Ilia Topuria y Justin Gaethje pelearán en la Casa Blanca
Cuando el 'hype' juega en tu contra: el problema que ha tenido la UFC con el evento de la Casa Blanca
Es muy difícil ver esta cartelera como mala, pero, si tenemos en cuenta la estrategia de promoción que ha empleado la UFC, se queda corta
La arriesgada decisión de la UFC con Topuria en la Casa Blanca que puede amargar el 80 cumpleaños de Trump
El UFC 329, que se celebrará el próximo 14 de junio en la Casa Blanca, el edificio presidencial estadounidense, apuntaba maneras y, observando los combates, uno podría pensar que la cartelera es inmejorable, pero la reacción de los aficionados ha sido de todo menos positiva.
«Van a tener ocho o nueve peleas por el título, las peleas más grandes que jamás hayan tenido. Cada una es una pelea de campeonato», dijo Donald Trump sobre la cartelera del UFC 329 cuando fue preguntado por ello en diciembre de 2025, algo que también confirmó posteriormente Dana White. Pero lo que no sabía el presidente de la UFC es que ese iba a ser el génesis de su apocalipsis.
Repasemos primero la cartelera. Para abrirla, habrá una contienda entre Diego Lopes y Steve García. El primero viene de perder su segundo intento de conseguir el cinturón del peso pluma, y García está en racha tras lograr siete victorias consecutivas. Un triunfo para el estadounidense podría significar la consolidación entre los cinco mejores de la división, además de entrar en conversaciones titulares. Y en el caso de Lopes, supondría mantener su estatus actual en la división tras su segunda derrota por el título ante Alexander Volkanovski.
A continuación, se celebrará la contienda entre Bo Nickal y Kyle Daukaus. Si bien es cierto que ninguno de los dos está en los rankings del peso medio, Nickal es uno de los artistas marciales más reconocidos en la compañía por su pasado como luchador universitario en Penn State, por lo que tiene el reconocimiento suficiente para estar en una gran cartelera. Ambos están cerca de entrar entre los quince mejores combatientes de la división.
Acto seguido, se disputará la pelea entre Mauricio Ruffy y Michael Chandler. El brasileño está ascendiendo de manera meteórica en la división del peso ligero y se está postulando como uno de los futuros hombres fuertes en las 155 libras, situación muy distinta a la de Chandler, cuyos mejores días parecen estar en el pasado. Se enfrentará a un striker feroz, pero es uno de los nombres más mediáticos en la empresa por sus peleas con título de por medio. Además, era un secreto a voces que estaría en esta cartelera (aunque el rumor era el de una pelea con Conor McGregor).
El cuarto combate enfrentará a Sean O'Malley y Aiemann Zahabi. 'Suga' defenderá su posición privilegiada en el peso gallo ante un rival mucho más veterano, pero está teniendo un ascenso meteórico en las 145 libras. Tras dos victorias importantes ante José Aldo y 'Chito' Vera, con este triunfo podría posicionarse en los puestos de contendiente al título. Por su parte, su contrincante probablemente está a una victoria de disputar el cinturón, a expensas de lo que haga Petr Yan. En cuanto a la contienda en sí, enfrenta probablemente al mejor boxeador y finalizador de la división contra un especialista en derribos y jiu-jitsu. O'Malley tratará de mantener la pelea en pie y Zahabi de llevarla al suelo.
Hasta aquí llegan las peleas no titulares, que se dividen entre combates de gran importancia para sus respectivas divisiones –hasta el punto de reestructurar la escena titular– y otros que, aunque quizá no son de extrema relevancia, cuentan con artistas marciales de gran fama.
El combate coestelar por el título interino de los pesos pesados se dará entre Alex Pereira y Cyril Gane, tras la baja de Tom Aspinall por su lesión ocular. El brasileño deja vacante el título del peso semipesado tras su última victoria y aspirará a ser el primer campeón (aunque interino en esta división) de tres categorías distintas.
Gane ya ganó el título interino de la división en 2021 y es uno de los nombres fuertes en las 265 libras. Destaca por su excelente Muay Thai (disciplina en la que tiene un récord de 13-0) junto con el clinch y su defensa de derribos. Enfrente estará Alex Pereira, el finalizador más temido de la UFC, que consigue el KO en tres de cada cuatro peleas. Es excampeón mundial de kickboxing y semipesado en UFC, y ahora asciende al paso pesado para conseguir su tercera corona. Será una pelea de strikers.
Y la pelea estelar será, sin duda alguna, por el título de peso ligero: Ilia Topuria contra Justin Gaethje. La vuelta de «El Matador» será contra el campeón interino de su división. «The Highlight» consiguió este cinturón el pasado enero en contra de Paddy Pimblett. Ambos son conocidos por su striking. Gaethje es uno de los veteranos más respetados de la división: lleva casi diez años en los rankings, es un gran boxeador y su estilo prácticamente callejero ha demostrado ser un problema para gran parte de la división, además de sus patadas bajas, marca de la casa, que causan muchos problemas.
Por su parte, Topuria es conocido por tener probablemente el mejor boxeo de la división, además de un poder de nocaut como pocos en la historia de las 155 libras. También es especialista en lucha grecorromana y el actual campeón de la división; también lo fue en el peso pluma, por lo que es un peleador muy temido, además de número dos en la clasificación libra por libra de la UFC.
Es muy difícil ver esta cartelera como mala, pero, si tenemos en cuenta la estrategia de promoción que ha empleado la UFC se queda corta. «La mejor cartelera de la historia» o la frase de Trump al principio del artículo crearon en los aficionados unas expectativas que difícilmente serían cumplidas. Por esto, la decepción ha sido mayúscula. Porque, si bien es cierto que veremos una contienda entre Gaethje y Topuria, se generó una expectativa tan grande que no se esperaba menos que un duelo contra Islam Makhachev. Michael Chandler se verá la cara con Mauricio Ruffy, pero los aficionados esperaban a Conor McGregor. Lo mismo ocurría con Jon Jones. Sin saberlo, en la promoción de esta cartelera, la UFC plantó la semilla de la decepción de sus seguidores.