Manuel Valero
'Noche entreabierta': entre pasillos y libros… o calles
Frente al yo confesional que domina la lírica española reciente, Manuel Valero borra la anécdota personal para quedarse con su sustancia
La reedición en 2026 de Noche entreabierta por la editorial Averso Poesía sitúa nuevamente en el primer plano lírico a Manuel Valero (Alicante, 1986). Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Granada e investigador galardonado con el prestigioso XVI Premio Gerardo Diego de Investigación Literaria, este profesor de la Universidad de Zaragoza ha sabido encauzar una trayectoria coherente en el panorama de la lírica contemporánea española, con títulos como Café Montparnasse (2012), Hijos del cometa Halley (2017) o Prohibido fijar carteles (2021), III Premio de Poesía de la Facultad de Filología de la UNED. En Noche entreabierta, que mereció el III Premio de Poesía Joven La Manzana Poética en 2014, se configuró su voz más personal.
rso Poesía (2026) 68 páginas
Noche entreabierta
Frente a la tendencia que entrona el «yo» confesional y autobiográfico en la poesía, Valero Gómez se distancia de la mera autocomplacencia individualista para procurar construir una ficción lírica con un alcance más amplio. Borra la anécdota personal, pero no su sustancia, ni la sustancia de la emoción razonada, para apelar a una conciencia colectiva y humana poco habitual en las primeras entregas de los poetas. Ondea de fondo la convicción marcada en el poema inicial de que «la vida / siempre nos hace anónimos» (p. 19). Él se suma a la multitud de anónimos y camina por los pasillos numerosos de la reflexión, topos de la segunda parte del libro.
El yo poético no mira para adentro, sino que, desde dentro, experimenta la desolación, empatiza con los derrotados sociales, contrapone la realidad a lo aprendido y disfrutado, a los manuales de Mainer o Alvar, a las revistas Ínsula o a Escorial. Entiende la escritura no como un mero juego, sino como un ejercicio profundamente histórico comprometido en interrogar las formas de vida actuales.
Su destinatario oscila entre el amigo o la amiga y la plataforma social; entre el vosotros «mitad hombre, mitad historia, mitad gesto» (p. 47) y el grito lanzado a la multitud y susurrado a solas, en la impotencia. Funde también y contrapone las vivencias literarias inspiradas y acompañadas por la lectura, y las observadas y dolidas en el entorno. Ese entorno que habita, sin acertar a discernir si contribuye a su formulación o forma parte de lo manipulado: «El poeta escribe, / piensa que se escribe / y en voz baja pregunta: / estoy jugando / o yo mismo soy las cartas» (p. 60).
Lo verdaderamente sugerente de la propuesta de Valero Gómez es su negativa a elegir. No abandona los libros para perderse en la calle, ni se encierra en la universidad para olvidarse del mundo. Su poética camina por el asfalto con los clásicos y los utiliza como herramientas para expresar cómo el mundo construido atraviesa el cuerpo, el lenguaje, el pensar y las emociones. En esa frontera entre el aula y la intemperie, sumergido en ambas y emergido de ambas, Valero busca y escribe lo que le importa.
Al abrigo del mundo literario, responde y reacciona a los hechos recordando desde Góngora a Cernuda, desde César Vallejo a Rosales, con versos como la «dudosa y vencida luz del día» (p. 30), que condensan y aluden a poetas largamente venerados; con frases y poemas hechos símbolos, como el famoso de Dámaso Alonso, «Eres un río / al que llaman Antonio o Pedro o Carlos» (p. 49), fusionado con aquel «ser más que un hombre» lorquiano.
El asunto requería el verso libre, mientras que el tono armonizaba con el ritmo del endecasílabo, mantenido con soltura y sin rigideces, conforme a la indudable influencia ejercida por la «otra sentimentalidad» en la poesía de Valero.
Esta nueva edición (que cuenta con un iluminador prólogo del filólogo Pablo Carriedo Castro) se enmarca dentro de un ambicioso mapa creativo diseñado por el propio Valero: su proyecto global titulado Geometría de la explotación. Poesía 2012-2022. Noche entreabierta constituye el cimiento ético y estético de este ciclo, por lo que su rescate resulta de interés para comprender el origen de su poesía neosocial y neoexistencialista, consolidada ya en Prohibido fijar carteles.
La reedición supone un acto de rebeldía editorial contra la caducidad del mercado del libro. Averso Poesía rescata un texto descatalogado y de difícil acceso que nació al amparo de un premio de poesía joven. La voz de Valero se alza aquí para demostrar que la poesía de calidad no se nutre de eventos sociales o del ego del autor, sino de un compromiso innegable con la palabra, el aprendizaje y la resistencia. Noche entreabierta no es solo el testimonio de un poeta, sino un espejo de inquietudes no por conocidas menos urgentes.