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Yeray durante el partido que el Athletic disputó contra el Manchester United en San MamésEuropa Press

Athletic Club

El futuro de Yeray Álvarez tras su positivo por un fármaco contra la alopecia

A la espera de la resolución definitiva, el futbolista no se puede comunicar con sus compañeros, ni a través de los mensajes de WhatsApp ni por llamadas

El pasado 10 de julio se conoció que Yeray Álvarez, central del Athletic Club, había dado positivo por dopaje tras un control realizado por la UEFA después del partido de ida de las semifinales de la Europa League ante el Manchester United. De hecho, la información fue verificada y confirmada por el propio jugador mediante un comunicado en sus redes sociales.

«Hace unas semanas me comunicaron que había dado positivo en un control antidopaje efectuado por la UEFA tras el partido de ida de las semifinales de la Europa League ante el Manchester United. Recibir esa noticia fue un golpe muy duro y, sinceramente, no me lo podía creer, dado que jamás en mi vida he consumido sustancias prohibidas», afirmó.

«Desde que superé mi enfermedad, llevo años siguiendo un tratamiento contra la alopecia y, tras estudiar el caso, hemos comprobado que el positivo se dio porque tomé de forma involuntaria un medicamento preventivo contra la caída del cabello que contenía una sustancia prohibida», argumentó.

Separado temporalmente de la plantilla por mandato de la UEFA, Yeray entrena en el club Derio, de la Tercera Federación, dirigido por su excompañero Iker Muniain. Allí afronta la espera con incertidumbre, dado que está acusado de dopaje y sancionado de manera provisional, a la espera de la resolución definitiva.

Tras realizarle el control, la UEFA detectó en su organismo una sustancia novedosa, poco conocida para el público, que puede ser utilizada como enmascarante de otros compuestos químicos y, curiosamente, también como crecepelo. Por ello, el central del Athletic se expone a una sanción por dopaje.

El crecepelo tuvo la culpa

Yeray fue diagnosticado con cáncer testicular en diciembre de 2016 y regresó a los partidos oficiales en febrero de 2018. No obstante, sufrió una recaída en 2017 que lo obligó a someterse a quimioterapia, durante la cual, como muchos pacientes oncológicos, perdió el cabello.

Sin embargo, ni él ni el Athletic solicitaron a la Agencia Española Antidopaje una autorización de uso terapéutico (AUT) para tratar la caída del pelo con una sustancia que contenía componentes prohibidos. Fuentes cercanas al caso califican esta omisión como «extraña», considerando la profesionalidad habitual de los clubes de fútbol, y más aún de un equipo de la magnitud del Athletic.

En este contexto, Yeray se enfrenta al principio de responsabilidad objetiva, que establece que cada deportista es responsable de las sustancias detectadas en su muestra de orina o sangre durante un control antidopaje, independientemente de si su uso fue intencionado o no. Al igual que Jannik Sinner —actual número 1 de la ATP—, el defensa del Athletic debe demostrar que el positivo fue un descuido y no un acto deliberado.

Posibles sanciones

La UEFA tiene plena autoridad sobre este caso y se encarga de su gestión, centrando la investigación en determinar si el fármaco implicado puede considerarse un enmascarante de dopaje. Mientras se resuelve, se ha impuesto al futbolista la restricción de comunicarse con sus compañeros del Athletic, tanto por WhatsApp como por llamadas telefónicas.

El período que Yeray pase bajo su suspensión provisional se descontará de la eventual sanción que se le imponga. En infracciones consideradas leves, la pena puede ir desde la absolución hasta dos años, siempre que el jugador pruebe que el consumo fue involuntario —como ocurrió en el caso de Sinner—.

Por otro lado, si el tribunal de la UEFA determina que el uso del fármaco fue intencionado, Yeray se enfrentaría a una suspensión de hasta cuatro años.