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Xabi Alonso, en su presentación como entrenador del Real MadridEuropa Press

Xabi Alonso, en la distancia corta: «Dos toques, velocidad, presión arriba y encima»

«Push up, push up!» Los futbolistas del Bayer Leverkusen están hartos de escuchar estas palabras de Xabi Alonso. Les exigía constantemente empujar arriba, la presión alta, para atosigar al rival y robarle el balón cerca del área enemiga, un esfuerzo que exige un desgaste físico grandioso. «Presionad arriba, presionad arriba», serán dos palabras que los futbolistas del Real Madrid escucharán desde ahora hasta convertirse en una pesadilla. Es una de las claves de la estrategia del entrenador guipuzcoano para recuperar el balón. Y en cuanto lo tengan, los jugadores del conjunto blanco escucharán otras dos palabras fundamentales en el sistema de Xabi Alonso: «Dos toques, dos toques». Quiere un fútbol muy rápido, vertical. Es enemigo del pase horizontal y del 'centrocuentismo'.

El nuevo responsable de la plantilla es un representante del fútbol moderno y lo demuestra con creces. Ha triunfado en el Bayer Leverkusen con un estilo que ha revolucionado este deporte. Ya no hay sitio ni tiempo para las florituras. Solo valen los regates y las fintas cuando son decisivos en el área o cerca de ella. Fuera de ese contexto, Alonso impone unas tácticas que parten de un ritmo de velocidad muy alto. En ataque hay que combinar a «dos toques, dos toques» máximo en busca de una rapidez de crucero que agote al adversario. Quiere verticalidad, llegar pronto al área y fabricar rápidamente los centros laterales en pos del remate, sin que los defensas rivales tengan tiempo para colocarse. Ese ritmo de juego exige a sus futbolistas mucha rapidez mental para realizar todas estas combinaciones casi automáticamente. En el momento de la verdad, el remate, quiere decisión y no marear la perdiz. No desea demasiados pases dentro del área, exige más disparos.

Xabi, por cierto, valora enormemente esas asociaciones entre dos, tres y cuatro hombres que realizan jugadas ensayadas y que se convierten en tópicas y típicas. Esos despliegues automáticos entre diversos futbolistas fabrican jugadas en las que todos los protagonistas se mueven sin pensarlo y consiguen buenas acciones de peligro. Las vivió como futbolista y las ha vuelto a vivir como entrenador.

El retorno defensivo

Un equipo como el Real Madrid tiene tanta calidad que siempre encuentra ocasiones para marcar goles. Muy pocas veces el conjunto blanco se queda sin anotar. Por ello el punto diferencial en un equipo grande es saber defender con la disciplina de un equipo modesto, porque lo más difícil es conseguir que futbolistas de tanto talento se sacrifiquen sin balón. Los cimientos del éxito de Alonso se apuntalan en la eficacia de su sistema defensivo. Pide que todos bajen a defender y la norma para aplicarlo es que cada uno sea el vigilante de su par. Hablamos en plata: el reto es que Mbappé y Vinicius cumplan este requisito.

Es en esta fase de destrucción y recuperación de balón cuando Valverde, Bellingham, Ceballos y Tchouaméni escucharán: «Presionad arriba, presión arriba». Mencionamos a cuatro hombres que son los que más muerden al contrario. Vinicius y Mbappé deberán imitarlos. El reto del técnico es recuperar la pelota cerca del área enemiga y no dejarle sacar el balón jugado. Ni que decir tiene que los laterales también empujarán arriba y en este sentido no tendrá problema, porque Alexander-Arnold, Carvajal, Fran García y el lateral izquierdo que venga, sea Carreras, Grimaldo o Miguel Gutiérrez, sobresalen por su velocidad, resistencia y capacidad.

El esquema defensivo es el capítulo estratégico más difícil, porque Alonso lo desea poner en funcionamiento durante la mayor parte del partido y exige un desgaste sobresaliente. Es imposible hacerlo los noventa minutos, pero el nuevo responsable deportivo del Real Madrid pretende utilizarlo durante una hora de cada encuentro en diversas fases. Rodrygo, Güler y Brahim mejoraron mucho en esta faceta a lo largo de estos años. Mbappé y Vinicius tienen esta asignatura pendiente.

Mbappé y Vinicius en un partido del Real MadridEFE

Ya anticipamos que el nuevo entrenador utilizará habitualmente una defensa de cuatro y un ataque de dos. Su estrategia de tres centrales la ejecutará en momentos concretos, pero el estilo de fútbol del Real Madrid se define mayoritariamente por dirigir el partido con tres o cuatro centrocampistas. La defensa de tres resta potencia en la línea media o quita un tercer punta. La cúpula de la entidad prefiere siempre un perfil de equipo más creador y ofensivo.

Hay otra clave paralela en este aspecto. Si el entrenador aplicara siempre la defensa de tres, habría que gastarse más dinero en fichar centrales y los precios ya son desorbitados, como el club sabe y comprueba. Para eso, la dirección deportiva prefiere invertir dinero en delanteros o en centrocampistas creativos y ello exige que se instaure un sistema de tres o cuatro medios y que haya un central menos en el once tipo.

El sistema básico del tolosarra será el 4-4-2 y en muchos partidos en el Bernabéu utilizará tres puntas, el 4-3-3. Dicho esto, los tres delanteros no se mantendrán en los grandes partidos. Habrá dos atacantes en los enfrentamientos ante los rivales más fuertes. Pero lo más importante será la ejecución ofensiva y defensiva de su estrategia, que implica una presión enorme para robar el balón y un ritmo de ataque muy alto. Decimos que el esquema madre será el 4-4-2, pero ese ideario se transformará constantemente en cada estrategia defensiva y ofensiva. Lo explicamos.

Cuando el Real Madrid ejecute su fase atacante, el esquema pasará a ser un 4-3-3 y hasta un 4-2-4 con la subida de un centrocampista y de un lateral, mientras todo el equipo habrá adelantado muchos metros. Por el contrario, cuando el Real Madrid pierda el balón, el esquema pasará a ser un 4-5-1, bajando a presionar el segundo delantero, mientras el primero, normalmente Mbappé, irá a morder al defensor rival que intenta sacar el balón desde atrás.

La disciplina es innegociable

Un capítulo que muy pocos conocen es la disciplina que Alonso inspira e instaura en su plantilla. Llegar a la hora a los entrenamientos y a las concentraciones son puntos innegociables. Todos sabemos que hay causas imponderables como accidentes o cortes de carretera que pueden hacer llegar tarde a un jugador, pero son excepciones. Alonso exige respeto hacia él y hacia los compañeros. Hay que estar pronto en los sitios, a la hora indicada.

El entrenador escribió jurisprudencia sobre el asunto. Hubo futbolistas titulares del Bayer Leverkusen que se quedaron en el banquillo en algunos encuentros por llegar tarde a una sesión. Subrayamos que el guipuzcoano ganó la primera Bundesliga de la historia para el Leverkusen sin perder un solo partido y sentando cuando fue menester a algunas vacas más o menos sagradas.

Ya sabemos que cuando un técnico llega al Real Madrid todas esas cosas no se pueden aplicar de la misma manera. Hay futbolistas muy importantes. También hay que decir que es muy extraño que un jugador del Real Madrid llegue tarde a un entrenamiento o a una concentración, pero a veces sucede. El punto fundamental es que el vasco exige a todos sus pupilos respeto a los propios compañeros y por supuesto al cuerpo técnico.

La fábrica echa más humo que nunca

Un ámbito especial que cambia con la llegada de Alonso es la relevancia de la cantera. A Carlo Ancelotti siempre le costó introducir jóvenes. Güler y Endrick lo saben bien. Confiaba en los veteranos y su inmovilismo le pasó factura. Xabi es todo lo contrario. 'La Fábrica' tiene que echar más humo que nunca porque el guipuzcoano y sus ayudantes observan detenidamente a los hombres de la cantera.

Los primeros ejemplos de esta filosofía de trabajo ya la hemos visto. Jacobo Ramón, Víctor Muñoz, Chema, Diego Aguado y Fortea serán inscritos en el Mundial de Clubes. Jesús Fortea, que finalizaba contrato dentro de un año y meditaba marcharse, ha dado un vuelco a su situación con el protagonismo que Alonso le concede. Tras un año sin estar a gusto, renovará. Ya sabe que el vasco está pendiente de su evolución. Ahora todo depende de él porque hay ojos que observan su evolución.

Joan Martínez vive un caso diferente. Considerado desde hace tiempo como un central de enorme futuro, está monitorizado por el cuerpo técnico de Xabi, pero sale de una grave lesión de rodilla y se prefiere que trabaje en Valdebebas.

Xabi dialoga con los jugadores

El vasco ha hablado personalmente con diversos futbolistas y continuará esta semana sus charlas individuales. Media plantilla está en Madrid y acude diariamente a Valdebebas: Valverde, Carvajal, Rodrygo, Courtois, Rüdiger, Mendy, Camavinga y Alaba están en proceso de recuperación. Fran García y Lucas Vázquez se encuentran sanos y liberados de los compromisos de selecciones. Courtois, Valverde, Rüdiger, Carvajal y Militao irán al Mundial de Clubes. Alaba lo intentará.

Los internacionales vivirán su primer entrenamiento con Alonso el lunes 9 de junio, excepto Vinicius y Lunin, que se incorporarán directamente el 14 de junio a la expedición madridista que aterrizará ese día en Estados Unidos con vistas a disputar el Mundial de Clubes. El Al Hilal será el primer rival, el 18 de junio en el Hard Rock Stadium de Miami, a las nueve de la noche. Tic, tac, tic, tac. Es la hora de Xabi.