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Álvaro Arbeloa, en una imagen de archivoAFP

Arbeloa normaliza el Real Madrid dentro y fuera del campo para convertirlo en un equipo ganador

  • El técnico ensaya el regreso de Valverde y Camavinga a la línea media para formar con Tchouaméni un triunvirato de potencia

  • Carvajal y Trent luchan por ser titulares a la derecha y Rüdiger compite por jugar con Asencio, Huijsen y Alaba

El cambio radical que ha conseguido Álvaro Arbeloa en el Real Madrid ha sorprendido incluso a los dirigentes y miren que le conocen bien. Saben que ha asimilado durante un cuarto de siglo todos los conceptos mentales, ideológicos, deportivos y sociales del club. Pero nadie se esperaba que un hombre que ha entrenado a los equipos de la cantera pudiera transformar de golpe y porrazo, en un santiamén, el aura de la primera plantilla, porque conseguir esa revolución de sensaciones son palabras mayores. Ahí arriba te enfrentas a figuras, a grandes futbolistas.

No es lo mismo que dirigir a muchachos de la cantera. Pero es cierto que Arbeloa venía preparado de serie. Ha jugado y ha sido compañero de grandes estrellas y eso ayuda mucho. Dicho esto, su labor y la inmediatez de su éxito son hechos insuperables.

En la cúpula de la casa blanca están gratamente sorprendidos y admirados por la capacidad del salmantino para entrar con buen pie en el primer plantel demostrando saber cómo tratar a todos, a los grandes futbolistas y al resto de jugadores que merecen el mismo respeto y que al final son decisivos para aspirar a los trofeos. Claro, él ha convivido en el vestuario con Cristiano, con Ramos, con Marcelo y Kaká, con Benzema y Kroos, con Modric y Bale.

Ha demostrado su saber hacer con una inteligencia que debe de servir de espejo para futuros técnicos. Es todo un golpe de timón el que Arbeloa ha dado en el Real Madrid y ha encantado a la cúpula porque sabía muy bien lo que tenía que hacer y lo tenía todo muy claro. Venía preparado para hacerlo desde el primer minuto. Fue presentado un lunes por la tarde y el martes por la mañana empezó a dialogar con cada jugador.

Tenía todo planificado y listo. Nada más comenzar el trabajo con el primer equipo plasmó todo lo que ha aprendido al lado de todos esos futbolistas y al lado de técnicos como Mourinho, Ancelotti y Benítez en el Liverpool. Todo lo aprendido lo trasladó a su forma de relacionarse con Vinicius, Bellingham, Valverde, Mbappé y el resto de los profesionales de la plantilla actual.

Lo primero que hizo durante tres semanas fue normalizar el ambiente del grupo y crear un aura positiva como la que él disfrutó al lado de Cristiano, Modric, Ramos, Marcelo y Kroos. Ahora ha comenzado a normalizar la alineación del Real Madrid, la colocación de sus futbolistas y su táctica.

Un centro del campo de potencia

El jefe del banquillo ha comenzado el proceso de creación de un Real Madrid lógico. Ha ensayado un centro del campo de fuerza con el retorno de Valverde al interior derecha y el regreso de Camavinga al interior izquierda. La clave es situar a todos los futbolistas donde mejor rinden, si es que se puede.

Piensa colocar al uruguayo y al francés en los sitios donde quieren jugar. A Federico por la derecha y a Eduardo como interior izquierda. Es cierto que Valverde desearía ser pivote en el centro del campo, pero ni Zizou, ni Ancelotti, ni Xabi Alonso ni Arbeloa le ven en esa posición porque ahí está Tchouaméni. Fede puede estar en un doble pivote y a veces lo ha sido, al lado de Aurelien, pero Arbeloa le prefiere como interior derecha para que suba con su larga zancada y lance su disparo.

Dos laterales derechos en competencia y cuatro centrales para dos puestos

El Real Madrid y Arbeloa viven desde hoy una situación inusitada y casi desconocida. Trent Alexander-Arnold y Dani Carvajal tienen el alta competitiva y el técnico empieza a sufrir el bendito dolor de cabeza de tener que elegir a uno u otro como lateral derecho. El bendito problema, como lo definía Luis Molowny, se multiplica en el caso de los dos puestos de centrales.

Por primera vez en la temporada hay cuatro hombres para esas dos posiciones. Rüdiger se ha sumado a la batalla junto a Huijsen, Asencio y un David Alaba cuyas pruebas físicas al mando de Pintus han demostrado que está muy bien. La gran noticia que vive el entrenador del Real Madrid es que por primera vez en el curso hay dos laterales derechos, cuatro centrales y tres laterales izquierdos para competir por las cuatro plazas defensivas del once.

Porque Mendy se ha sumado a Carreras y Fran García en la pelea por el flanco izquierdo de la retaguardia. La gran novedad es que el entrenador del Real Madrid tiene por fin donde elegir en todas las posiciones, una verdad que durante año y medio ha sido imposible en la entidad por la plaga de lesiones que ha destrozado al equipo. Ahora mismo sólo Militao es baja en la defensa y esa es una noticia increíble tras ver durante mucho tiempo a Valverde, Tchouaméni y Camavinga jugando en la línea de intendencia.

Mendy compite con Carreras, Fran García y los cuatro centrales

El entrenador podrá contar al fin con los tres laterales izquierdos, ya que Mendy se añade a la pelea con Carreras y Fran García, quien deseaba marcharse a Inglaterra en el mercado de invierno y no le dejaron. Si le han pedido que se quede debe jugar más. Mendy es multiusos y también puede ejercer de central por la zona izquierda.

Solo Militao es baja en la defensa

Por primera vez desde el mes de agosto el Real Madrid solo tiene dos bajas de larga duración que son Bellingham, un mes, y Militao, al que le quedan siete semanas de preparación. Y por primera vez en esta temporada solo hay un defensa en el dique seco, el brasileño. Es cierto que Militao es un baluarte y se nota mucho su ausencia. En Valencia también faltará Vinicius, sancionado.

El análisis de toda esta explicación es que el club podrá contar con casi toda la plantilla por primera vez. Ya era hora, piensan en el Real Madrid. El equipo se normaliza y olvida esa fase en la que una decena de futbolistas no estaban aptos para competir. El reto del entrenador y de sus pupilos es mantener el ritmo de victorias en la Liga. Son siete consecutivas y Mestalla es un campo muy difícil. El objetivo es seguir en primera línea de batalla frente al Barcelona y no se puede fallar.