Cristiano Ronaldo, junto a sus compañeros de la selección de Portugal en el partido ante Colombia

Cristiano Ronaldo, junto a sus compañeros de la selección de Portugal en el partido ante ColombiaAFP

Los grandes problemas en el vestuario de Portugal que le hacen 'olvidarse' de España por el momento

España y Portugal llegaron como grandes favoritos a este Mundial 2026 y además se daba la circunstancia de que si ambas hacían los deberes en la fase de grupos únicamente podían verse las caras en la gran final del próximo 19 de julio. Cumplió con esa primera tarea la selección española, pero no el combinado de Roberto Martínez, que pasó como segunda del grupo K tras ganar únicamente a Uzbekistán y empatar con RD Congo y Colombia.

Estos pinchazos de Portugal han llevado a la Seleção por la parte de arriba del cuadro, por lo que cruzaría con España en octavos de final. Es, lógicamente, un problema gordo tanto para los lusos como para los españoles, aunque en el caso de Portugal lo cierto es que tienen varios asuntos que resolver antes de ponerse a pensar en la selección española. El ambiente en el vestuario es mejorable y el juego más de lo mismo.

Todo explotó tras el primer partido, donde el 1-1 frente a RD Congo dejó al descubierto todos los problemas de Portugal, empezando por Cristiano Ronaldo. El capitán de las quinas fue, junto a Roberto Martínez, quien más palos se llevó por la pobre actuación del combinado luso. Y es que los 41 años de Cristiano ahí están y muchos consideran que es ya demasiado veterano como para jugar todos los minutos. No así el seleccionador, que le ha tenido en el campo en todo momento.

Ese empate y ciertas declaraciones falsas que se dieron como reales montaron un incendio en Portugal. Bajó la intensidad tras el 4-0 a Uzbekistán –una de las pocas selecciones que ha perdido todos sus partidos en este Mundial– porque encarrilaron el pase a octavos y además 'CR7' anotó dos goles. «He vuelto», dijo Ronaldo tras el partido, pero contra Colombia volvió a suceder lo mismo y el incendio cobró vida de nuevo. Cristiano estuvo totalmente desaparecido.

Sigue pues el debate con Cristiano Ronaldo, una figura que lo acapara todo y es es ídolo de medio país, pero que cada vez genera más división. La edad, como a todo hijo de vecino, le pasa factura y ya no es tan letal como en sus mejores tiempos. De hecho, apenas colabora en la presión y su función ahora es la de actuar como si una boya en el mar se tratara, pivotando por el área y cazando cualquier balón que pase por allí. El instinto lo sigue teniendo.

Más allá de Cristiano está el tema del seleccionador, Roberto Martínez. El español está negociando su salida porque su contrato acaba tras el Mundial y desea firmar por el Al-Nassr de Arabia Saudí, equipo en el que milita Cristiano Ronaldo y donde ganaría mucho más dinero que dirigiendo a la selección de Portugal. Por eso parece que dejará atrás el fútbol tras su paso por Bélgica y Portugal y, lógicamente, esto no aporta estabilidad al grupo.

Un camino infernal

Por último, Portugal ha visto que su pinchazo en la fase de grupos le ha costado muy caro porque tiene un camino infernal hasta la final. Antes de que España sea su principal problema tendrá que medirse a la siempre combativa Croacia. Los balcánicos llegaron a la final de 2018 y fueron terceros en 2022, por lo que su gran rendimiento está fuera de toda duda y aunque tenga jugadores muy veteranos ha vuelto a demostrar en la fase de grupos que está aquí para volver otra edición más alguna que otra sorpresa.

Ya después, si consigue superar todo esto y España vence a Austria, Portugal podrá ocuparse de esa final anticipada. Hasta entonces, son demasiados los frentes que tiene abiertos como para estar pensando en uno que puede darse, pero también puede no suceder nunca.

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