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Vinicius Junior, durante un calentamiento en el BernabéuEuropa Press

El Real Madrid está convencido de que Vinicius «volverá a ser un número uno»

Fue José Mourinho quien le convenció para quedarse. El entrenador le expuso unos argumentos incontestables. Le dijo que lejos del Real Madrid hace mucho frío. Le explicó que cuando has jugado en el club blanco y vas a otro equipo notarás un cambio total. Tus nuevos compañeros normalmente no reunirán la calidad que te ha rodeado en el Real Madrid y que te ha ayudado a ser grande. Todo es distinto. Fuera «de tu casa» no existirá el aura que rodea al Real Madrid. Lejos del Real Madrid el fútbol es otra historia.

Vinicius lo sabía. Ha visto equivocarse a Sergio Ramos y a Marco Asensio, entre otros. Quería más dinero. Se lo han dado. Ahora hay que devolver, responder en la hierba por el sueldo que te pagan. Mourinho le confirmó una verdad: irse puede ser un gran error. Ya le habían contado los casos de Di María, Pepe, Ozil y Cristiano, que lamentaron sus decisiones. Y Vinicius renovó. Nada menos que por seis campañas. El jugador firmaba así una tranquilidad para definir su futuro dentro de uno o dos años. El Real Madrid aseguraba esa tranquilidad quitándose la presión del fin de contrato para decidir si le traspasa o no en uno, dos o tres años.

Renovado, lo que tocaba era que Vinicius se dedicara a jugar bien después de dos años malos marcados por la tensión de su porvenir. El problema es que, sellada la serenidad del futuro, su rendimiento ha sido el peor desde que entró en esta plantilla hace ocho años. El brasileño no estaba en buena forma tras el Mundial. Acusó el desgaste de un verano duro en todos los sentidos. Y desde agosto no ha encontrado la punta de forma que le llevó al estrellato. Los cuatro partidos de castigo le han permitido realizar un buen trabajo de pretemporada para buscar la velocidad punta que marcaba su diferencia.

«Vinicius volverá a ser Vinicius, volverá a ser el que fue, un número uno», aseguran desde la cúpula. Los colegiados, que han denunciado al Real Madrid por sus vídeos arbitrales en la televisión oficial de la empresa, han encontrado en el número siete la presa fácil de su rencor. Permiten en el césped que le cosan a patadas con entradas de tarjeta roja, Vinicius protesta y la tarjeta amarilla o roja es para la víctima. El mundo al revés. Es la tónica de los ocho últimos años. «Vinicius volverá más fuerte, está dolido por lo mal que le tratan», destacan en Valdebebas.

«Las patadas de Kang-in Lee, Cuti Romero y Cancelo a Valverde, Bellingham y Diomande son de expulsión y no vieron ni la tarjeta amarilla. Vinicius es frenado por un rival del Sevilla, le tira de la coleta y le caen cuatro encuentros de suspensión como si hubiera roto una pierna. Si esto son cuatro partidos, las tres entradas de lesión que hemos citado son de veinte partidos sin jugar. El Reglamento se aplica mal y con Vinicius se busca hacerle daño porque así dañan de paso al Real Madrid», relatan.

Diomande y Endrick le ponen en alerta

La vida no siempre es bonita y el mundo del fútbol es un ejemplo perfecto del péndulo de estar arriba y abajo en un santiamén. Vinicius no ha funcionado bien en el campo y la explosión de Diomande le ha quitado el puesto. El rendimiento de Endrick se ha sumado a la situación para complicar aún más la realidad de Vini Jr., pues Diomande y Endrick pueden acompañar a Mbappé en un ataque de tres puntas con el capítulo extraordinario de saber que los dos jóvenes defienden mucho mejor que Vinicius y que el propio Kylian.

El carioca lo sabe. Debe mejorar mucho sus prestaciones. Y en ello trabaja. «El fútbol no se olvida, jugar no se le ha olvidado, volverá», apostillan desde la cocina blanca. El esfuerzo denodado e intenso de Vinicius en su nueva pretemporada lo dice todo. Tiene rivales por la titularidad y debe evolucionar para volver a estar fino, porque Yan Diomande lo hace todo demasiado bien.

Diomande y Vinicius Jr., en el Real Madrid - Villarreal del pasado sábadoAFP

Mourinho se siente responsable con Vinicius. Tiene que recuperar su estado de forma y debe conseguir que el futbolista alimente de nuevo la seguridad en sí mismo. Vinicius debe confiar en sí mismo. El entrenador le flagela mentalmente para que alcance su nivel. «Tú sí que vales, tú sí que puedes». El jugador responde con optimismo: Tranquilos, volveré. Hay una labor psicológica paralela para que el número siete se lo crea, para que sienta que está capacitado para volver a ser importante en el Real Madrid.

El carioca reaparecerá en Atenas frente al AEK dentro de seis días. Mourinho le alineará en el once titular. Su reto es recuperarle para la causa. Tendrá continuidad una vez acabe su sanción. Mestalla será su última ausencia, dentro de nueve días. Compartirá delantera con Diomande y Mbappé cuando el rival no sea un grande. En otras ocasiones rotará con el joven costamarfileño. Vinicius sabe que ahora mismo no es titular fijo si el enemigo es de primera fila. Diomande se ha ganado el sitio en el once por méritos propios. El brasileño quiere revertir esa verdad. Necesita dar un golpe interno sobre la mesa.