04 de diciembre de 2021

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, en una imagen de archivoEFE

Reforma fiscal

Bruselas pide a España cambios en la política fiscal por el elevado volumen de deuda

La Comisión Europea ha insistido en que España debe mantener una política fiscal «prudente» por su elevado déficit y deuda pública con el objetivo de garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas en el medio plazo
Es el mensaje de Bruselas al Gobierno tras haber analizado el Presupuesto para 2022 que envió a la capital comunitaria a mediados de octubre. Con las reglas fiscales todavía suspendidas, las autoridades comunitarias no aprueban o suspenden los borradores presupuestarios de los países, como en ejercicios pasados, sino que se limitan a analizar las cuentas de cada uno de ellos y, si procede, a señalar las deficiencias. 
«Dados el nivel de la deuda pública de España y los importantes desafíos para la sostenibilidad en el medio plazo antes de la pandemia de COVID-19, al adoptar medidas presupuestarias de apoyo, es importante mantener una política fiscal prudente para garantizar la sostenibilidad de la finanzas públicas a medio plazo», señala el texto.
Sobre el Presupuesto español, Bruselas valora que España siga su recomendación, como parte de los países más endeudados del bloque, de impulsar la recuperación con las ayudas del fondo europeo anticrisis y, en menor medida, a través de la inversión la inversión pública.
De hecho, España y Eslovaquia serán los únicos países de la UE que tendrán el próximo año una política fiscal restrictiva –es decir, priorizando la contención del gasto público–, mientras la posición fiscal del resto de Estados miembros será expansiva. 
Además, el Ejecutivo comunitario incluye de nuevo a España dentro del grupo de doce países con desequilibrios macroeconómicos, entre los que cita, además del déficit y la deuda públicas, su el elevado desempleo, la posición exterior, la deuda del sector empresarial y el riesgo de acumulación de activos tóxicos en el sector bancario.
La directriz es la misma que para el resto de países con alta deuda (Bélgica, Grecia, Francia e Italia), si bien a Roma le pide además que limite el aumento del gasto corriente.
Bruselas llama asimismo a España, como al resto de los Veintisiete, a que «teniendo en cuenta la fortaleza de la recuperación», «revise regularmente el uso, efectividad y adecuación de las medidas de apoyo y esté lista para adaptarlas como sea necesario a las cambiantes circunstancias». 
La Comisión subraya además la «importancia» de la «calidad de las medidas presupuestarias» y de que incluyan inversiones favorables al crecimiento, apoyando la transición ecológica y digital, y considera que el presupuesto español va en esta dirección.
Las cuentas «impulsan la transición digital, aumentan la conectividad y refuerzan la ciberseguridad» con medidas como el Plan para la conectividad e infraestructuras digitales, mientras que la ley sobre el cambio climático y transición energética o el Plan hidrológico nacional cubren la transición verde; al tiempo que se incrementa el apoyo público al I+D, apuntan.

Contracción fiscal

Pese a que su recuperación será más lenta que en la mayoría de la UE, retornando al PIB prepandemia en 2023 en lugar de en 2022, España es el único país, junto con Eslovaquia, que tendrá una contracción fiscal el año próximo. En el conjunto de la eurozona se dará un estímulo fiscal del 1 % del PIB, según Bruselas.
«El menor apoyo del gasto financiado nacionalmente está ligado, parcialmente, al hecho de que España tomó considerables medidas en 2020 y 2021, por encima de la media de la UE. Es en parte una cuestión de calendario en relación con las medidas fiscales», explicó un alto funcionario europeo.
«Lo que es muy alentador en España es la contribución que viene de financiación europea. Es el primer país que ha solicitado un pago (del fondo de recuperación)», añadió, en referencia a la solicitud para recibir unos 10.000 millones de euros.
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