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Alexander Zverev posa con el trofeo de campeón de Roland GarrosDPA vía Europa Press

El peso que se ha quitado de encima Zverev con el título en París y le podría beneficiar de cara al futuro

una de las ediciones más abiertas de la historia de Roland Garros coronó al alemán Alexander Zverev, que se había labrado una reputación de perdedor de finales y que a la cuarta sumó su primer Grand Slam.

El germano de 29 años tuvo que batallar durante más de cuatro horas para imponerse al transalpino Flavio Cobolli, que llevó hasta el último partido la bandera italiana que no pudo defender el gran favorito al comenzar el torneo, el número uno del mundo Jannik Sinner.

Cobolli, 14º del ranking ATP, peleó cara a cara contra la tercera mejor raqueta del circuito y remontó dos veces la ventaja del teutón, pero le faltó experiencia en los momentos clave y físico en el quinto set y perdió por 6-1, 4-6, 6-4, 6-7(5) y 6-1.

Los fantasmas que habían acompañado a Zverev en sus tres finales anteriores planearon en la cuarta, pero el alemán se mostró sereno, mantuvo la compostura y al italiano, de 24 años, le faltó algo más de empuje para hacerle dudar.

«Esta pista es maravillosa. Aquí he perdido y ahora soy campeón», dijo el tenista de Hamburgo, que recordó la semifinal en la que tuvo que retirarse lesionado contra Rafa Nadal en 2022 y la final que perdió dos años más tarde frente a Carlos Alcaraz.

La de 2026 no fue la final más vistosa, pero sí una de las más emocionantes, con muchos errores de ambos tenistas, que acabaron por consagrar a un jugador acostumbrado a llegar a los momentos cruciales y acabar perdiéndolos.

Zverev dejó escapar una renta de dos sets contra el austriaco Dominic Thiem en su primera final de Grand Slam, en el US Open de 2020, estuvo a un set de ganar la segunda hace dos años en Roland Garros contra el español Carlos Alcaraz y apenas puso resistencia en la tercera el año pasado contra el italiano Jannik Sinner en el Open de Australia.

Durante años frustrado por el dominio del Big Three, ganadores de 66 Grand Slams, el germano parecía ya resignado a sucumbir ante una nueva hegemonía, la que vienen imponiendo Sinner y Alcaraz, que habían ganado los últimos nueve.

Pero 'Sascha' encontró su hueco en un Roland Garros marcado por las desgracias, que comenzó con la baja de Alcaraz, ganador de las dos últimas ediciones, por lesión, la derrota en segunda ronda de Sinner atenazado por el calor y de Djokovic en tercera.

El alemán soportó la presión de quedar como el único favorito en liza y lo hizo incluso en una final que amenazaba con enterrar definitivamente sus opciones de sumar un 'grande'.

Un punto de inflexión

Ahora, con la Copa de los Mosqueteros bajo el brazo, Alexander Zverev tratará de aprovechar esta dinámica positiva para atacar su segundo título de Grand Slam en Wimbledon y en una superficie en la que puede hacer mucho daño gracias a su estilo de juego.

La baja confirmada de Alcaraz en el All England Club convertirá a Zverev en el segundo favorito para alzarse con el trofeo de campeón y tratará de repetir lo hecho en París en un lugar en el que nunca ha pasado de octavos de final.

Zverev golpea una bola de revés en la final de Roland GarrosDPA vía Europa Press

Lo que está claro es que el germano se ha quitado una losa de encima que ya empezaba a ser preocupante. «Esto me da algo de libertad; tal vez mi mente estará más tranquila en una final, incluso si pierdo, seguiré siendo campeón de un Grand Slam. Este trofeo es muy importante para mí porque si hubiera perdido, mi confianza habría bajado mucho. Pero ahora que lo gané, siento que puedo hacerlo de nuevo. Ahora, pase lo que pase, siempre seré un campeón de Grand Slam y nadie me lo puede quitar».