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Los jugadores del Real Madrid celebran un gol en MestallaEuropa Press

Arbeloa cambia la mentalidad en solo un mes y el Real Madrid ya cree en ganar títulos esta temporada

Para las personas que están alejadas del fútbol es incomprensible que un equipo cambie tan rápidamente de dinámica. Pero este es un mundo profesional de alto nivel y las cosas cambian radicalmente si los protagonistas se sienten a gusto con un jefe que les entiende y que conoce los egos y los intríngulis de los jugadores. Es lo que ha hecho Álvaro Arbeloa: dar a Vinicius, Bellingham, Valverde y Camavinga la importancia que se merecen. Los cuatro tuvieron sus más y sus menos con Xabi Alonso, sobre todo el brasileño. El cambio comenzó cuando el nuevo entrenador apagó todos estos incendios, especialmente el de Vinicius, que lo arrasaba todo y dejaba tierra calcinada.

La recuperación de la tranquilidad del vestuario fue el primer paso para la reforma que el técnico ejecuta en la actualidad. El segundo capítulo ha sido la reordenación de los jugadores en sus puestos. Valverde, Tchouaméni y Camavinga son otra vez centrocampistas. Fijos. Y el tercer factor clave en esta revolución es el trabajo físico de Antonio Pintus, que empieza a surtir efecto. Este Real Madrid es otro al cabo de un mes con Arbeloa al mando. Cumple un mes en la jefatura del plantel y todo es distinto. El estado de ánimo se ha transformado en el madridismo oficial y en el popular. Ahora creen en este equipo y le conceden posibilidades de ganar títulos.

Es una situación extraña la que ha vivido el banquillo del Real Madrid, porque Alonso y Arbeloa coincidieron en el conjunto blanco y en el Liverpool. Deberían conocer el paño de la misma manera. Pero los hechos demostraron que el guipuzcoano nunca entendió bien lo que es el Real Madrid. O no quiso adaptarse a la idiosincrasia de la casa. Intentó imponer sus legados tácticos y se estrelló con una serie de futbolistas que están por encima de los sistemas de juego. El club vio que Alonso no cuadraba con la gestión del vestuario cuando desde el primer día se enfrentó a Vinicius en el Mundial de Clubes.

No decimos quien tuvo razón. El vasco pensó que si le ficharon fue para aplicar su ideario y después vio que no le dejaban, porque no podía enfadar a los futbolistas más importantes, que no admitían realizar constantemente la presión arriba porque ese esfuerzo les desgastaba para poner en práctica su faceta más importante, que era la ofensiva. La única realidad es que el antagonismo con Vinicius fue total. Después llegaron los desencuentros momentáneos con Valverde, Bellingham y Camavinga. La dirección deportiva vio que eso no funcionaba. El cambio en el banquillo estaba cantado y se produciría tarde o temprano.

Cambiar lo que hizo Xabi

El 12 de enero llegó Arbeloa. Y simplemente comenzó a realizar todo lo contrario que Xabi. Un salmantino tomó el testigo de un guipuzcoano y su dirección fue totalmente distinta. El hidalgo castellano habló con todos los futbolistas y se ganó la confianza de Vinicius, de Bellingham, de Valverde y de Camavinga. Fue el primer paso. Fundamental para acometer los siguientes retos: reordenar el equipo, construir un esquema de fuerza y mejorar la condición física. Solventados los problemas de comunicación con diversos futbolistas, Arbeloa esperaba la recuperación médica de muchos lesionados para meter el bisturí en el juego del conjunto.

Es un objetivo que acaba de comenzar, gracias al alta competitiva de Rüdiger, Trent Alexander-Arnold y Mendy. Porque el retorno de varios defensas le ha permitido por fin colocar a Valverde, Tchouaméni y Camavinga como un muro medular en el centro del campo que ha transformado toda la forma de jugar del Real Madrid. El retorno del triunvirato a la línea media protege la creación de Güler con vistas a alimentar de balones a Mbbapé y Vinicius. La consecuencia es un sistema táctico que defiende mejor. Y la tercera vía de esta revolución es la preparación física de Antonio Pintus, que está mejorando el rendimiento biológico de la plantilla.

Antonio Pintus, en el Real Madrid - AS MonacoEuropa Press

Hemos hablado de todas las misiones que Arbeloa se impuso para transformar la situación del Real Madrid. La entidad deseaba que las aguas volvieran a su cauce en el seno del vestuario para trabajar después la mejoría del fútbol del equipo. El cambio tenía un segundo protagonista, Antonio Pintus, que debía mejorar una condición física que no era óptima para la cúpula del club. Pues se nota ya la mano del italiano. Pintus realiza una minipretemporada con la mayoría de los futbolistas, con el fin de conseguir una puesta a punto perfecta ante los cuatro meses determinantes del curso.

Pasito a pasito, tacita a tacita, el grupo progresa en su rendimiento y la extraña realidad de la situación es que el denostado Real Madrid sólo se encuentra a un punto de distancia del ensalzado Barcelona. Los blancos llevan siete victorias consecutivas en la Liga y aunque muchos no confían en ellos y les critican por su fútbol, el madridismo sí comienza a creer en ellos. El punto de inflexión será la eliminatoria frente al Benfica. Superar la ronda europea ante Mourinho significará una inyección de adrenalina para consolidar esa seguridad en sí mismos que los jugadores han alcanzado con las charlas motivadoras de su entrenador y con el trabajo del preparador físico. Una fe que se apuntala especialmente gracias a los resultados. Los siete triunfos consecutivos en la Liga son un factor fundamental. Falta confirmar esa evolución en la Champions.

No todo es bonito. El nuevo entrenador solventó las situaciones de Bellingham, Vinicius, Valverde y Camavinga, pero su elección en las alineaciones tenía que pagar otras facturas. Piensa que Carvajal, al que tomó el testigo como futbolista en el Real Madrid hace una década, no está para ser titular en el lateral derecho. Y sitúa por delante al canterano David Jiménez y a Trent Alexander-Arnold. La misma realidad vive Ceballos, que observa cómo el joven Jorge Cestero recibe más minutos. No todos pueden estar felices en un equipo. Posiblemente, Carvajal y Ceballos se marchen a final de temporada, pero es pronto para hablar de ello y lo que ambos quieren es jugar ahora, porque llega el Mundial y Luis de la Fuente ha dicho que para ser seleccionado tienes que competir habitualmente en tu club.