Qué son y cuál sería el negocio de Zapatero con las cajas CLAP en Venezuela
El expresidente socialista se habría beneficiado del esquema de corrupción de la Venezuela bolivariana, en plena crisis humanitaria, mediante una red de empresas internacionales que llega hasta Dubái para blanquear capitales
Desfile en el Palacio de Miraflores de soldados venezolanos exhibiendo las cajas CLAP
El 5 de julio de 2019, fiesta nacional en Venezuela, miles de soldados desfilaban con sus uniformes caqui. Al hombro no llevaban fusiles. Sobre sus manos sostenían las ahora famosas en España –tras la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero–, cajas CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción).
La miseria acorralaba al régimen de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello y al resto de la cúpula bolivariana. Fue el sucesor de Chávez el que vio en la necesidad ajena la oportunidad de hacer un negocio internacional con aristas en México, Colombia, Panamá y, según las investigaciones, hasta Turquía y Dubái, con un esquema que contaría con la presunta participación –o beneficio indirecto– de Rodríguez Zapatero.
La multitud se agolpa en Caracas para beneficiarse del programa con las cajas CLAP
Las góndolas de los supermercados en Caracas brillaban por la ausencia de buena parte de productos de primera necesidad y cuando alguno aparecía los precios eran desorbitados e inaccesibles para los venezolanos. La hiperinflación galopante (9.500 %) para el país que concentra el mayor volumen –en potencia– de hidrocarburos se tradujo en un escenario de desnutrición y desolación insólito.
La achicoria sustituía al café, el azúcar blanco era un lujo, una masa pastosa reemplazaba al pan y las arepas se elaboraban con una dosis inmensa de creatividad para engañar al paladar. Los venezolanos pedían a los pocos turistas que llegaban leche en polvo, aceite y hasta manzanas, una fruta prohibida para su bolsillo.
El régimen de Nicolás Maduro sufría los bandazos de las protestas callejeras que sofocaba a tiro limpio (más de 250 muertos desde que llegó al poder en 2013). En ese contexto, y con el Cartel de los Soles (la narcomafia de altos mandos del Ejército) en plena actividad, el hoy preso en Brooklyn creó en 2016 las cajas CLAP.
¿Qué hay en las CLAP?
Las CLAP surgen poco antes a la emisión del carnet de la patria, documento obligatoria para poder votar y... recibir la docena larga de productos. Harina de maíz, arroz, espaguetis, pasta, sal, azúcar, aceite vegetal, leche en polvo y alguna lata de conservas de sardinas o atún.
El empaquetado original así como algunos productos se hicieron durante años en México. El valor que pagaba el Estado por cada CLAP era muy por encima del real. En la diferencia estaba el enriquecimiento de los corruptos del régimen y sus socios. El Gobierno de Colombia llego a incautar unas 400 cajas y el por entonces presidente Juan Manuel Santos se escandalizó tras ser informado de que en el interior de estas habían descubierto «gorgojos».
Unos diez millones de venezolanos se agolpaban todos los meses (aunque no se cumplían ni se cumplen los plazos) para conseguir esos paquetes que habían viajado por distintas rutas –terrestre y marítima– desde México hasta Venezuela. Los productos, en su mayoría, eran importados de México, Brasil y hasta de Estados Unidos.
Red de empresas
En este proceso se desplegaba una red de empresas intermediarias que cobraban con transacciones financieras en diferentes sitios incluido... Dubái. Casualmente, Landside Dubai Fzco –o Landside Middle East Fzco– es la empresa bajo investigación judicial cuya creación se atribuye a instrucciones de Rodríguez Zapatero. Blanqueo de capitales del trajín de las CLAP, del rescate de Plus Ultra y operaciones vinculadas al tráfico de oro y a PDVSA (Petróleos de Venezuela S.A.) cerrarían el círculo.
Alex Saab, supuesto testaferro de Maduro y exministro «repatriado» a Estados Unidos por Delcy Rodríguez hace unos días, está presente en la trama vendiendo, a través de la firma mexicana Group Grand Limited, más de 200 millones de dólares en alimentos.
De la distribución de las CLAP se ocupan los Comités Políticos que, como con los «punteros» en Argentina, vigilaban que los beneficiarios cumplieran –y cumplan– con la lealtad y las actividades imperativas del régimen.
La ONU llegó a publicar un informe donde denunciaba el uso o chantaje clientelar de las CLAP, además de poner en suspenso su calidad alimenticia. Hoy aquellas cajas de cartón no existen. En su lugar, el régimen bolivariano distribuye su selección de alimentos en bolsas transparentes. En las alcaldías del régimen, llegan puntualmente, pero en otros lugares, como lamentan algunos vecinos de barrios de Caracas no se reciben desde diciembre y eso que cuestan 930 bolívares, algo más de un euro y medio al cambio, una fortuna para ellos.