Fundado en 1910

Novak Djokovic tras la victoria en cuartos de final de Wimbledon ante AlliassimeEFE

Djokovic y la eternidad: 8 semifinales en los últimos 11 Grand Slams con el sueño del 25º a dos pasos

Novak Djokovic sigue haciendo cada vez más grande su leyenda. El tenista serbio, a sus 39 años recién cumplidos, se ha vuelto a meter en unas semifinales de Wimbledon por decimoquinta vez. En esta ocasión lo logró tras derrotar a Félix Auger-Aliassime en un partido agónico que terminó resolviéndose en el super tie-break del quinto set.

Cuando todo hacía prever que el partido acabaría cayendo del lado del canadiense tras forzar el quinto set, ya que la edad, el mejor estado físico de su rival y las molestias que arrastraba Novak en el gemelo parecían jugar en su contra, ni mucho menos fue así. Una vez más, Djokovic demostró que todavía tiene nivel y físico para competir contra los mejores del mundo. Después de más de cinco horas de batalla, el serbio sacó a relucir su experiencia y fortaleza mental para imponerse a un rival 14 años más joven y situado en el número cuatro del mundo.

Llega así a unas semifinales en las que se enfrentará al italiano Jannik Sinner el próximo viernes en la pista central del All England Club, un jugador que, junto a Carlos Alcaraz, ha sido uno de los pocos capaces de impedir que el serbio conquiste el ansiado Grand Slam número 25, una circunstancia que ha llevado a muchos a darle por acabado.

Una leyenda inmortal

Cuando has ganado todo lo que ha ganado Djokovic, parece que si no ganas todos los torneos ya no estás en condiciones de competir al máximo nivel. Sin embargo, los resultados que ha obtenido el serbio desde que conquistó su último Grand Slam en 2023 han sido espectaculares y han servido para demostrar, una vez más, por qué es un auténtico extraterrestre y, para muchos, el mejor tenista de todos los tiempos.

Desde su victoria en el US Open 2023, donde conquistó el 24º Grand Slam de su carrera, el serbio ha disputado 11 grandes y únicamente se ha quedado fuera de las semifinales en tres ocasiones. Eso significa que ha alcanzado las semifinales en 8 de los últimos 11 Grand Slams, una regularidad al alcance de muy pocos jugadores y todavía más meritoria teniendo 39 años.

De las siete semifinales anteriores, consiguió alcanzar la final en dos ocasiones: Wimbledon 2024 y el Open de Australia 2026. Sin embargo, no logró convertir ninguna de ellas en título tras caer ante Carlos Alcaraz.

Y ahora llega la octava. La semifinal de este viernes ante Jannik Sinner supone una nueva prueba para el serbio. Si logra superarla, alcanzará su tercera final de Grand Slam desde que levantó el trofeo en Nueva York en 2023. Pero, sobre todo, quiere demostrar que sigue estando para competir con el «Big Two» que forman actualmente Jannik Sinner y Carlos Alcaraz, los dos jugadores que llevan dominando el circuito los últimos años.

Saliéndonos de los Grand Slams, que parece que es lo único que importa cuando se habla de Djokovic, lo cierto es que el gran objetivo que llevaba años persiguiendo el serbio era el oro olímpico. Y acabó consiguiéndolo en París 2024 tras derrotar a al tenista murciano en la final, precisamente en la misma pista donde el español se había proclamado campeón de Roland Garros unos meses antes y después de haberle derrotado con claridad en la final de Wimbledon.

Además, el tensita de Belgrado llegaba a esos Juegos después de superar una lesión de rodilla que le obligó a pasar por el quirófano apenas unas semanas antes. Algo que para la mayoría de jugadores habría hecho imposible siquiera pensar en ganar el torneo, pero el serbio volvió a demostrar que está hecho de otra pasta y acabó conquistando la medalla de oro.

Con esa victoria cerró el círculo y consiguió el único gran título que le faltaba en su palmarés. Muchos pensaron que era el broche perfecto para retirarse, pero ni mucho menos. Djokovic sigue en lo más alto, compitiendo contra los mejores y demostrando que todavía tiene capacidad para seguir agrandando su leyenda.

Pero incluso más allá de los resultados, lo verdaderamente admirable es su hambre competitiva. El simple hecho de seguir luchando por ganar otro Grand Slam después de haberlo conseguido todo ya es una auténtica barbaridad. Que, con 39 años y una carrera repleta de récords, siga teniendo la motivación para competir al más alto nivel y pelear por los títulos más importantes engrandece todavía más su figura y su legado.