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Paneles del Ibex en el Palacio de la Bolsa de Madrid.EP

Quién gana y quién pierde en un año récord para el Ibex 35

La Bolsa española firma su mejor ejercicio en más de tres décadas, impulsada por la banca y la defensa, mientras media docena de valores se queda al margen del rally​

El Ibex 35 ha cerrado 2025 como uno de los mejores ejercicios de su historia. Con una revalorización cercana al 49 % y por encima de los 17.000 puntos por primera vez, la Bolsa española ha logrado en doce meses recuperar máximos y situarse como el índice más rentable de Europa. El dato, sin embargo, esconde algunos matices. No todas las compañías han subido igual, ni todas las razones que explican este rally son fáciles de repetir.

Tras años de evolución plana y episodios prolongados de desconfianza inversora, el mercado español ha vivido un ejercicio excepcional, impulsado por una combinación poco habitual de factores: beneficios récord en la banca, tipos de interés altos durante más tiempo del previsto, mayor gasto en defensa en Europa, buen tono económico interno y entrada de capital extranjero. El resultado ha sido un año de fuertes contrastes entre ganadores claros, rezagados persistentes y un reducido grupo de valores que han quedado al margen del entusiasmo general.

Entre los grandes protagonistas del año destaca Indra, que ha liderado con diferencia las subidas del índice. La compañía ha multiplicado casi por tres su valor en Bolsa, impulsada por el aumento del gasto militar en Europa, las expectativas de nuevos contratos ligados a la OTAN y un renovado interés inversor por el sector de defensa. La compañía que preside Ángel Escribano se ha convertido así en el símbolo del regreso de este tipo de empresas al centro del mercado tras años de discreción.

También ha brillado Solaria, que ha superado el 130 % de revalorización tras un periodo previo de fuertes caídas. El mercado ha premiado la mejora de sus cuentas, la diversificación hacia baterías y centros de datos y la percepción de que el ajuste previo había sido excesivo. No es tanto una historia de euforia como de reconocimiento tardío.

Pero si hay un sector que explica buena parte del récord del Ibex es la banca. Banco Santander, BBVA, CaixaBank y Unicaja han registrado subidas que, en algunos casos, superan el 100 %. Tras más de una década lastrada por tipos cero, provisiones y reestructuraciones, la banca ha vivido un giro radical con márgenes elevados, resultados récord, dividendos atractivos y programas de recompra que han devuelto el interés por el sector.

Más allá de la banca, 2025 también ha sido un gran año para valores industriales y de infraestructuras. ACS ha avanzado más de un 75 %, apoyada en una cartera de pedidos en máximos, mientras que Acerinox y ArcelorMittal han aprovechado el buen momento del sector del acero y la mejora de la demanda. En energía, Iberdrola ha cerrado el ejercicio en máximos históricos, consolidándose como la mayor utility europea por capitalización, con una subida cercana al 40 %.

El contraste llega al observar a los rezagados de un año en el que casi todo ha subido. Telefónica ha sido uno de los grandes lastres del índice, con una caída superior al 11 % tras un ejercicio marcado por cambios de liderazgo, dudas en el plan estratégico y el recorte del dividendo. Tampoco ha convencido Puig, que ha cedido más del 16 % en un contexto adverso para el sector del lujo, penalizado por la debilidad del consumo en China y la política arancelaria de Estados Unidos.

Otros valores han quedado claramente por detrás del mercado sin llegar a desplomarse. Cellnex ha retrocedido por el peso de la deuda y los resultados negativos, mientras que Redeia se ha visto afectada por el apagón de abril y la incertidumbre regulatoria. Amadeus, pese a mejorar resultados, ha sufrido la presión competitiva y las dudas sobre el impacto de la inteligencia artificial en su negocio.

Año excepcional

Este reparto desigual de subidas y caídas ayuda a entender por qué 2025 ha sido tan excepcional. El Ibex no solo ha subido mucho, sino que lo ha hecho tras quince años prácticamente perdidos para el inversor. Parte del rally responde a una normalización tardía y a la corrección de valoraciones muy castigadas, especialmente en banca. Además, varios de los vientos de cola –tipos de interés elevados, beneficios extraordinarios o el fuerte impulso del gasto en defensa– no son necesariamente permanentes.

Con todo, el balance es difícilmente discutible. El mercado español ha recuperado atractivo, ha superado niveles previos a la crisis financiera y ha vuelto a entrar en el radar internacional. El reto a partir de ahora no será repetir un año así, sino comprobar hasta qué punto este despertar del Ibex marca un nuevo ciclo o ha sido, simplemente, un ejercicio extraordinario difícil de duplicar.