Los jugadores del Rayo Vallecano celebran un gol en el Estadio de Vallecas
El césped de Vallecas mete en un problema a LaLiga, que se pone de perfil mientras el tiempo apremia
El campo del Rayo Vallecano tiene complicado estar listo para el próximo domingo, pero todavía no se barajan alternativas
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Los problemas deben ir de uno en uno, pero la realidad es que en LaLiga y en el Rayo Vallecano se están amontonando. La patronal decidió suspender el Rayo Vallecano - Real Oviedo del pasado sábado por el lamentable estado del terreno de juego del Estadio de Vallecas y por ello el conjunto carbayón exigen que le otorguen los tres puntos sin necesidad de jugar. Fue responsabilidad del equipo local y, por lo tanto, debe pagarlo.
No es esa la opción que maneja LaLiga, presidida por Javier Tebas, que pretende anunciar una fecha para jugar el partido en los próximos días. Además, el Rayo Vallecano –más bien su directiva– asegura que el terreno de juego está en buenas condiciones y que se pueden jugar partidos de fútbol en su campo. La versión de los jugadores es distinta e insisten en que su club está lejos de cumplir con los requisitos mínimos que necesita en equipo que compite en Primera División.
Tan lejos está el Rayo de cumplir con lo necesario para un club de la máxima categoría del fútbol español que no está nada claro que el próximo domingo vaya a poder disputarse el Rayo Vallecano - Atlético de Madrid. El césped de Vallecas se cambió la semana pasada y sigue sin estar en condiciones óptimas para que se juegue al fútbol de élite, lo que sería un enorme problema.
La última palabra la tendrá LaLiga, que desde el comunicado sobre el aplazamiento del Rayo - Oviedo donde alabaron los esfuerzos del club franjirrojo, guarda silencio. «Cabe destacar que el Rayo Vallecano ha realizado importantes esfuerzos durante esta misma semana, acometiendo el cambio completo del césped del terreno de juego, con el objetivo de que el partido pudiera disputarse con normalidad. Sin embargo, las condiciones climatológicas adversas durante la ejecución de estos trabajos, así como las previsiones meteorológicas para las próximas horas, con continuidad de lluvias, han impedido que el césped alcance el estado óptimo necesario», aseguraron entonces.
El Atlético no tiene fechas
A diferencia del Real Oviedo, que solo juega un partido por semana, el Atlético de Madrid no tiene fechas disponibles a corto plazo para disputar el encuentro, por lo que necesita sí o sí que se haga este domingo. De ahí que ya hayan dejado caer que quizás podría disputarse en Leganés, en el Estadio de Butarque o en el propio Metropolitano. Son las dos canchas que hay disponibles en Madrid, aunque el club de la franja no se ha puesto en contacto ni con el Leganés ni con la entidad colchonera, pero todo apunta a que si finalmente no se juega en Vallecas se hará en Butarque.
Aun así, la única idea que maneja el Rayo Vallecano es jugar en su estadio y LaLiga tomará la decisión final el jueves, con solo tres días por delante hasta que se dispute el partido el domingo a las 16:15. Ahí habrá una reunión entre la patronal y el Rayo Vallecano, aunque ambas partes están convencidas de que el césped agarrará bien y estará en condiciones de acoger el partido y por eso, de momento, no barajan otro escenario,
Estadio de Vallecas, en Madrid.
La opinión de LaLiga y el Rayo Vallecano no la comparten ingenieros agrícolas como Alfredo Pazos, que habló con El Partidazo de la Cadena COPE y desveló que con las condiciones meteorológicas que azotan Madrid desde hace semanas se necesitan «hasta 45 días» para que el tapete agarre bien y se pueda jugar al fútbol. De hecho, el cambiar el césped hace una semana, algo que LaLiga alaba, para Pazos se trata «de una locura» al estar en pleno invierno.
Esto explica también los problemas –aunque no tan graves– que está teniendo el Atlético de Madrid en el Metropolitano. Cambiaron el césped en noviembre, a las puertas de un invierno que está siendo especialmente duro y aunque se trata de un césped híbrido (cosido con fibra), el problema de base es el mismo. «Mientras que el tapete no enraíce en la base del terreno, aunque lo hayan cosido, se seguirá moviendo», explicó el ingeniero.