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Andrés Amorós
Crónica deAndrés AmorósMadrid

Los toros de Saltillo sí fueron aptos para cardíacos

No mostraron gran peligro pero tampoco facilitaron el triunfo

Act. 20 may. 2026 - 22:12

José Carlos Venegas da un pase al primer toro de la tarde en Las Ventas

José Carlos Venegas da un pase al primer toro de la tarde en Las VentasEFE

Cuando los toros pecaban por excesiva dulzura, los revisteros escribían: «Corrida no apta para diabéticos». Cuando pecaban por el lado contrario, titulaban: «Corrida no apta para cardíacos».

Hoy en día, está claro que predominan claramente las primeras. Pero, de vez en cuando, aparecen las segundas. Esta tarde, el foco de atención de los aficionados se centra en los toros de Saltillo: una de las más ilustres ganaderías, un encaste propio.

Tradicionalmente, los Saltillos no suelen ser grandes pero tienen un carácter muy fiero. Para los toreros, suponen una difícil y exigente prueba, una auténtica papeleta. Para los aficionados exigentes, la promesa de un espectáculo fuera de lo común. En Las Ventas, este encaste ha lidiado toros con una singularidad excepcional; para bien o para mal, las dos cosas. Los aficionados madrileños recuerdan algún Saltillo de vuelta al ruedo y algún otro, condenado a banderillas negras…

Con estos toros, esperamos todos que la suerte de varas recobre el protagonismo que todas las tardes debía tener (por desgracia, la flojedad de muchos toros actuales suele reducirla a un puro trámite). Exigen estos toros lidiadores que, además de valor, tengan experiencia, técnica, oficio … Hoy en día, no hay tantos, en el escalafón. Recuerdo lo bien que los lidiaba, por ejemplo, el gaditano Octavio Chacón, que ahora , no sé por qué, torea muy poco. Los tres que actúan en este festejo, acostumbrados a las divisas duras, sólo torean en este San Isidro esta tarde: se lo juegan todo a una carta.

De golpe, ha llegado el calor (lo habitual, en San Isidro): no se han llenado los tendidos de Sol pero hay más de tres cuartos de entrada. No se lidia completa la corrida porque dos Saltillos se han pegado, en los corrales, y ha habido que sustituir un toro por uno de la ganadería portuguesa Couto de Fornilhos, que se lidia en quinto lugar.

Los toros de la ganadería titular, de bella estampa, todos cárdenos (salvo el segundo, todos cinqueños), muestran cierta nobleza pero dan escaso juego. El de Couto de Fornilhos mansea claramente. Los tres matadores muestran voluntad y oficio pero no alcanzan el brillo apetecido.

Vuelve a Las Ventas, después de cuatro años, el diestro jienense, formado en Alicante, José Carlos Venegas. Siempre me ha parecido un torero honrado de veras. El primer Saltillo acude con alegría al caballo desde lejos y empuja pero con la cara algo alta y pronto se va. Lo ha recibido Venegas con suaves verónicas. Una tarde más, Fernando Sánchez se luce, en banderillas: se deja ver, se asoma al balcón, clava en corto y sale con guapeza, apoyándose en los palos. El toro embiste con codicia: los muletazos de Venegas tienen mérito y emoción. Ha sido un buen toro y una faena clásica muy correcta, sin que el diestro acuse lo poco que torea. Mata con decisión y saluda una ovación, compartida con el toro.

Venegas, en esta undécima de San Isidro, con la muleta ante el primero de la tarde, de nombre Caramelo y 585 kilos

Venegas, en esta undécima de San Isidro, con la muleta ante el primero de la tarde, de nombre Caramelo y 585 kilosEFE

El cuarto, abierto de pitones, es incierto en el capote y empuja en el caballo pero sin fijeza. Se viene fuerte, en el primer par, lo resuelve con facilidad Iván García; también acierta Fernando Sánchez y mejora todavía Iván, en el tercer par: ¡vaya cuadrilla lleva hoy Venegas! En la muleta, el toro embiste brusco, echa la cara arriba; por la izquierda, no admite ni un muletazo. Venegas aguanta coladas, pasa momentos de apuro. Hace bien en cortar la faena. A pesar de la espectacular cornamenta, mete la mano con decisión y habilidad.

El francés Juan Leal, formado en Arles, especialista en corridas duras, suele realizar, con ellas, un toreo ojedista, encimista, que a veces roza la temeridad. Así le he visto, por ejemplo, en Pamplona y en Bilbao. No es este estilo del gusto de los aficionados exigentes de Las Ventas pero lo respetan por su valor. Esta tarde, ha toreado con más clasicismo. Suele matar de forma heterodoxa, dando un salto.

Juan Leal, con el primero de su lote

Juan Leal, con el primero de su loteEFE

El segundo Saltillo, muy astifino, se frena en los lances de salida; empuja en el caballo, metiendo los riñones, pero sale muy suelto. Comienza con los habituales muletazos cambiados, en el centro. Dándole distancia, el toro acude con nobleza pero sale desentendido de los muletazos y eso desluce todo. El trasteo ha sido correcto pero no ha sido posible el lucimiento. Entra a matar desde lejos y deja un espadazo, con su habitual salto.

El quinto, de Couto de Fornilhos, de encaste Atanasio, no se parece en nada a los de Saltillo; ha estado de sobrero: mansea, pega arreones, sale de naja del caballo. Lo acaba picando el picador de reserva: ésa es su querencia. Se hace muy premiosa la lidia. Se la juega con los palos el salmantino José Luis Barrero (recuerdo sus triunfos, como matador, en esta Plaza). En el centro del ruedo, sin probaturas, Juan Leal intenta aprovechar su posible buen fondo: logra buenos naturales, cruzándose al pitón contrario, pero el toro tiene poca raza, se aburre pronto de embestir, y el trasteo no tiene eco. Mata con decisión, trasero.

El colombiano Juan de Castilla se dio a conocer y nos impresionó a todos en Las Ventas con unas actuaciones realmente heroicas, que le abrieron las puertas de otras Plazas. Lo ha pagado con percances, naturalmente. Lógicamente, también hace temporada americana. En enero, sufrió un grave percance en Manizales, con cornada y fractura de tibia y peroné.

El tercero, cárdeno lucero bragado, se llama Granadino. (No me gusta usar ese nombre: así se llamaba el toro que hirió mortalmente a Ignacio Sánchez Mejías. Por razones obvias, Federico García Lorca evitó mencionar su nombre en la orla que encargó a José Caballero, para la portada de su Llanto). Empuja en el caballo pero con la cara alta. Juan de Castilla comienza de rodillas, en el centro, y el toro embiste con cierta nobleza. El diestro demuestra su entrega y su oficio en muletazos desiguales pero de mérito porque el animal humilla poco. Acierta con la espada.

Juan de Castilla comenzó de rodillas la faena de muleta al tercer toro de la tarde

Juan de Castilla comenzó de rodillas la faena de muleta al tercer toro de la tardeEFE

El último toro empuja metiendo los riñones en las dos varas; es el que ha dado mejor juego, en el caballo; embiste con bravura y humilla, en la muleta, pero repone pronto. Juan intenta aprovechar las cualidades de este toro, el Saltillo que más posibilidades ha ofrecido, esta tarde, pero el voluntarioso trasteo es desigual, no cuaja. Y, esta vez, falla con la espada. Quizá en este trance ha acusado el grave percance que sufrió.

No ha sido la terrible corrida «no apta para cardíacos» que temíamos pero los toros de Saltillo, con cierta nobleza, no se han prestado al lucimiento. Tampoco hemos podido disfrutar con ningún tercio de varas espectacular. No han sido reses de vuelta al ruedo pero tampoco de banderillas negras. Los diestros han mostrado voluntad y oficio pero no han alcanzado brillo. Salvo en el último, han acertado con la espada. Y han tenido una gran actuación algunos hombres de plata.

Salgo yo recordando la leyenda de aquellos históricos toros de Saltillo, que exigían tanto a los diestros pero daban tan gran espectáculo.

Lo resume la metáfora con la que definió su carácter indomable don Antonio Chacón, el mítico cantaor; aquél que, en 1922, presidió el Concurso de Cante Jondo que organizaron, en Granada, don Manuel de Falla y el joven Federico García Lorca:

«Yo soy como los toros de Saltillo, que embisto mejor cuando me llega la sangre a la pezuña». (La versión popular era más sencilla: «Soy como los toros de Saltillo, que no hay quien los toree»).

Esta tarde, no han sido así: todo ha quedado a medias. Otra vez será.

ficha

  • Madrid. Plaza de Las Ventas. Undécimo espectáculo de la Feria de San Isidro. Miércoles, 20 de mayo de 2026. Entrada: 17.687 espectadores.
  • Toros de Saltillo, cárdenos, bien armados, pero de escaso juego. Los mejores, primero y sexto. Quinto, de Couto de Fornilhos, mansote, deslucido.
  • JUAN CARLOS VENEGAS, de blanco y oro, estocada corta (saludos). En el cuarto, estocada (silencio).
  • JUAN LEAL, de purísima y oro, estocada con salto (silencio). En el quinto, estocada trasera (aviso, silencio).
  • JUAN DE CASTILLA, de rioja y oro, estocada (aviso, palmas). En el sexto, cinco pinchazos y media (aviso, silencio).
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