Jonathan Andic, el hijo del fundador de Mango, a su salida del Juzgado de Instrucción 5 de Martorell

Jonathan Andic, el hijo del fundador de Mango, a su salida del Juzgado de Instrucción 5 de MartorellEP

Caso Andic

La herencia y las tensiones familiares: las claves detrás del caso Jonathan Andic

Al primogénito del fundador de Mango se le acusa del homicidio de su padre

La detención de Jonathan Andic por el presunto homicidio de su padre, el fundador de Mango, Isak Andic, ha vuelto a poner el foco no solo sobre las circunstancias de aquella excursión fatal en Montserrat, sino también sobre las grietas familiares y patrimoniales que se abrieron en el entorno del empresario durante los últimos años de su vida.

Aunque Jonathan abandonó este martes los juzgados de Martorell en libertad provisional tras depositar una fianza de un millón de euros, la investigación judicial apunta ahora hacia un contexto marcado por desencuentros familiares, luchas de poder internas y una multimillonaria herencia cuyo reparto provocó nuevas fracturas tras la muerte del magnate, especialmente con la última pareja de Isak Andic.

La jueza que instruye el caso sostiene indicios suficientes para investigarlo por un delito de homicidio. La Fiscalía considera que las sospechas no se limitan únicamente a las contradicciones detectadas en sus declaraciones o a los movimientos previos a la excursión de diciembre de 2024, sino también al complejo escenario familiar que rodeaba a los Andic y, en concreto, a Jonathan.

Uno de los testimonios que resultó decisivo para reactivar la causa fue el de Estefanía Knuth, pareja sentimental de Isak Andic durante los últimos años de su vida. Ante la jueza, describió una relación deteriorada entre padre e hijo desde hacía aproximadamente una década, marcada por enfrentamientos relacionados con la gestión de Mango y, especialmente, por el desgaste que provocó la salida progresiva de Jonathan de la primera línea de la compañía.

El primogénito del fundador de Mango había sido señalado durante años como heredero natural del grupo. Sin embargo, su etapa al frente de Mango Man y su intento de modernizar la marca no terminaron de convencer a su padre. Con el tiempo, Isak Andic optó por profesionalizar la gestión de la empresa y reforzar el papel de Toni Ruiz, que acabaría convirtiéndose en el gran ejecutor del nuevo modelo empresarial.

Aun así, fuentes cercanas a la familia sostienen que el empresario ya había pactado con Jonathan un nuevo papel dentro del entramado patrimonial familiar. Su destino pasaba por liderar Punta Na, la sociedad que centraliza buena parte de la fortuna inmobiliaria y financiera de los Andic, valorada en miles de millones de euros. El reparto diseñado por Isak Andic buscaba, según esas mismas fuentes, un delicado equilibrio entre sus tres hijos: Jonathan asumiría la presidencia patrimonial, Sarah tendría peso en el área inmobiliaria y Judith controlaría la firma autorizada en las principales sociedades, obligando así al consenso permanente entre los hermanos.

Pero la muerte del fundador de Mango no calmó las tensiones. Todo lo contrario. La apertura del testamento abrió una nueva batalla interna dentro del clan familiar. Estefanía Knuth reclamó una parte mayor de la herencia de la inicialmente prevista, iniciándose negociaciones especialmente tensas entre la viuda y los hijos del empresario. Aunque finalmente alcanzaron un acuerdo económico, la relación entre ambas partes quedó seriamente dañada y la comunicación pasó a canalizarse a través de abogados. Ella reclamaba 70 millones de euros y, tras el acuerdo, acabó consiguiendo 27.

La investigación judicial también ha recogido versiones contradictorias sobre la relación entre Jonathan y su padre. Mientras Knuth habló de fuertes disputas familiares y empresariales, las hermanas del investigado, así como trabajadores y directivos próximos a Mango, minimizaron ese deterioro y defendieron que ambos mantenían contacto habitual. Algunas declaraciones sostienen incluso que la excursión a Montserrat, donde murió Isak Andic, pretendía precisamente servir para acercar posiciones y limar asperezas.

En paralelo, los Mossos de Esquadra han ido acumulando indicios que terminaron precipitando la detención de Jonathan Andic este martes. Los investigadores consideran relevantes las contradicciones detectadas en sus declaraciones, el análisis de las llamadas realizadas tras la caída de su padre y los movimientos previos en la zona de Collbató, donde el empresario habría acudido varias veces antes del día de la muerte.

La causa permaneció archivada durante meses bajo la hipótesis de una caída accidental. Sin embargo, el análisis de los teléfonos móviles, las reconstrucciones técnicas del accidente y las dudas sobre la dinámica de la caída llevaron finalmente a la reapertura del procedimiento y al cambio definitivo de rumbo en la investigación.

Mientras tanto, el entorno familiar ha reaccionado cerrando filas públicamente con Jonathan Andic. Portavoces de la familia insisten en que no existen pruebas sólidas contra él y sostienen que su inocencia «es absoluta». También recuerdan que el empresario atravesaba un momento personal estable y centrado en su nueva etapa familiar, lejos del día a día de Mango.

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