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Creo que este titular es la peor noticia que puede tener España, los españoles y, en especial, para un gobierno que se va a remodelar y entra en modo electoral de nuevo.

Desde el año 2016, que recibimos 26.418 millones de euros, descontando los años 2020 y 2021 en plena pandemia, nunca habíamos recibido menos inversión extranjera. En 2018 llegamos a la cifra más alta nunca recibida, que fueron 57.454 millones, desde entonces la inseguridad de los inversores ante un gobierno como el que tenemos, de tendencias filocomunistas, ha hecho que nunca superásemos los 40.000 millones y que, en 2025 cuando el deterioro de nuestras relaciones exteriores ha ido subiendo de escala, es cuando los inversores tienen más miedo y más cuidado a la hora de dedicarle recursos a sus empresas en España o a invertir en nuevas oportunidades.

Nunca hemos vivido de la Inversión extranjera, aunque en el mejor de los años, 2018, la inversión extranjera supuso el 4,8 % del PIB. El deterioro de las cifras nos ha llevado a que, en 2025, el peso de esta inversión haya caído hasta el 1,8 %. Perder tres puntos en el peso del PIB Nominal, significa que este año podríamos haber recibido 81.000 millones de euros en caso de haber sido capaces de mantener las relaciones externas que teníamos en 2018.

Para este Gobierno y para muchos de nuestros ministros, 50.000 millones posiblemente sean calderilla, cuando han decidido no pedir los 60.000 millones de euros en préstamos a bajo tipo de interés a los que teníamos derecho del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. ¿Se imaginan ustedes lo que podríamos haber hecho con esas dos cifras bien invertidas en nuestra economía?

Unos 110.000 millones de euros sirven para pagar toda la sanidad de un año o, sin duda, haber arreglado todas las vías del tren de Alta Velocidad, todas las autovías y haber iniciado la construcción de muchos miles de viviendas de protección social.

Pero como muchos de nuestros ministros tienen en el cabeza solo pensamientos de cómo hacerle la pelota al jefe, en lugar de arreglar la vida a los contribuyentes, pues resulta que además de no pedir los 60.000 millones de préstamos han conseguido que solo recibamos algo menos de 31.000 millones en inversiones extranjeras.

Pero para rizar el rizo de los inútiles que tenemos al frente de la economía de nuestro país, resulta que el 30 % de la cantidad recibida procede de los Estados Unidos, que se ha convertido en el mayor inversor en España en 2025, con 9.295 millones, y, además, resulta que esas inversiones han crecido un 64 %. Así que el problema se agudiza de cara a 2026 por el enfrentamiento personal, con el Presidente de los Estados Unidos, con el único objetivo de ganar votos.

A continuación, les muestro los datos de las inversiones extranjeras divididas por trimestres y los 10 mayores inversores extranjeros.

Como podemos ver, desde el punto de vista trimestral, solo el tercer trimestre está en positivo y lo está porque en ese trimestre llegaron casi el 50 % de los fondos de los Estados Unidos. El resto de los trimestres es un verdadero desastre y la conclusión es que cada día hay menos gente que se fía de España y que sus inversiones estén seguras en nuestro país. En definitiva, en 2025, han llegado a nuestro país 8.589 millones menos que en 2024.

Si estos datos los revisamos por países, vemos muchas cosas también muy llamativas:

El primer país inversor es Estados Unidos, como ya comenté, pero es que, además, la inversión que realizan las empresas americanas es 3,4 veces más importantes que las que realizan las empresas francesas y 3,7 veces superiores a las inversiones británicas, que son los terceros inversores en 2025, aunque con una caída del 71 %.

La cuarta economía del mundo, Alemania, no confía en España, solo han llegado 1.967 millones y todo parece indicar que, aunque España sea un buen lugar donde hacer turismo, no lo es donde invertir.

Para terminar, dejar claro que la segunda economía del mundo, China, solo invierte 450 millones en España a pesar de Zapatero y de Sánchez. Esto es de mofa y escarnio, cuando nos venden 50.000 millones de euros en productos y están a punto de convertirse en el mayor proveedor de España.

España no va bien, por mucho que digan los voceros bien pagados del Gobierno. Arrastramos demasiados problemas: una deuda desbocada; un gasto público ineficiente; un déficit estructural muy preocupante porque las pensiones se van a llevar por delante a la Seguridad Social; un paro oculto de más de un millón de personas; una recaudación subiendo sin control por no adaptar las bases de cotización y de retenciones a la inflación; la crisis del petróleo que nos va a doler y mucho; unas exportaciones de bienes congeladas en 2022; un turismo que cada vez crece menos; una inflación que va a volver a descontrolarse; un gobierno que gobierna toda la legislatura sin Presupuestos Generales y, para terminar de arreglar los problemas; un enfrentamiento con el mayor suministrador de energía de la Unión Europea, que mantiene en más del 60 % a una OTAN que no le sirve de nada, que tiene bases militares en España que se pueden llegar a trasladar a Marruecos y que es el mayor inversor internacional en nuestro país.

Vamos, que el cohete se ha dado la vuelta y se nos puede ir, en lugar de a la Luna, al centro de la Tierra, donde se disolverá en el magma y lo que nos va a quedar no va a ser fácil de manejar.