Alexander Zverev logró su primer Grand Slam en Roland Garros
Zverev conquista París y logra al cuarto intento su primer Grand Slam
El tenista alemán se impuso a Flavio Cobolli en una nueva final a cinco sets y celebró un título que se le había resistido en tres ocasiones
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Primero fue Dominic Thiem el que le apartó de la gloria en el US Open de 2020 cuando estaba dos sets arriba. Luego fue Carlos Alcaraz el que le hizo lo mismo en Roland Garros. Y, por último, fue Jannik Sinner el que le dejó sin la posibilidad de triunfar en el Open de Australia, lo que hizo pensar que Alexander Zverev no iba a ser capaz de recuperarse psicológicamente, pero el destino le reservó una nueva oportunidad en París y a la cuarta fue la vencida tras derrotar a Flavio Cobolli en otra maratón a cinco sets en la que no le pudo la presión al gigante de Hamburgo (6-1, 4-6, 6-4, 6-7(5) y 6-1, en 4h 15m).
La Philippe Chatrier se vistió de gala para acoger una nueva final de Roland Garros que iban a protagonizar Flavio Cobolli, cabeza de serie número diez del torneo, y Alexander Zverev, el principal candidato al título desde que Jannik Sinner cayó eliminado sorpresivamente en segunda ronda ante el argentino Juan Manuel Cerúndolo.
Las gradas de la central parisina estaban a reventar y el que aprovechó el apoyo del público en el primer set fue Zverev. El alemán sabía que estaba ante la oportunidad de su vida para ganar de una vez por todas su primer Grand Slam, le hizo saber a su amigo Cobolli que se había dejado los nervios en el vestuario (algo que sí le sucedió al tenista de Florencia) y le metió un contundente 6-1 que reflejó que 'Sascha' iba en serio.
Ganar el primer parcial llenó de confianza a Zverev. El germano estaba jugando con las ideas muy claras y más de uno pensó que la final de Roland Garros no iba a tener demasiada historia visto lo visto. No obstante, Cobolli tenía ganas de fiesta, se fue activando poco a poco, se soltó y aprovechó el único error de Zverev en el segundo set para romperle el saque y acabar ganando la manga por 6-4.
La final se iba a decidir por el camino largo, como ya había sucedido en las dos últimas ediciones, y el que golpeó en el tercer parcial fue Zverev, que recuperó la versión eficaz de la que gozó en el primer set, le volvió a ganar la partida a Cobolli con un tenis de muchos quilates y le puso su firma a la tercera manga con el mismo marcador que logró Cobolli. Es decir, 6-4.
Alexander Zverev corta una bola con su revés durante la final de Roland Garros
Zverev estaba a tan solo un set de lograr su primer major y la lógica hacía indicar que no iba a volver a fallar. Pero los fantasmas del pasado volvieron a hacer acto de presencia en la Chatrier, el alemán cometió errores incomprensibles, Cobolli se agarró a la pista, certificó el cuarto parcial con una derecha ganadora en carrera que levantó al público de sus asientos y el italiano pegó un grito ensordecedor que, con total probabilidad, espabiló a más de uno.
Perder la cuarta manga desanimó ligeramente a Zverev. El alemán no quería revivir episodios pasados, como lo que le sucedió en 2024 ante Carlos Alcaraz, se tomó un pequeño descanso en su silla, reflexionó durante unos segundos y se puso manos a la obra para tratar de evitar la remontada de Cobolli.
Y lo cierto es que Alexander afrontó de maravilla el inicio del quinto y definitivo set. Cobolli se relajó un pelín, cometió algún que otro fallo inapropiado para un jugador de su nivel y Zverev le metió un doble break que le dejó a tan solo tres juegos de levantar, por fin, la Copa de los Mosqueteros.
La situación no alteró lo más mínimo a Zverev a pesar de que tuvo que levantar un par de opciones de break. El teutón estaba afrontando la recta final del duelo muy seguro de sí mismo y eso le llevó a ponerse 4-1 a su favor. Y ahí ya no falló Sascha. Cobolli bajó los brazos, el alemán subió el nivel y, cuando la última bola del italiano se fue larga, se rebozó sobre la arcilla de la Chatrier, rompió a llorar de emoción y se fue directo a abrazar a su equipo, que nunca dejó de apoyarle.