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Los jugadores de la selección española celebran un gol en el Carlos Tartiere

Los jugadores de la selección española celebran un gol en el Carlos TartiereEFE

España 3-1 República Checa

España se libra del susto en Oviedo y suma una nueva victoria para afianzarse en la cima de su grupo

España tuvo que emplearse a fondo en Oviedo para evitar lo que hubiera sido un tropiezo doloroso, pero terminó imponiendo su jerarquía y sumó una nueva victoria que le permite afianzarse en lo más alto de su grupo con nueve puntos de nueve posibles. La selección sufrió más de lo previsto en un encuentro exigente, aunque supo resistir en los momentos de mayor dificultad para mantener intacta su racha y dar otro paso al frente en la clasificación.

La selección española regresó a Oviedo 11 años después de su última visita a la capital asturiana y lo hizo para medirse a la República Checa de Santi Denia, un viejo conocido de la Federación, en el tercer encuentro del grupo A3 de la Liga de Naciones.

El Tartiere tenía ganas de volver a vibrar con la campeona del mundo, como ya hizo aquel lejano 5 de septiembre de 2015, y lo cierto es que no tuvo que esperar mucho para corear el primer gol de la noche, que, al igual que en Sevilla ante Croacia, volvió a ser obra de Lamine Yamal.

El extremo del Barcelona recibió un pase perfecto de su compañero Dani Olmo en banda derecha, levantó la cabeza y superó a Kinsky con un zapatazo que se coló por la escuadra y le sirvió para anotar su cuarto gol en tres partidos en esta nueva edición de la Liga de Naciones.

El tanto de Lamine fue tremendamente celebrado en las gradas del Tartiere, pero no había tiempo que perder. Todavía quedaba toda la primera parte por delante y, por lo visto en los dos partidos iniciales, todo hacía indicar que los hombres de Luis de la Fuente no iban a levantar el pie del acelerador.

Álex Baena pelea un balón con Lukas Ambros

Álex Baena pelea un balón con Lukas AmbrosAFP

El dominio de la selección fue absoluto, la República Checa no logró sorprender ni a Le Normand ni a Laporte, los dos centrales titulares en el Tartiere, y España aprovechó para seguir atacando, lo que le sirvió para marcar el segundo de la noche en el 35', que llevó la firma de Rodri.

El MVP del pasado Mundial tenía ganas de festejar un gol con las dos estrellas en el pecho y fue capaz de hacerlo tras enviar al fondo de las mallas un balón que había quedado suelto dentro del área, lo que dejó más tocada si cabe a la República Checa, que no estaba siendo capaz de apretarle lo más mínimo a la selección y se estaba empezando a cansar por el hecho de estar corriendo todo el rato detrás del balón. Y así se llegó al descanso en el Tartiere.

España baja la intensidad

El 2-0 fue un resultado cómodo para España y, tras el paso por los vestuarios, Luis de la Fuente decidió meter a Víctor Muñoz y Yeremy Pino, que entraron en lugar de Álex Baena y Lamine Yamal para disputar los segundos 45 minutos.

El seleccionador nacional quería meter más velocidad por banda para seguir sometiendo a la República Checa y tenía claro que tanto el extremo del Liverpool como el del Crystal Palace se la iba a dar para mantener esa intensidad que había desplegado en el primer acto y le hizo anotar dos goles.

Michal Sacek pelea un balón con Yeremi Pino en el España - República Checa

Michal Sacek pelea un balón con Yeremi Pino en el España - República ChecaAFP

Sin embargo, España no estaba tan cómoda sobre el terreno de juego y eso provocó que la igualdad retornara al Carlos Tartiere. Los checos querían irse de Oviedo con 'buen' sabor de boca y Santi Denia decidió meter en el campo a Cerv y Naderi, dos jugadores de diferentes características.

Ese doble cambio le vino bien a la República Checa porque 12 minutos después logró recortar diferencias por medio de Slama, que superó a David Raya con un zapatazo cruzado que dejó algo preocupado al Tartiere y, sobre todo, a Luis de la Fuente, que previamente había metido en el campo a Mikel Merino y Fermín López para tratar de marcar el tercero.

La selección había perdido el control del partido y eso hizo que el 2-2 estuviera más cerca que el 3-1, que es lo que de verdad quería celebrar Oviedo para quedarse del todo tranquilo, algo que estuvo a punto de saltar por los aires si Vasilios Fotias no llega a señalar fuera de juego de la República Checa, lo que fue enormemente protestado por los pupilos de Santi Denia.

Tras esa acción, el combinado visitante se fue del partido y lo que hizo España fue sentenciar el duelo de una vez por todas gracias a un gol en los compases finales de Mikel Merino, uno de los grandes héroes del Mundial.

Ficha técnica

3- España: David Raya; Iván Fresneda, Le Normand, Laporte, Fran García; Rodri (Zubimendi, 77'), Pedri (Mikel Merino, 67'); Lamine Yamal (Yéremy Pino, 46'), Dani Olmo (Fermín, 67'), Álex Baena (Víctor Muñoz, 46'); Roberto.
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​1- República Checa: Kinsky; Sacek, Chaloupek, Krejci, Slama; Lukas Ambros (Cerv, 57'), Macek (Naderi, 57'), Alex Kral (Sadilek, 74'); Radosta (Bucha, 74'), Adam Hlozek (Vitik, 88'), Lingr.
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​Goles: 1-0 Lamine Yamal (6'); 2-0 Rodri (35'); 2-1 Slama (69'); 3-1 Mikel Merino (89')
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​Árbitro: Vasilios Fotias (Grecia). Amonestó a los locales y a los visitantes Krejci (79') y Sadilek (82'), Lingr (89'), Kinsky (90+1'). Además, expulsó con doble amarilla a Krejci (85')
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​Incidencias: Partido correspondiente a la tercera jornada del grupo A3 de la Liga de Naciones disputado en el estadio Carlos Tartiere (Oviedo)
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