Columnas de humo en Teherán tras los ataques desde Israel.
La bomba de relojería que esconde la guerra de Irán tiene que ver con las pensiones
Si la inflación se dispara como es más que posible, el gasto relacionado con esta partida también subirá notablemente
La subida de la inflación es el efecto más temido de la guerra de Irán sobre la economía española, entre otras cosas porque disparará el gasto del Gobierno en pensiones, ya de por sí muy elevado.
En febrero alcanzó su máximo histórico (14.272 millones de euros), y la subida de la inflación por la guerra de Irán hará previsiblemente que crezca, ya que el aumento de las pensiones está ligado al del IPC.
Evidentemente los pensionistas no tienen ninguna culpa de este hecho, y no deben pagar las consecuencias, pero economistas como Diego Barceló piensan que es una cuestión para tener en cuenta, ahora que el Gobierno se está planteando qué medidas toma para mitigar el efecto de la guerra de Irán: «El Gobierno sabe que, si el IPC sube demasiado, el año que viene va a haber una situación todavía más delicada por el incremento de las pensiones», indica en nuestro podcast El Debate de la Economía, cuyo audio puede oírse pulsando al inicio de este texto.
«Lo que quiere hacer el Gobierno es rebajar el IPC artificialmente, reduciendo el IVA de los combustibles o el de la electricidad. Si uno supiera que la guerra va a durar dos semanas más, no hay problema, pero si se prolonga cinco o seis meses, es mucho peor. Los generales de Putin le dijeron que la guerra con Ucrania duraría dos semanas, y ya llevamos cuatro años», explica.
«Si rebajamos el coste de la gasolina al consumidor final y la situación se prolonga, vamos a desatender la señal del precio, que sería que, si la gasolina cuesta más cara, la gente se esfuerza menos por moverse, pero si le bajamos el precio, va a moverse lo mismo o más, y vamos a agravar el problema», añade.
Barceló no cree que la solución esté tampoco en la subvención de 20 céntimos por litro de gasolina que se adoptó por la crisis de Ucrania, «porque la gente que no tiene coche no se beneficia. Se beneficia más a la gente que tiene más poder adquisitivo. Otra cosa es pensar una medida especial para el sector del transporte».
Ante la crisis que puede venir y los problemas de España con el gasto público, este economista propondría «modificar el Pacto de Toledo de modo que las pensiones se incrementaran anualmente según el IPC o el aumento del salario medio, lo que fuera menor. Si se disparara la inflación, el salario medio subiría menos, y tendríamos un problema menor. Además, hay una cuestión de equidad elemental, porque no es justo que los pensionistas mantengan su poder adquisitivo y los que pagan esas pensiones, que son los trabajadores en activo, lo pierdan».
Tanto Barceló como José Ramón Pin Arboledas sostienen en nuestro podcast que la posible crisis que viene por Irán hace aún más urgente bajar el gasto público, que se ha disparado desde que Sánchez llegó al poder en el año 2018, e incluye mucho gasto superfluo que se podría ahorrar para centrarse en las cuestiones importantes, como las pensiones. «Eso se hace repasando todos los gastos, y aprobándolos en un Presupuesto, pero este Gobierno no tiene posibilidad de aprobarlo», indica Pin Arboledas.
El atraco a los autónomos y la dimisión de Von der Leyen
Pin Arboledas prefiere que se bajen los impuestos a que se den subvenciones como la de los veinte céntimos por litro de gasolina para paliar los efectos de la guerra de Irán. Con ocasión de la guerra de Ucrania se rebajó el IVA de la electricidad al 10 % y se suspendió del impuesto de generación eléctrica, y se considera que fue positivo. La cuestión de los impuestos le da para hablar de lo que está ocurriendo con los autónomos, «que pagan en impuestos al sector público el 60 % de lo que ingresan. Eso no puede ser». «Es un atraco», añade Barceló.
Los dos economistas comentan en nuestro podcast otro hecho relevante de la economía esta semana: el giro de la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, que hace unos días dijo que fue un error de Europa reducir la apuesta por la energía nuclear. «La declaración de Von der Leyen tendría valor si hubiese estado acompañada de su dimisión. Si no dimite, es una tomadura de pelo: una vergüenza. La Unión Europea, que antes era como una guardiana de nuestras libertades y nos protegía de los dislates de nuestros políticos, ahora genera los mayores dislates», apunta Barceló.
Pin Arboledas coincide con Barceló en que «Von der Leyen es una política al estilo de Sánchez, ya que dice lo que la gente quiere oír».