El candidato a las elecciones del FC Barcelona, Joan Laporta, durante un debate contra su rival, Víctor Font
La promesa casi imposible que ha hecho Laporta durante la campaña a la presidencia del Barça
El abogado catalán es consciente de que tiene la victoria prácticamente asegurada, pero aun así ha asegurado cosas realmente complicadas
El Barça entra en guerra civil por las elecciones mientras da por hecho que estará en semis de Champions
Este domingo se celebran las elecciones a la presidencia del FC Barcelona y todo apunta a que Joan Laporta se volverá a imponer sobre Víctor Font, aunque en esta ocasión con menos margen que en 2021, cuando el abogado catalán logró más del 50 % de las papeletas. Estos cinco años de poder le han desgastado y de ahí que se prevea una victoria menos contundente, pues han sido muchas las mentiras durante este mandato, aunque aun así su discurso sigue moviendo más al soci que el de su rival.
Aun así hay un elefante en la habitación: el final de las obras del Spotify Camp Nou. Por ahora el Barcelona ha regresado al estadio ubicado en Les Corts y ya tiene la capacidad de albergar 60.000 espectadores, pero aun así sigue muy lejos de los 105.000 que terminará acogiendo tras la reforma. Una obra que todavía tiene que acometer la creación de la cubierta que detendrá toda la actividad del Camp Nou.
En plena campaña electoral, Joan Laporta ha querido enviar un mensaje claro a los socios: el equipo azulgrana no tiene previsto regresar al Estadi Olímpic Lluís Companys (Montjuic) durante la recta final de las obras del estadio. Sin embargo, el plan depende en gran medida del ritmo de los trabajos de la constructora Limak Construction, algo que sigue generando incertidumbre, pues no han cumplido ni un solo plazo de los fijados.
Laporta explicó durante los últimos actos de su campaña que la intención del club es evitar a toda costa una segunda etapa en Montjuïc. El dirigente azulgrana confía en encontrar soluciones junto a LaLiga para gestionar el calendario mientras se completa la parte más delicada de la obra. Una de las opciones que se barajan es repetir la fórmula aplicada esta temporada: empezar la competición jugando varias jornadas consecutivas como visitante (se pueden máximo tres) para ganar tiempo mientras avanzan las obras.
Una promesa casi imposible
Según defendió el expresidente, la etapa en Montjuic debe darse por cerrada. El traslado temporal al estadio olímpico supuso un sacrificio considerable para los aficionados, que han tenido que desplazarse durante meses a un estadio alejado de la Ciudad Condal. Pese a ello Laporta considera que «la experiencia ha funcionado mejor de lo esperado», aunque la prioridad sigue siendo que el equipo ya se quede definitivamente en el Camp Nou.
La instalación de la cubierta del nuevo estadio será el último gran paso del proyecto y está previsto que se prolongue hasta, al menos, 2028. Antes de esa fecha habrá un momento especialmente delicado: el verano de 2027. Durante ese periodo sin competición, la empresa encargada de las obras tendrá aproximadamente tres meses para avanzar en el complejo montaje de la estructura del techo.
El problema es que los trabajos no solo afectarán a las gradas o a la parte exterior del estadio. Para completar la instalación, los operarios necesitarán utilizar también el propio terreno de juego, lo que impediría disputar partidos en el Camp Nou durante ese tiempo. Y ahí surge la gran duda que rodea al proyecto: todo apunta a que tres meses podrían no ser suficientes para finalizar esa fase.
Imagen reciente de las obras del Camp Nou
Así las cosas, la promesa de Laporta de no volver a Montjuic apunta a no ser una realidad, sobre todo si las obras, como se prevé, se alargan bastante más de tres meses. Tal es así que pese a hablar de «no volver a Montjuic», el candidato sabe que es una realidad y de ahí que no descarte disputar algún encuentro puntual en el Estadi Johan Cruyff, una solución que ya se utilizó de forma excepcional a inicios de esta temporada.
Ahora bien, la capacidad es únicamente de 6.000 espectadores, por lo que una solución así se podría usar únicamente uno o dos partidos, si la cosa se prolonga al Barça no le quedará más remedio que volver a Montjuic. Pese a ello, ni Laporta ni Font quieren reconocerlo porque saben que al soci no le hace ninguna ilusión la idea.