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El hasta ahora consejero delegado de Banco Sabadell, César González-Bueno.EFE/ JJ Guillén

La salida de González-Bueno, un desenlace cantado desde que terminó la OPA de BBVA sobre el Sabadell

La entidad ha considerado terminada su misión en el banco, que ha desarrollado con brillantez

Prácticamente desde que el BBVA retiró su oferta de compra sobre el Banco Sabadell en octubre de 2025, hace algo menos de cinco meses, se empezó a hablar de que César González-Bueno dejaría de ser consejero delegado del banco catalán en poco tiempo.

Desde fuera parecía imposible creerlo, dado el protagonismo que González-Bueno tuvo en el proceso, pero la entidad ha considerado que ya ha cumplido la misión para que le contrataron: reestructurar el banco tras la salida del anterior consejero delegado, Jaume Guardiola, que abandonó el cargo en el año 2020.

Pocos dudan de que el fichaje de González-Bueno ha sido un gran acierto del presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu. Realizar el ajuste de personal era más fácil para alguien que venía de fuera que para alguien que llevaba toda la vida en el banco.

Con él el banco ha multiplicado por ocho su valor en Bolsa y ha batido récord de beneficios

Guardiola dejó el banco saneado para que González-Bueno desembarcara en diciembre de 2020 y pusiera en marcha un plan que ha sido un éxito. El banco valía 1.976 millones de euros en Bolsa al cierre de ese año y hoy vale más de 16.000 millones. Tras la caída drástica del beneficio neto en el año 2020 como consecuencia de la pandemia, la entidad fue remontando en los años siguientes: en 2021 ganó 530 millones de euros, en 2023 ya llegaba a los 1.332 millones y en 2024 obtuvo un beneficio histórico de 1.827 millones. En 2025 ha bajado un 2,8 %, hasta los 1.775 millones.

Oliu fue quien diseñó el plan estratégico, y González-Bueno lo ha ejecutado a la perfección.

En la plantilla había cierto miedo al cambio cuando llegó González-Bueno, pero la realidad es que realizó unos pocos cambios quirúrgicos en la organización y promocionó a los de la casa para llevar a cabo su revolución. Planteó una nueva estructura basada en tres divisiones (banca corporativa, retail y empresas y clientes particulares) y dotó a la entidad de un mayor dinamismo. El año 2024 lo cerró con un beneficio récord de 1.827 millones de euros. El ROTE (retorno sobre el patrimonio tangible, indicador de rentabilidad más usado hoy por la banca) se ha doblado en cinco años: del 7,37 % en el año 2019 ha pasado al 14,9 % a final de 2024 y a un 14,3 % en 2025 (el de BBVA ha sido del 19,3 % en 2025).

Ha hecho un buen trabajo con los resultados y con la plantilla

González-Bueno no solo lo ha hecho muy bien con la gestión económica; también con la plantilla. Ha conseguido unir mucho al equipo, entre otras cosas, por mojarse defendiendo públicamente a algún directivo que ha recibido algún arreón en medio de la OPA por estar en primera línea de fuego.

Tiene fama de ser terco en la consecución de sus objetivos, y durante la OPA lo mostró llevando la voz cantante en la defensa de la independencia del Sabadell frente a la oferta de compra hostil planteada por BBVA. Tiene la habilidad de simplificar y explicar de manera sencilla conceptos complicados, algo que no era tan capaz de hacer Guardiola, a pesar de que también es muy inteligente.

González-Bueno ha formado con Oliu una dupla que ha funcionado muy bien, aunque al principio tuvieron algunas tiranteces. Son muy diferentes y complementarios, y de hecho hay quien no se los imagina siendo amigos. Hay quien piensa que González-Bueno se vino muy arriba en la defensa de la OPA, y ese protagonismo quizá no sentó bien. En cualquier caso, ha formado con Oliu una directiva de éxito.

El cambio estaba previsto en un entorno de año o año y medio una vez terminada la OPA, pero se ha adelantado. La entidad catalana ha buscado nuevos perfiles que le ayuden a crecer.

El sustituto de González-Bueno como consejero delegado es Marc Armengol, un profesional de plena confianza de Josep Oliu desde hace muchos años. Su éxito más reciente ha sido la reestructuración del banco británico TSB, que el Sabadell adquirió en 2015 por 1.700 millones de libras y vendió saneado en julio al Santander por 2.650 millones de libras.

El Sabadell ha nombrado además consejero director general a Carlos Ventura, también de plena confianza de Oliu y profesional más de banca que de relaciones sociales y con inversores.