05 de febrero de 2023

Teresa Ribera es la ministra de Transición Ecológica.

Teresa Ribera es la ministra de Transición Ecológica.Marta Fernández Jara - Europa Press

Análisis económico

La Unión Europea ha recaudado 5,9 billones de euros en impuestos medioambientales

Supone volver al nivel registrado antes de la pandemia

Leo, en un documento elaborado por Eurostat, que en 2021 los ingresos por impuestos medioambientales en la Unión Europea volvieron al nivel registrado antes de la pandemia de la covid. Estos ingresos medioambientales ascendieron a 325.800 millones de euros (el 2,2 % PIB), frente a los 300.200 millones de euros registrados en 2020.
En el mismo artículo dicen, orgullosamente, que los impuestos medioambientales de la UE representaron el 5,4 % de los ingresos totales procedentes de impuestos y cotizaciones sociales en 2021, pero que varió significativamente entre los Estados miembros de la UE. Grecia (9,5 %), Bulgaria (9,1 %), Letonia (8,9 %) y Croacia (8,7 %) registraron las mayores cuotas de la UE, mientras que Luxemburgo (3,5 %), Alemania (4,2 %), Suecia (4,4 %), España (4,5 %) y Francia (4,6 %) registraron las menores cuotas.
Lo peor de todo no son los datos que, en definitiva, son simplemente eso, aunque luego sean capaces de contarnos muchas cosas. Lo peor es que quien lo escribe lo cuenta con orgullo y satisfacción, como si fuese un completo éxito el simple hecho de haberse quedado con el 2,2 % del PIB de la Unión Europea en impuestos medioambientales, o como si fuera maravilloso que el 5,4 % de todos los impuestos y cotizaciones sociales se hayan quitado para usos medioambientales.
Lo que no dice el artículo, y yo sí voy a mostrar hoy, es que desde el año 2000 hasta la fecha, los países de la Unión Europea han recaudado de sus ciudadanos la extraordinaria cifra de 5,9 billones de euros, y nadie explica qué se ha hecho con ellos.
El informe no dice a qué se han dedicado los 325.800 millones del 2021, ni los 300.200 del 2020. Simplemente dice la persona que lo ha redactado, muy contento y con orgullo, que nos han quitado a los europeos esa cantidad de nuestros bolsillos.
Los ingresos por impuestos medioambientales se dividen en tres grandes impuestos:
1) Energéticos
2) Al transporte
3) Por emisiones
Por impuestos energéticos, los países miembros de la Unión Europea han recaudado, desde el año 2000, 4,5 billones de euros, pasando de 156.643 millones en el 2000 a los 197.652 en el 2010 a 253.879 en 2021, cifra ligeramente inferior a la de 2019, que fue de 255.258 millones.
Por impuestos al transporte se ha recaudado 1,2 billones de euros en este período, pasando de 40.474 millones en el 2000 a 51.657 millones en el 2010 y llegando a 58.687 millones en el 2021, si bien en el 2019 se recaudaron 62.101 millones, que sigue siendo la cifra más alta de recaudación.
Por impuestos por emisiones los países de la UE han ingresado 204.462 millones, partiendo de 7.213 en el año 2000 para llegar a los 8.924 en el 2010 y alcanzar los 11.456 en el 2021, que es la cifra más alta recaudada hasta la fecha por este concepto.
Dice Iberdrola que «los impuestos ambientales son aquellos destinados a gravar los comportamientos nocivos para la salud del planeta. Parten de un sencillo principio –quien contamina, paga– y son esenciales para frenar el cambio climático».
Pero yo no lo tengo tan claro. Un hogar, una oficina con trabajadores, no contamina ni tiene actividades, y mucho menos comportamientos nocivos para la salud del planeta, más allá del CO2 que emitimos todos los humanos y que quizás en alguna oficina se gaste algo más de papel de lo habitual.
¿Pero, realmente, quién paga estos impuestos?
La mayoría de las empresas a las que se les pone un gravamen especial repercuten en sus costes esos gravámenes, y por lo tanto quien los paga son los autónomos, las microempresas y las pymes, que tienen mucho más difícil repercutir esos costes, o los usuarios finales, que se comen el gravamen entero sin poder repercutir un solo euro y dejando su bolsillo como siempre, tan limpio que no quedan ni telas de araña.
Pero si todo esto sirviese para algo, posiblemente hasta se pagaría con gusto, pero el problema es: ¿en qué han usado los gobiernos de la Unión Europea los 5,9 billones de euros para impuestos medioambientales?
Yo reconozco que soy miope desde los 12 años, pero hace apenas uno me tuvieron que poner unas lentes intraoculares y ahora veo perfectamente. Por más que miro y busco, no veo a dónde se han ido los impuestos medioambientales que han recaudado los diferentes gobiernos que hemos tenido, porque la cifra para España no es nada desdeñable. En nuestro país se han recaudado 404.218 millones de euros en este período.
Nadie explica para qué queremos esos impuestos. Solo se dice por qué nos los van a cobrar.
Yo creo que ya está bien de cobrar impuestos para financiar a un estado derrochólico, que no hace otra cosa que generar deuda porque el dinero lo dedica a prestarlo a quien no lo va a devolver, a Cataluña, a mal tirarlo para la «igualdad» para que saquen leyes que excarcelen a violadores y pederastas, para que el maltrato a las mujeres siga aumentando, para acercar a asesinos vascos a su casa para que luego sean excarcelados y, sobre todo, para comprar a los medios de comunicación y para comprar votos.
A este paso va a llegar el día en que, salvo que se nos diga para qué, digamos que no pagamos a los estados que no nos explican cómo se va a gastar nuestros impuestos.
La insumisión es un derecho y, por lo tanto, lo mismo tenemos que ejercerlo, o por lo menos decirlo.
Comentarios
tracking