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El entrenador del Real Madrid Pedro Martínez en el partido de la primera jornada de Liga ACBEFE

El trauma del Real Madrid al que debe poner fin Pedro Martínez para competir en Euroliga

Empezó muy bien la era Pedro Martínez en el Real Madrid de baloncesto al ganar la primera Supercopa de Europa de la historia. El nuevo título organizado por la Euroliga fue la puesta en escena del equipo merengue y desde el principio se notó la mano del técnico de 65 años. Ataques rápidos, muchos tiros desde el perímetro y preferencia por el juego ofensivo pero sin renunciar a defender en los momentos clave.

Todo salió a la perfección en los partidos de Supercopa de Europa, primero ganando a Dubai BC y después al vigente campeón de Europa, a Olympiacos. Tras ello comenzó la Euroliga, nuevamente ante Dubai, pero en esta ocasión, en otro final apretado y tras tener el partido ganado, la alegría se quedó en Oriente Medio, en el Coca-Cola Arena. Después fue turno para el inicio de la Liga ACB y los blancos ganaron en casa a Unicaja en otro final apretado.

Ese partido dejó dudas, pero también enseñó el fortín que es el Movistar Arena para el Real Madrid. Así ha sido durante muchos años y todo indica a que esta temporada, pese a tener 8 nuevas caras, volverá a suceder. El problema vuelve a llegar cuando juega de visitante, pues a la derrota ante Dubai BC se le suma la de esta semana frente al Anadolu Efes de Pablo Laso. Fue otro encuentro parejo, pero a la hora de la verdad cayó de nuevo cruz.

Así las cosas, tras jugar la Supercopa de Europa en terreno neutral, un partido como local y dos como visitante, el balance es de tres triunfos y dos derrotas, ambas en los partidos que actuó como visitante. Es una historia que en Euroliga se repite porque la temporada pasada cerraron con un saldo de 6-13 y hace dos años con 7-10. Son registros muy pobres que hacen al Real Madrid caer en la clasificación general y luego tener un camino durísimo a la final de la Euroliga.

Eliminar el trauma

Sacando las estadísticas podemos ver que son solo 13 victorias en 38 partidos. Unos números muy mejorables y que están lejísimos del 13-4 que cosechó en la 2023-2024, año en el que alcanzó la final de la máxima competición del Viejo Continente aunque terminó cayendo ante un Panathinaikos que era una auténtica constelación de estrellas. Entendible esta derrota, sobre todo porque el camino para terminar ganando el título es ganar prácticamente todos los partidos de liga regular. Ahí es donde se mete miedo.

En cambio en estos dos últimos años, donde el Real Madrid tiene un 34,2 % de triunfos a domicilio, los blancos ya no infunden ese miedo. Es más, la mayoría de partidos los pierde de forma similar, con un marcador muy parejo hasta que llegan los minutos finales, crunch time en Euroliga por motivos de patrocinio, y se cierra el aro rival mientras que el del Real Madrid se convierte en una piscina olímpica. La defensa falla y también el ataque. Así pasó las dos últimas temporadas y así ha sucedido frente a Dubai y Anadolu Efes.

El capitán del Real Madrid Sergio Llull muestra a la afición la Supercopa de la EuroLiga, conquistada el pasado 19 de septiembre ante OlympiacosEFE

Precisamente este asunto terminó suponiendo el adiós de Chus Mateo y de Sergio Scariolo. En el Real Madrid ganar cada título es una obligación y los errores se pagan más caros que en cualquier otro club. Pedro Martínez, el nuevo entrenador, parece haber identificado lo que falló en Dubái y Estambul. «El problema es que en el primer tiempo tuvimos muchas pérdidas. Luego estuvimos mejor, aunque las pérdidas al final nos mataron», comentó tras caer ante el Efes. Es un buen primer paso, pero ahora toca demostrar ante el Hapoel Tel Aviv, también a domicilio, que la lección está aprendida y que ya toca sumar la primera victoria en Euroliga.