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Vista del coche del piloto español Carlos Sainz ( (Williams), este jueves en el Madring, sede del Gran Premio de España

Vista del coche del piloto español Carlos Sainz ( (Williams), este jueves en el Madring, sede del Gran Premio de EspañaEFE

El polémico homenaje de Williams en Madrid: el diseño ligado al clan Bin Laden en el aniversario del 11-S

El regreso de la Fórmula 1 a Madrid, la capital de España, ha comenzado rodeado de una gran polémica en Williams que trasciende lo estrictamente deportivo y que además ha caído en una fecha muy sensible, el 11-S, por lo que en Estados Unidos hay un gran enfado con la escudería de Grove. El equipo Williams ha decidido vestir los monoplazas de Carlos Sainz y Alexander Albon con una decoración de corte histórico que ha sentado muy mal al otro lado del Atlántico.

Lo que para el equipo británico es un bonito ejercicio de nostalgia comercial, para Estados Unidos constituye una afrenta directa a su memoria histórica. Para entender los motivos, hay que irse a 1981, que es donde reside la raíz de este conflicto. La escudería británica ha decidido rememorar el último monoplaza que corrió en Madrid, hace 45 años y por ello ha recuperado sus colores. El verde y blanco que llevaba Williams en aquella época han regresado a las pistas, pero no es esto lo que molesta en Norteamérica sino el rotulado histórico que evoca el coche.

En la carrocería original del coche de 1981, el logotipo de la empresa saudí Albilad aparecía acompañado con letras mayúsculas por el apellido de sus fundadores: Bin Laden. Aunque la escudería ha suavizado la réplica actual para el circuito madrileño eliminando las referencias más explícitas a la constructora árabe, el mero hecho de conmemorar la época en la que el holding del padre de Osama bin Laden financió al equipo ha encendido los ánimos en Estados Unidos, pues además lo han hecho en el 25 aniversario del 11-S.

Que los monoplazas salgan a la pista luciendo una estética íntimamente ligada al clan familiar del mayor enemigo de Occidente, precisamente coincidiendo con el fin de semana del 11 de septiembre, se considera en los círculos políticos y mediáticos de Washington como una provocación intolerable y una alarmante falta de empatía hacia las víctimas del terrorismo islámico.

Desde el paddock, la escudería de Grove ha salido para defenderse recordando que la relación comercial con Mohammed bin Laden concluyó en 1981, dos décadas antes de los atentados de Nueva York y mucho antes de que su hijo Osama fuera repudiado por su propia familia debido a su radicalización. Sin embargo, para los analistas estadounidenses, los argumentos corporativos no bastan porque la carga simbólica del apellido es demasiado destructiva para ser tratada como un simple homenaje vintage en pleno aniversario de la peor tragedia de su historia moderna.

Williams mantiene el coche

Pese a la polémica generada, Williams ha decidido mantener el diseño del coche y tanto Carlos Sainz Jr. como Alexander Albon han comenzado el Gran Premio de España con ese recuerdo a la última vez que la Fórmula 1 estuvo en Madrid y donde Williams, como escudería grande e histórica que es, también estuvo presente. Así pues, el enfado en Estados Unidos no ha bajado y habrá que ver si en la próxima carrera que se dispute en Norteamérica, el Gran Premio de Estados Unidos del 23 al 25 de octubre, le afean a Williams esta decisión.

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