El consejero delegado de Isdefe, Manuel Cutrin.
Tensión en Isdefe: los sueldos no suben como cabría esperar en una empresa estratégica de Defensa, y el talento se va
Los empleados se quejan de que acumulan retrasos en los pagos y lamentan la elevada rotación en una compañía tan delicada por su relación con la seguridad
Isdefe (Ingeniería de Sistemas para la Defensa de España) es una empresa pública estratégica del Ministerio de Defensa. Tiene 2.000 empleados, y piensan que no se les está tratando bien.
Desarrollan una variedad importante de programas, en gran parte relacionados con la logística, y su misión es dar continuidad, una base de conocimiento, a los militares, que cambian de destino cada cuatro años.
El problema es que sus sueldos están por debajo de lo que se cobra en su sector, y la plantilla registra una rotación del 10 % desde hace al menos ocho años, una cifra demasiado alta, especialmente estando en un sector tan delicado como el de la seguridad y la defensa. «No se debería permitir una rotación tan amplia. No se puede dejar que se esté cambiando continuamente de personas en temas que son delicados y necesitan continuidad, como infraestructuras críticas y defensa nacional. No se puede poner un perfil más barato y sin experiencia suficiente. Notamos mucho cuando se va una persona. Cubrir un puesto nos lleva entre seis meses y un año. El cliente también lo nota», apuntan fuentes internas.
La inversión en Defensa sube, pero los empleados de esta empresa estratégica no lo están notando. «La situación se ha ido degradando», sostienen fuentes sindicales de CSIF en la compañía. «En otras empresas públicas, como Ineco o Tragsa, se han ido acordando pequeñas cosas que a nosotros se nos hacen muy grandes, teniendo en cuenta lo poco que hemos conseguido. Pedimos cosas tan sencillas como que se nos pague en su momento o lo antes posible las subidas que ya ha aprobado el Gobierno para los empleados públicos», añaden.
Confirman que hace apenas una semana han cobrado los atrasos pendientes del año 2024, pero aún no se han abonado los de 2025 y 2026. «No se nos escucha. Recursos Humanos no nos da audiencia, y estamos ya bordeando la mala fe. Hay una cierta dejación. Ni siquiera responden a demandas superbasicas, como las vacaciones», afirman.
De momento no se plantean ponerse en huelga, pero no lo descartan, «porque la situación es insostenible. Hemos tenido compañeros recién entrados en la empresa que se han visto en una situación tan precaria que han dejado de trabajar y han vuelto literalmente a casa de sus padres. Está entrando gente con sueldos de 28.000 euros. No somos la NASA, pero gestionamos temas complejos del Ejército, con unas responsabilidades importantes, y cualquier reponedor del Mercadona, con todos los respetos para ellos, cobra más. Casi todos los empleados de Isdefe tienen una certificación de seguridad, una habilitación nacional para poder trabajar, si es necesario, con documentación clasificada», añaden.
Calculan que, entre quienes se jubilan y quienes les relevan, están perdiendo entre 3.000 y 4.000 euros anuales de salario respecto al año anterior, y achacan en buena medida sus males actuales a la falta de comunicación con el actual consejero delegado, Manuel Cutrín: «Pensábamos que el problema venía por el consejero delegado anterior, que era muy rígido en su manera de entender la negociación colectiva. Nos alegramos cuando vino este consejero delegado, que llegaba del Partido Socialista y de la UGT. Creímos que íbamos a tener una conversación más fluida, pero no lo está siendo en absoluto».