25 de septiembre de 2022

Un ucraniano cocina a las puertas de su casa en un edificio destruido por los rusos a las afueras de Kiev

Un ucraniano cocina a las puertas de su casa en un edificio destruido por los rusos a las afueras de KievGTRES

Crisis de la energía

Los cortes de gas ruso a Italia y Alemania obligarán a España a racionar y enviar el excedente

Rusia precipita los planes de desconexión europeos. Moscú reduce el suministro a las principales capitales comunitarias activando las exigencias de RepowerUE, que obliga a los países con más reservas a racionar su gas y enviar los excedentes

La Unión Europea se enfrenta a una crisis del gas que exigirá un racionamiento por parte de todos los países comunitarios, incluido España. El corte parcial de suministro al que Rusia ha sometido a Alemania, Italia o Francia, ha vuelto a disparar los precios del gas, poniendo en riesgo las reservas de los principales socios europeos. Berlín desplegó hace semanas un plan de ahorro energético que incluye una limitación del consumo, en Roma se da por hecho un futuro racionamiento fruto del recorte de las exportaciones rusas. Hasta ahora, Italia compraba un 40 % de su gas a Gazprom, la gran energética dominada por el Kremlin.
«El racionamiento es inevitable», dice Antonio Turiel, investigador del CSIC, que señala al Plan Repower EU, aprobado hace semanas con el objetivo de marcar un calendario de acción de desconexión de la energía rusa. «El texto insta a todos los socios comunitarios a aplicar un racionamiento, si alguno de los países europeos se ve obligado a limitar el consumo», afirma. Llegado ese momento, estados como España –con una baja dependencia del gas ruso– deberá racionar sus reservas y enviar sus excedentes a aquellos que peor situación tengan.
El corte de suministro aplicado por Moscú –que alega labores de mantenimiento– ha disparado el precio del gas en el mercado de referencia europeo hasta los 125 euros MWh, un encarecimiento que ha contagiado al gas español, que se vende a 115 euros, muy por encima de los últimos días.
El pasado mes de mayo, el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, lanzó la advertencia. «Hay un problema de seguridad de suministro en los próximos seis o siete meses que va a impactar de una forma dramática», dijo en un coloquio organizado por la patronal de empresarios de Vizcaya.

Las fisuras del tope del gas

Un factor, este último, que promete futuras subidas del precio de la electricidad, a pesar de la entrada en vigor de la «excepción ibérica». El mecanismo –muy atado a la cotización del gas– se estrenó la pasada semana desvelando sus primeras fisuras técnicas.
Una de ellas es la enorme volatilidad que sufren los mercados energéticos, especialmente el del gas de referencia en España (Mibgas), y su gemelo europeo, el TTF. Ambos sufren la inestabilidad desatada por Rusia en su guerra en Ucrania. Desde que Moscú recortó las exportaciones a los países europeos, el precio se ha disparado. El éxito de la excepción ibérica depende de una normalización poco previsible.
Otra de las deficiencias del sistema se encuentra en el fácil acceso de Francia al mercado eléctrico español. El país está utilizando toda su capacidad de interconexión con España para beneficiarse de un precio subvencionado por los hogares españoles. De hecho, esa sobredemanda francesa está provocando que el sistema español deba recurrir con mayor insistencia a la generación eléctrica de los ciclos combinados, que utilizan el gas como fuente de producción.
Según datos de la asociación de empresas eléctricas (aelēc), la demanda francesa supone un 10 % del total en las subastas de los últimos días. Esto está provocando que «se estén activando unidades de ciclo combinado que no se habrían activado si no hubiera esta demanda», dice Pedro González, su director de Regulación.
El incremento de las importaciones francesas, han generado que se dispare la compensación que diariamente se suma al resultado de la subasta, lo que seguirá repercutiendo en el recibo final mientras dure la medida. Para este martes, el coste asciende a los 122,14 euros que –sumados a los 148,03 euros de la subasta– deja el precio final en los 270 euros/MWh.
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