Aerogeneradores y paneles solares en la inauguración del mayor complejo de generación de energías renovables de Canarias.
Francia acelera la electrificación masiva mientras España va a pedales
El país galo ha aprobado su plan 2026-2035 con una apuesta clara, mientras que el nuestro se duerme en los laureles
Francia ha aprobado su Plan Energético 2026-2035 (PPE3) con una apuesta clara por la electrificación masiva: elevar el consumo eléctrico hasta un 50 % en 2035 y convertir la electricidad en el 50 % de la energía final en 2050.
Para respaldar esta electrificación masiva, Francia ampliará simultáneamente renovables y nuclear. El objetivo es alcanzar entre 650 y 693 TWh de electricidad descarbonizada en 2035 (frente a 458,3 TWh en 2023). El mix seguirá apoyado en una base nuclear robusta —prolongación de vida útil más allá de 50-60 años y construcción de seis nuevos reactores EPR2— junto a una fuerte expansión renovable que llevará la potencia instalada verde a entre 133 y 164 GW.
En paralelo, Francia acelera la electrificación del transporte —impulso al vehículo eléctrico, obligaciones de flotas corporativas, despliegue de infraestructuras de recarga y apoyo a pesados eléctricos— y de la edificación, con la eliminación progresiva de calderas fósiles, el objetivo de producir un millón de bombas de calor anuales en 2027 y el refuerzo de redes de calor
Mientras Francia acelera, otras grandes economías europeas se mueven en clave más defensiva. Italia, con una elevada dependencia del gas y precios eléctricos estructuralmente superiores, presiona en Bruselas para aliviar costes. Alemania, tras el cierre nuclear, mantiene una fuerte exposición al gas y a la volatilidad internacional, lo que condiciona su margen industrial.
España: misma oportunidad, riesgo diferente
España parte de una posición estratégica incluso más ventajosa en algunos aspectos. En 2025, el 83 % de la demanda eléctrica se cubrió con generación nacional descarbonizada —renovables, hidráulica y nuclear—, y el precio mayorista ha sido significativamente inferior al de economías como Italia (en torno a un 60 % menos en determinados periodos).
Con un recurso renovable superior al de Francia, Alemania o Italia, España dispone de una ventaja estructural clara: electricidad abundante, competitiva y cada vez más limpia.
Sin embargo, la electrificación avanza a un ritmo inferior al potencial disponible. Las limitaciones de red, la incertidumbre regulatoria y el debate sobre el calendario nuclear generan señales mixtas para la inversión industrial. Mientras Francia anuncia prórrogas y nuevos reactores para garantizar estabilidad de suministro, en España la discusión sobre el cierre nuclear añade interrogantes a medio plazo.
Además, el peso fiscal en la factura eléctrica —en torno al 37%— reduce parte de la ventaja competitiva que ofrece el mercado mayorista.
España lleva más de dos décadas invirtiendo en renovables y ha construido una base eléctrica descarbonizada y competitiva. La cuestión ya no es si puede electrificar, sino si lo hará con la velocidad suficiente para no perder la oportunidad.