Julián Alvarez abandona cabizbajo el terreno de juego del Metropolitano
La segunda oportunidad de Julián: un inicio en San Mamés para empezar a reconciliarse con la afición
Después de ser abroncado por la hinchada colchonera en el Metropolitano, el argentino inicia un periodo en el que tendrá que centrarse en sí mismo para recuperar su mejor versión
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Cerrado el mercado de verano, aplacada la vorágine de los últimos tres meses sobre su deseado y frustrado fichaje por el Barcelona, Julián Alvarez se enfrenta ahora a la recomposición de su figura en el Atlético de Madrid, ante el equipo, el club y, sobre todo, su afición, con el primer examen este sábado en Bilbao.
Aunque sea fuera del Metropolitano, en San Mamés, con él de inicio como suplente, alejado de su hinchada, el foco está sobre él; abroncado como fue en su única participación con el conjunto rojiblanco en este curso hasta ahora, en su campo el pasado 23 de agosto ante el Villarreal, cuando entró en el minuto 66, y a la espera de su regreso a su estadio: el miércoles 16 de septiembre contra Osasuna, en la sexta jornada liguera.
Hasta entonces, 'La Araña' y el Atlético, reunidos de nuevo, tienen tres encuentros como visitante, lejos del ruido de la hinchada, dolida por el comportamiento del '19' en este verano. El inicio de todo fue el pasado 22 de junio, con su «deseo» de ser «transferido» para cumplir un «sueño», que no era otro que el Barcelona. Pero después insistió en esa idea, ya privadamente, hasta que la realidad le hizo ver ya en los últimos días del mercado que era imposible vestirse de azulgrana y, entonces, sí decidió seguir de rojiblanco.
Ahora es un reinicio necesario y obligado, con él mismo y con su afición. Desde San Mamés en adelante, también con el Liverpool en Anfield, en la primera jornada de la fase liga de la Champions el próximo miércoles y el choque contra la Real Sociedad en Anoeta, el siguiente domingo, antes del reencuentro de nuevo con el Metropolitano.
Su continuidad ya es segura esta temporada. Y el Cholo y el Atleti lo exigirán al máximo. El objetivo no es otro que recuperarlo en toda su dimensión, fuera de toda la polémica del verano. En cada declaración pública, ya sea de Simeone o de Miguel Ángel Gil Marín, la palabra que más suena es «ayudar» al futbolista para alcanzar su mejor versión con el conjunto rojiblanco, como hizo en su primera temporada y en algunos tramos de la segunda, lo que le llevó a marcar 49 goles en 107 encuentros.
Julián Álvarez, en una imagen de archivo
De momento, Julián está inmerso en su puesta a punto física para estar a tope. Tras sus vacaciones después del Mundial, se reincorporó el pasado 10 de agosto a la pretemporada del Atlético, con su idea de ir al Barcelona aún inamovible. El 11 ya se entrenó en solitario. Después empezó con el grupo, reapareció en competición el 23 de agosto, con la consabida pitada, y sufrió una indisposición física que le apartó tres días del trabajo con el equipo y de la visita del pasado sábado al Pizjuán, que se saldó con victoria por 1-3 del cuadro colchonero.
Desde el pasado domingo lleva de nuevo con el grupo. Todas esas circunstancias, con momentos en los que lo ha pasado «realmente mal», según expuso Gil Marín a Movistar cuando se ausentó de los entrenamientos con la citada indisposición, no le han permitido aún alcanzar su mejor ritmo físico de competición, para el que se prepara en la actualidad.
Julián Alvarez sigue un plan colectivo, pero también individualizado. Aparte de los entrenamientos con el grupo, después casi de cada sesión en el Centro Deportivo de Majadahonda tiene una preparación añadida de forma específica a las órdenes de Luis Piñedo, preparador físico del Atlético de Madrid. A veces con un compañero, como su compatriota y amigo Cristian ‘Cuti’ Romero, o varios más, que también necesitan esa evolución física, y otras con él en solitario.
La competición no espera. Sigue su curso. Y el Atlético necesita a Julián Alvarez, hasta ahora suplente contra el Villarreal, entonces por falta de rodaje, y ahora de nuevo, previsiblemente, contra el Athletic Club, por el mismo motivo. Porque él, en plenitud y condiciones físicas, es seguramente un titular indiscutible en el esquema de Simeone.
El ejemplo (distinto) de Griezmann
En cualquier caso, la de Julián no es una vuelta a empezar en el equipo con el que tiene contrato hasta el 30 de junio de 2030 y una cláusula de rescisión de 500 millones de euros. La cosa es que debe reconquistar a la afición, un asunto ajeno ya a lo deportivo, una cuestión muy compleja y algo que necesita mucho más que rendimiento y goles.
Hay un ejemplo reciente: el de Antoine Griezmann. El francés, que se fue del Atlético al Barça mediante pago de la cláusula de rescisión (120 millones) en 2019 y acabó volviendo por voluntad propia al conjunto colchonero. En el del argentino, su deseo ha sido irse al Barcelona durante este verano. Dos perspectivas que la alejan una de otra, pero que tienen ciertas similitudes.
Griezmann reconquistó a la afición partido a partido, pero no le resultó sencillo. Su primera temporada no fue del nivel que acostumbró. No obstante, detalle a detalle, gol a gol, expresando de manera insistente su amor al Atlético, volvió a ser considerado por la afición y acabó siendo despedido como una auténtica leyenda, ya que marcó más goles que nadie (212) y llegó a los 501 partidos.
«Sabía que (la afición) me iba a esperar, porque había hecho mucho daño. Yo también estaba enfadado conmigo mismo. Al final, trabajar, estar calladito. Los primeros meses me hacía pequeño. No era el Griezmann que se había ido. Para mí era normal, te la comes, trabajas y ya está», contó en su día el francés.
Y le echó una mano Fernando Torres, leyenda adorada del club. «Le pedí consejo por todo lo que era para el aficionado del Atleti y el club. 'A ti no te van a decir nada si fallas goles, si no metes gol; tienes que dejar todo en el campo y te van a respetar y estar detrás tuyo mientras dejas todo en el campo'. El primer año no metía muchos goles, pero vieron que me dejaba todo en el campo. Y empezamos a tener esa conexión que me encanta tener con mi gente», recordó Griezmann. Con Julián Alvarez es aún una incógnita.