19 de enero de 2022

Jacinto Benavente, premio Nobel de literatura en 1922

Jacinto Benavente, premio Nobel de literatura en 1922Library of Congress

100 años desde que Jacinto Benavente se llevó el Nobel de Literatura

Se conmemora el centenario de la concesión del premio al genial dramaturgo, escritor y político madrileño 
Aunque hablemos de James Joyce, T.S. Eliot o Marcel Proust como columnas literarias del siglo pasado, el Premio Nobel de Literatura fue nuestro. Pero lo olvidamos.
El teatro español del siglo XIX se ilumina con él y con los hermanos Quintero a través del costumbrismo y la comedia más refinada, con un profundo conocimiento de la escena europea, con Wilde y D’Annunzio a la cabeza. 

El retrato costumbrista de la hipocresía

Jacinto Benavente retrata la doble moral y la hipocresía de la aristocracia española, aunque a menudo se le acusa de amoral e intrascendente.
Aunque se acerca al modernismo, tampoco es clasificable ni en esta vanguardia ni en la de los noventayochistas. El dramaturgo es, más bien, un idealista frívolo y descreído de las formas sociales. Por eso, quizá, elude la moralización o la aparente profundidad del mensaje.
La sátira social, el drama rural y el teatro infantil, le convierten en un autor prolífico y versátil, con una diversidad temática fuertemente asentada en una técnica.
Paralelamente a la obra del dramaturgo madrileño, el tipismo andaluz de los hermanos Álvarez Quintero, el pintoresquismo de Carlos Arniches y la comedia disparatada de Pedro Muñoz Seca, conforman el teatro del cambio de siglo con una frivolidad apartada de la gravedad de los grandes temas, y como contrapunto al discurso de Ortega y Gasset, Eugenio D'Ors o Gregorio Marañón.
El llamado teatro «social y de tesis» de nuestro premio Nobel es un conjunto de comedias de salón, sociales, rurales e infantiles, continuadoras de la gran tradición picaresca, la sátira social, la farsa burlesca sin estridencias como retrato de la sociedad de su época, y cuyo máximo exponente es la obra Los intereses creados.
Además de atreverse con el verso y la prosa, el comediante madrileño escribió en distintos medios y dirigió las revistas Blanco y negro y La vida literaria.

Un triunfo impensable hoy en día

Jacinto Benavente triunfó con su teatro. El día del estreno fue llevado a hombros desde el Teatro Lara hasta su casa.
«En numerosa ovación fue proclamada mi mejor obra.  Y No es cosa de llevar la contraria al público. Hoy la escribiría de otra manera: más en tono de farsa. Ya no es pecado escribir farsas; pero enemigo como soy de corregir mis obras, aunque tuviera la seguridad de mejorarlas, así durará...; lo que el público quiera», declaró a la prensa 23 años después del estreno de una obra de la que «solo esperaba mediano éxito».
Plaza de Jacinto Benavente en Madrid.

Plaza de Jacinto Benavente en Madrid

Pero, además fue diputado del Gobierno de Antonio Maura, a quien, dedicó La ciudad alegre y confiada, exitosa continuación de Los intereses creados.
Jacinto Benavente escribió 172 obras de teatro que se tradujeron y representaron a lo largo y ancho de Europa y América; hecho éste que, sin duda, ayudó a la decisión de la academia sueca a la hora de concederle su premio, y que hoy en día resulta increíble para cualquier autor de la escena contemporánea.
«Hay muchas opiniones respecto de su obra escénica, pero nadie ha podido negar su fantástico talento», argumentó el entonces secretario de la Academia sueca, Kart August Hegberg, para convertir al genial dramaturgo madrileño en el segundo Nobel español de literatura, tras José Echegaray y 34 años antes del poeta de Moguer, Juan Ramón Jiménez.
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