Fabio Cannavaro da indicaciones a sus futbolistas durante el partido frente a Colombia
Fabio Cannavaro, el héroe de Italia en el Mundial 2006 que puede retirar definitivamente a Cristiano
El italiano dirige a Uzbekistán desde el 2025 tras un paso por el fútbol de clubes y buscará sorprender al conjunto luso con un fútbol atrevido y característico
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Campeón del mundo y ganador del Balón de Oro en 2006, el italiano Fabio Cannavaro (Nápoles, 1973) dirige ahora como entrenador a la selección de Uzbekistán, próxima rival de Portugal y Cristiano Ronaldo, en un duelo entre dos exmadridistas que puede ser decisivo para dirimir el futuro de los lusos en la Copa del Mundo.
Cannavaro, de 52 años, entrena a Uzbekistán desde 2025 y, tras comenzar con una derrota contra Colombia, se prepara para un cruce de alto voltaje este martes en el NRG Stadium de Houston.
El italiano luce un currículum extraordinario como futbolista. Fue uno de los mejores centrales de su época, capaz de dominar pese a su altura, solo 176 centímetros, a base de inteligencia táctica, rapidez y reflejos.
Cannavaro fue parte de la generación de oro del Parma, con el que conquistó la Copa UEFA de 1998, y su carrera le llevó a liderar a la Juventus de Turín y, posteriormente, a fichar por el Real Madrid tras el escándalo de fraude de Calciopoli.
El transalpino aterrizó en el club blanco tras conquistar el Mundial de Alemania de 2006 como capitán de la Azzurra y ganó la final en los penaltis contra Francia en la noche en la que alcanzó los 100 partidos como internacional. Y con el Real Madrid, Cannavaro conquistó dos Ligas, en 2007 y 2008, además de una Supercopa de España.
Tras colgar las botas, Cannavaro inició su particular carrera como entrenador en la 2014/15 con el Guangzhou Evergrande, en pleno auge del fútbol chino, y desde entonces ha tenido un recorrido muy internacional tanto a nivel de clubes como de selecciones.
Entre el Guangzhou, Al-Nassr y Tianjin Quanjian vivió su etapa más sólida, con un ascenso a la Superliga china y títulos como la liga y la Supercopa con el Guangzhou en su segunda etapa, construyendo una reputación de técnico capaz de ordenar equipos, competir y, sobre todo, ganar.
Tras su paso por China y Oriente Medio, el exfutbolista de Nápoles regresó a su Italia natal de la mano del Benevento y Udinese, además de una breve etapa en el Dinamo de Zagreb, donde no tuvo todo el éxito que le habría gustado.
Y así llegó hasta el año 2025, cuando asumió el reto de dirigir a Uzbekistán, 54ª clasificada en el ranking FIFA, rumbo al Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, su primer gran proyecto de selección nacional estable tras una breve experiencia con China en 2019 y que tampoco le salió como esperaba.
Agravar la crisis de Portugal
Así pues, Cannavaro ha llegado a la cita mundialista de 2026 con ganas de seguir haciendo historia como seleccionador de Uzbekistán, un país que en los últimos tiempos ha conseguido sacar a dos futbolistas de nivel como Abdukodir Khusanov (Manchester City) y Eldor Shomurodov, actualmente en el Estambul Basaksehir y con pasado en la Roma, uno de los equipos punteros del fútbol italiano.
El debut de Uzbekistán en la cita mundialista no fue ni mucho menos el soñado, ya que acabó perdiendo por 1-3 frente a Colombia, una de esas selecciones que están disputando la competición con el cartel de tapada.
Cannavaro tiene un gesto cariñoso Abbosbek Fayzullaev durante el partido frente a Colombia
Sin embargo, el fútbol le ha brindado una nueva oportunidad a Fabio Cannavaro y este martes buscará aguarle la fiesta a la Portugal de Cristiano Ronaldo, que empató en su debut frente a la República Democrática del Congo y estuvo en el ojo del huracán por una serie de filtraciones falsas y líos internos que han alterado el desarrollo de una de las favoritas a ganar la competición.
Sobre el papel, Uzbekistán parte con pocas opciones de dar el campanazo, pero en un deporte como el fútbol todo es posible y Cannavaro tratará de aplicar su libreto de estilo sobre el terreno de juego. «Quiero guerreros, gente con hambre. Eso es lo más importante para mí. Saldremos al campo sin ningún miedo. Cada selección tiene su alma, mi trabajo es ayudarla a brillar en cada partido».