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Aficionados españoles durante el partido ante Egipto celebrado en el RCDE StadiumEFE

España debe estar muy tranquila para el Mundial 2030 al ser el país líder de la candidatura

Mucho se ha escrito y hablado en las últimas 48 horas sobre lo sucedido el pasado martes en el amistoso entre España y Egipto en el RCDE Stadium. En concreto, por los gritos que se repitieron durante distintos momentos del encuentro de «musulmán el que no bote es» en referencia a la selección egipcia así como los pitos cuando sonó el himno de 'Los Faraones' antes de empezar el partido.

Pero desde El Debate queremos mandar un mensaje de tranquilidad. Porque más allá de que no da una buena imagen de nuestro país, que ha sido portada a nivel mundial, los hechos demuestran que no debería tener más consecuencias que las disciplinarias recogidas por la FIFA y donde además será capital lo que haya anotado Giorgi Kabakov en su acta arbitral. Es muy importante saber que este amistoso está bajo el paraguas de la FIFA y no de la UEFA, dado que es una ventana para la repesca final del Mundial y las selecciones clasificadas, como es el caso de España.

Inicialmente, el Código Disciplinario de la FIFA habla de una multa económica como castigo inicial para este tipo de incidentes. Así lo recoge su artículo 15 relativo a la discriminación y actos racistas donde dice textualmente que «cuando se trate de la primera infracción, la disputa de un partido con un número limitado de espectadores y una multa de al menos 20.000 CHF a no ser que esto acarree consecuencias económicas desproporcionadas a dicha federación miembro o club, en cuyo caso la multa se podrá reducir a un mínimo de 1000 CHF, de manera excepcional».

El peor de los escenarios llevaría a un cierre parcial o incluso total de la grada para el siguiente compromiso internacional de España al repetirse en varias ocasiones durante el encuentro: «cuando se trate de personas reincidentes o de incidentes repetidos, o si las circunstancias del caso lo requieren, medidas disciplinarias como la implementación de un plan de prevención, una multa, la deducción de puntos, la disputa de uno o más partidos a puerta cerrada, la prohibición de jugar en un estadio determinado, una derrota por retirada o renuncia, la exclusión de una competición o el descenso de categoría».

Partiendo de que, más allá del ruido mediático que tenga, este tipo de incidentes se producen de manera permanente. Ya sea en partidos de selecciones como en las competiciones de clubes de la UEFA (Champions, Europa y Conference League). De hecho, el pasado martes Bosnia-Herzegovina jugó su repesca histórica ante Italia con una parte de la grada cerrada como consecuencia de un incidente racista.

Aún queda mucho «partido» en el reparto del Mundial

Quizá eso explica que FIFA no haya reaccionado con un comunicado a nivel mundial. Primero porque de hacerlo, debería llevarlo a cabo con todos los incidentes de esta índole que se producen. Y segundo y no menos importante, porque de hacerlo provocaría una caja de resonancia aún mayor y de peor repercusión frente al silencio actual.

Y porque este incidente no tiene por qué tener repercusión alguna en cuanto a la celebración del Mundial 2030 que acogerán conjuntamente España, Marruecos y Portugal. Primero porque restan cuatro años para la celebración del mismo y cualquier conclusión que saquemos en la actualidad para entonces pueda parecernos una mera anécdota. Sin dejar al margen la gravedad de los insultos.

Joan García (c) para un balón durante el partido amistoso ante EgiptoEFE

Segundo porque no olvidemos que es España quien lidera la candidatura para el Mundial del 2030 y donde han entrado como compañeros del camino tanto Marruecos como Portugal. Eso explica que nuestro país sea quien cuente con más sedes. Inicialmente eran 11, pero ahora mismo han quedado en nueve tras la renuncia de Málaga y La Coruña. Es por ello que la RFEF quiere que Valencia y Vigo se convierten en futuras nuevas sedes de nuestro país. Marruecos tiene otras seis y la relación de 20 se completa con las tres de Portugal.

De hecho, FIFA tiene precisamente que evaluar la reciente visita que la delegación acaba de hacer a los tres países. Y donde han quedado especialmente impresionados de tres estadios. El Camp Nou de Barcelona y los dos de la capital de España. En el caso del Metropolitano por las capacidades y desarrollo que tiene el estadio rojiblanco y en el del Bernabéu pudieron comprobar en directo toda la operativa de un día de encuentro dado que su visita coincidió con el duelo de vuelta de Liga de Campeones ante el Manchester City.

Y no será hasta después del verano, y tras la celebración de este Mundial, cuando vuelvan a visitar los tres países. Para entonces, lo sucedido este martes puede quedar en una anécdota. Además, desde la RFEF se ha elaborado un informe detallado de lo que sucedió durante el encuentro y su reacción ante lo sucedido. Y luego es la FIFA quien tiene la decisión final tanto de las sedes como del estadio que acoja el partido definitivo.

Como ya explicamos en El Debate meses atrás, inicialmente nadie dudaba de que sería el Santiago Bernabéu, pero es evidente que es una amenaza el futuro estadio Hassan II en Casablanca con una capacidad para 115.000 espectadores. Pero también aquí queda mucho tiempo por delante por mucho que ahora Marruecos esté aprovechando este incidente para reclamar la final. No olvidemos que también el país marroquí estuvo en el punto de mira el pasado mes de enero tras los incidentes en la final de la Copa de África.