Andrés Fernández Lancha, en un partido de esta temporada
El difícil camino de ganarse la vida con el pádel: el 87 del mundo desvela sus gastos e ingresos
Andrés Fernández Lancha compartió en sus redes sociales cómo es la vida de un jugador profesional de pádel
De ganar el oro en tenis hace un año a jugar un Grand Slam de pádel justo después de disputar Roland Garros
En muchas ocasiones se asocia el deporte de élite a ser millonario. Es cierto que los mejores atletas del mundo en fútbol, baloncesto, tenis, golf o UFC se embolsan enormes cantidades de dinero, pero normalmente se quedan gran parte del pastel. Tiene su parte de lógica, pues son los que generan el dinero, pero sin el resto no habría espectáculo y apenas obtienen beneficios, sobre todo en los deportes individuales.
Al final, en deportes de equipo como el fútbol, todos los jugadores se embolsan un buen salario. Por ejemplo en España, en Primera División, el mínimo son 182.000 euros, una cantidad muy alta y que además casi ningún futbolista percibe, pues la mayoría están por encima de esta cifra. En cambio, en disciplinas individuales como el tenis o el pádel, casi todo se lo quedan los que terminan ganando el torneo.
En El Debate hemos contado en numerosas ocasiones historias de tenistas de renombre que apenas obtenían ingresos a fin de año porque los gastos se terminaban comiendo todos los premios económicos. Es más, muchos de ellos dependen de patrocinadores como también está pasando en el pádel, que además reparte cantidades de dinero más pequeñas en sus eventos. Lógico, pues tiene mucho menos seguimiento.
Andrés Fernández Lancha, número 87 del mundo de pádel y que juega con Enzo Jensen, ha mostrado su caso, otro más de un deportista entre los 100 mejores del planeta que tiene dificultades para vivir de su deporte. Fernández, que no lucha por ganar los torneos, ha desvelado cuáles han sido sus gastos y sus ingresos en la gira hispanoamericana que incluye tanto el P2 de Paraguay como el P1 de Buenos Aires. Dos torneos de gran importancia dentro del calendario, pero también muy costosos por la lejanía con respecto a España.
El desglose de sus gastos
El jugador español se ha gastado un total de 2.835 euros en las dos semanas que ha estado por Hispanoamérica y ha desglosado en qué ha invertido su dinero. La mayoría se ha ido en los vuelos, donde se ha dejado 1.900 euros por la lejanía de los lugares. De Madrid a Asunción (Paraguay) 518 euros, 242 € después hasta buenos Aires y 1.140 para volver de la capital Argentina a España. El tema vuelos es siempre un problema porque no pueden comprarlos con antelación, ya que su regreso depende de los resultados.
Donde no se ha gastado demasiado ha sido en el alojamiento. Ahí han sido 306 euros (200 en Asunción y 106 en Buenos Aires). Esto tiene una explicación y es que únicamente tienen que pagar la habitación del hotel durante la fase previa, si se clasifican al cuadro final los gastos corren a cargo de la organización. Un hecho que también denuncian los profesionales porque los de la fase previa son los que menos dinero ingresan y en cambio los que más cosas tienen que pagar.
En comida Fernández Láncha ha tenido que pagar 199 euros. Después, los 429 restantes los ha incluido en una categoría aparte donde engloba los entrenadores, los datos móviles, los transportes que ha cogido y el resto de gastos que le han surgido durante estas dos semanas. Así pues este es el dinero que se deja en intentar cumplir su sueño de llegar lo más lejos posible en el pádel.
Durante estas dos semanas de competición, el revés nacido en 2005 se ha embolsado 3.094 euros. En ambos torneos consiguió meterse en el cuadro final tras superar la fase previa y cada integrante de la pareja se metió al bolsillo 1.172 euros en Paraguay y 1.922 en Argentina. Los dos eventos los terminaron en dieciseisavos, lo que les impidió ganar más dinero, algo que deja el balance en unos beneficios de 259 euros, muy poco para alguien que pretende vivir del pádel. Lógicamente a esto habría que sumarle lo que se lleva de los patrocinadores, pero únicamente por resultados deportivos no le sale rentable. El pastel se lo reparten entre unos pocos.