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22 de julio de 2024

Amy Winehouse en Londres

Amy Winehouse en Londres London 19TH MAY 2008Gtres Online

Amy Winehouse, en sus diarios íntimos: «Odio mi temperamento. A veces me pongo violenta con los que amo»

Los padres de la cantante han dado a conocer el contenido de sus cuadernos, en los que escribió que se sentía «complacida de ser diferente» y se preguntaba si «el amor alguna vez se cruzaría» en su camino

El próximo 14 de septiembre Amy Winehouse habría cumplido 40 años. Sin embargo, la cantante británica falleció el 23 de julio de 2011, cuando fue encontrada muerta en su apartamento de Londres a los 27 años. Murió de manera «accidental», según el veredicto de un tribunal londinense. Había consumido cinco veces más alcohol que el permitido para conducir en el Reino Unido.

Ahora, sus padres, Mitch y Janis, han decidido publicar fragmentos de los diarios privados de cuando ella era una adolescente para honrar el 40 cumpleaños de la fallecida cantante. Gracias a ello podemos bucear en los pensamientos y sentimientos de una persona que se sentía «complacida» de ser «diferente a los demás».

«Amy llegó al mundo el 14 de septiembre de 1983. Tenía cuatro días de retraso y siempre bromeábamos diciendo que Amy llegaba tarde a todo, incluso a su propio nacimiento [...] Podía ser adorable y encantadora, pero si no era feliz, todos lo sabían. ‘¡Cállate, Amy!’ fue probablemente la frase más escuchada en nuestra casa. Ya estuviera feliz o triste, a Amy le encantaba ser el centro de atención», anticipan los padres de la artista en The Telegraph, donde los han punblicado.

La vida de la intérprete de Back to Black, Rehab o Valerie estuvo plagada de éxitos, pero también marcada por el abuso de drogas y alcohol y enfermedades como la bulimia. Nunca pasó desapercibida. Los escritos privados de la artista dan la razón a sus padres, demostrando que ya desde la adolescencia era consciente de que destacaba entre la multitud y lo disfrutaba. «Me encanta tener mi propio estilo individual. Me encanta ser ruidosa y hablar con la gente. Es como soy», rezan sus diarios.

«¿Hay alguien tan loco como yo?»

«A veces pienso, me pregunto si hay alguien, algún tipo por ahí que esté tan loco como yo. ¿Un buen chico de pelo oscuro, que usa gafas para leer y es un auténtico chico indie? Piercings opcionales, ¡preferiblemente con acento escocés o irlandés! ¿Y por qué todos los amigos de mi hermano encajan en esta descripción y yo soy demasiado joven para hacer algo al respecto?», continúan sus cuadernos.

«Odio mi temperamento. A veces me carcome tanto que me pongo físicamente violenta con los que amo. Por mucho que diga ‘lo siento’, es algo que nunca podrán olvidar», es una de las confesiones que Amy Winehouse realizó en su diario, cuya publicación ha generado, una vez más, polémica.

La cantante durante uno de sus shows.

La cantante Amy Winehouse, durante uno de sus showsGtres Online

Los diarios no solamente contenían pensamientos y reflexiones, sino también recortes, anécdotas, letras de sus canciones favoritas... «Desde el principio supimos que la escuela probablemente nunca la iba a satisfacer. ‘Estoy aburrida’, repetía a menudo». En cambio, relatan que desde que era pequeña Winehouse ya devoraba películas, musicales, novelas, poesía y música. «Podía recitar letras y cantar melodías después de escuchar una canción, tal vez solo una o dos veces. En la casa de su abuela Cynthia estuvo rodeada de jazz: desde Frank Sinatra hasta Ella Fitzgerald. Y en casa interpretaba canciones de Mary Poppins o himnos judíos», recuerdan sus progenitores en el diario británico.

Además, Mitch y Janis reconocen haber sufrido leyendo algunas de las tormentosas reflexiones de su hija, a la vez que confiesan cómo conversaciones y discusiones familiares acababan encontrando la luz, de forma creativa, en las canciones de su hija. «Hay mucho de Amy que todavía no comprendemos», explican en The Telgraph. «No sabemos con certeza si componer se convirtió o no en una catarsis para Amy, pero ciertamente fue un proceso creativo al que volvió una y otra vez en sus periodos más felices, así como en sus momentos más oscuros de adicción».

«12 años después de su muerte, mirar hacia atrás en estos dibujos y garabatos todavía nos hace sonreír, al igual que lo hizo Amy. Por supuesto, no podemos blanquear su historia. Sí, era adicta y sí, su vida era caótica. En última instancia, sus adicciones le robaron a ella y a nosotros su vida. Pero esos son tiempos en los que no nos detenemos», concluyen.

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