Ayyoub Bouaddi y Vinicius Jr. peleando por un balón en el Brasil - Marruecos del Mundial

Ayyoub Bouaddi y Vinicius Jr. peleando por un balón en el Brasil - Marruecos del MundialAFP

Mundial 2026

Los futbolistas cargan contra el césped que acogerá la final del Mundial 2026

La organización del torneo había diseñado un plan minucioso que incluía la instalación de un césped natural temporal

A menos de un mes para que se dispute el partido más importante del planeta, el Mundial 2026 ha encontrado su primer gran foco de conflicto en el césped del MetLife Stadium. El recinto de East Rutherford, en Nueva Jersey, albergará la gran final el próximo 19 de julio de 2026, pero las quejas de jugadores y entrenadores por el estado del terreno de juego no han dejado de acumularse, encendiendo las alarmas de la FIFA.

La organización del torneo había diseñado un plan minucioso que incluía la instalación de un césped natural temporal, cultivado en Carolina del Norte y dotado de sistemas avanzados de ventilación y capas de arena. Sin embargo, la teoría no se ha trasladado con éxito a la práctica.

Uno de los primeros en alzar la voz fue Vinícius Júnior, quien tras el empate de su selección ante Marruecos criticó que la hierba se secaba demasiado rápido por el calor, lo que frenaba la circulación del balón y perjudicaba el ritmo de juego.

Todavía más contundente se mostró el francés Adrien Rabiot, al afirmar que la superficie parecía artificial y que «ni siquiera sabía si podía llamarse terreno de juego», una postura respaldada también por la expedición de Noruega.

Vinicius Junior (c) de Brasil disputa el balón con Ayyoub Bouaddi en el Brasil - Marruecos

Vinicius Junior disputa el balón con Ayyoub Bouaddi en el Brasil - MarruecosEFE

Estadio concebido para fútbol americano

El origen de este problema radica en la propia naturaleza del MetLife Stadium, un recinto concebido originalmente para el fútbol americano y hogar de los New York Giants y los New York Jets.

Transformar una estructura de estas características en un campo de fútbol de élite en pocas semanas representa un desafío mayúsculo. Las altas temperaturas aceleran la deshidratación de la hierba, compactando la superficie y alterando por completo los apoyos y el control del balón.

El gran temor de la FIFA

El gran temor de la FIFA es que las deficiencias del terreno de juego terminen por deslucir el espectáculo o, en el peor de los casos, propiciar lesiones en la final. En un torneo donde la igualdad técnica es máxima, un césped duro y lento puede ralentizar el juego y condicionar el planteamiento táctico de los finalistas, convirtiendo la gestión del campo en un factor crítico para la organización en las próximas semanas.

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