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Los jugadores del Real Madrid tras encajar el gol del empate ante el Real BetisEFE

La autocrítica del Real Madrid más allá de las quejas por los arbitrajes en Liga y Champions

El Real Madrid está pasando el momento más complicado de su historia reciente. Dos años sin ganar ni un solo título son demasiados para el club más laureado de la historia y obligado a hacerse con la victoria en cada partido que disputa. En cuanto el equipo blanco encadena dos encuentros sin victoria, ya se habla de «crisis», así que es inevitable que no se utilice esta palabra tras dos temporadas de vacío.

Sabe el club blanco que uno de los motivos de esta ausencia de títulos es el arbitraje, sobre todo en España. El Real Madrid sigue furioso con la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y con el Comité Técnico de Árbitros (CTA). La llegada de Rafael Louzán a la presidencia de la RFEF y la supuesta reforma en el CTA de la mano de Fran Soto no han calmado los ánimos en Valdebebas, que mantiene su mensaje: «Son los mismos árbitros de la era Negreira».

También hubo un enfado del Real Madrid con el arbitraje de Slavko Vincic en la vuelta de los cuartos de Champions League ante el Bayern de Múnich por la expulsión a Camavinga. Fue una segunda amarilla absurda y que el esloveno pudo ahorrarse, pero aun así los blancos lo han dejado estar y no van a presentar una queja formal como hizo el Barcelona tras caer ante el Atlético de Madrid. «No somos como ellos», aseguran en la Casa Blanca.

Y es que el Real Madrid sabe que los arbitrajes han terminado por dinamitar esta temporada y el proyecto de Álvaro Arbeloa, pero también son conscientes de que son muchas las cosas que han salido mal. En Liga, la distancia de once puntos respecto al Barcelona evidencia que hay algo más que los arbitrajes, aunque unos van con el viento a favor y otros lo tienen en contra.

La autocrítica del Real Madrid

El tema en Liga con los árbitros en el Real Madrid lo dan por una cosa más contra la que luchar, pero también tienen claro que el curso que viene hay ciertas derrotas, como Getafe y Celta en el Bernabéu o Mallorca y Osasuna fuera, que no se las puede permitir un equipo que aspire a ganar el título. Lo mismo pasa en Champions, donde el conjunto blanco tuvo que ceder la iniciativa al Bayern de Múnich para contar con opciones de victoria. Cierto es que compitió bien, pero el rey de Europa debe exigirse más.

Por eso en Valdebebas, donde Florentino Pérez ha asumido errores como la elección de Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa como entrenadores, se está haciendo autocrítica general. El cuerpo técnico ha fallado en determinados partidos, pero también los jugadores, que por mucho que lo nieguen han seleccionado partidos. La directiva sigue confiando en la plantilla, pero les avisa de que ya no tienen red y el próximo entrenador no será culpable de lo que suceda, como seguramente tampoco lo hayan sido Ancelotti, Alonso y Arbeloa.

Álvaro Arbeloa aplaude a sus jugadores durante el partido frente al AlavésEuropa Press

De ahí que en el Real Madrid se empleen al máximo en acertar con el nuevo entrenador. En los últimos días es José Mourinho el que está sonando con más fuerza, aunque otros nombres como Jürgen Klopp, Antonio Conte o Mauricio Pochettino todavía no pueden descartarse. Lo que está claro es que el próximo inquilino del banquillo del Bernabéu será un técnico con gran experiencia, pues la apuesta por un técnico joven funcionó con Zinedine Zidane, pero no lo ha hecho con Alonso ni con Arbeloa. Tampoco con Solari.

Por último, pese a que la opinión de la directiva es que esta plantilla da para más y hay motivos más que de sobra para creer en este equipo, habrá bajas y altas en verano. Nico Paz y Endrick serán los primeros refuerzos, mientras que Alaba, Carvajal y Ceballos serán las primeras salidas. También se buscará vender a Asencio, Camavinga y Gonzalo García, además de sacar cedido a Mastantuono. Será un verano movido en Valdebebas.