El 98,5 % de la mejora del PIB procede de los impuestos, según la revisión del INE
La revisión del cuarto trimestre de 2025 eleva el PIB en 777 millones, con una aportación mínima del valor agregado y un peso determinante de la recaudación
Esta vez, Elena Manzanaera se ha encumbrado en sus correcciones del cálculo del PIB nominal. Aunque no subirá a los altares, desde luego merece un capirote y sus orejeras, ponerse de cara a la pared y estar castigada durante toda la clase.
Todo esto que escribo sobre la presidenta del INE lo hago con premeditación y alevosía. También con nocturnidad, porque suelo escribir de madrugada, cuando nadie me molesta y me sale la inspiración. Esto que escribo lo hago con plena consciencia de que la empresa que la oficina pública de estadística tiene contratada para «vigilar» lo que se dice del INE y de Elena Manzanera, en particular, le pasará un informe especial diciéndole que Riera ataca de nuevo.
Pero de verdad que es de chiste lo que voy a ir mostrándoles hoy, por no decir que es de pena o lamentable en lo que está convirtiéndose el INE, con la aquiescencia de Eurostat y Valdis Dombrovskis, que, por lo que se ve, no es el «lápiz más afilado de la caja» de la Comisión Europea y que asegura que el INE lo hace todo bien. Me imagino que el trato a este comisario será del tipo especial para defensores del INE, al estilo de lo que hace la Moncloa con sus periodistas afines, ya conocidos como «Loro Park».
La Agencia de Estadística de España, emulando a la de Estados Unidos, se ha acostumbrado a aceptar que sus errores son permanentes, que acierta cada vez menos a pesar de disponer de cada vez más medios y recursos, que se autocorrige dentro del mismo trimestre porque, cuando publica los datos, ya sabe que están mal y que en poco tiempo tendrá que rectificarlos para reconocer su incompetencia y publicar nuevos datos, siempre al alza en la suma final, nunca a la baja, cosa que en el BEA (Bureau of Economic Analysis) no siempre es así: unas veces da mejores datos y otras peores; el INE nunca.
Pero equivocarse en el cálculo de los impuestos en el valor agregado, que es la parte más sencilla del cálculo del PIB, nos lleva a la conclusión más irrefutable, para desgracia del INE y de Elena Manzanera:
La revisión del INE sobre el PIB demuestra que el crecimiento no procede de la economía productiva, sino de los impuestos. El valor agregado apenas cambia, pero el INE revisa al alza la recaudación elevando el PIB sin que haya una mejora real de la actividad.
Lo siento, Elena, pero venderse por 777 millones al alza en la revisión del cuarto trimestre de 2025, para subir del 2,6 % de crecimiento intertrimestral al 2,7 %, para gozo y disfrute del nuevo vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, y tener que justificar que la revisión al alza proviene de mayor recaudación y no de mayor actividad, es venderse por un plato de lentejas.
Para que todos, incluso la agencia que persigue a los economistas díscolos como yo, lo vean, aquí están los datos que se publicaron el 30 de enero de 2026 y los que se acaban de publicar el 26 de marzo, es decir, menos de dos meses después.
Como pueden comprobar, el PIB en términos nominales sube en 777 millones de euros. Eso sí, 765 millones provienen del reconocimiento de que en este país, para conseguir que el PIB crezca, se hace a través de reconocer que nos están esquilmando a base de impuestos, en este caso indirectos.
Tranquilamente se puede afirmar que el 98,5 % de la mejora del PIB que acaba de anunciar el INE proviene del incremento impositivo reconocido por dicho organismo.
De vez en cuando, las meteduras de pata del equipo de Manzanera sirven para demostrar que las mejoras del PIB son puramente dañinas para las economías domésticas, que son para quienes producen las empresas, y que la mejor manera de sostener nuevos crecimientos es conseguir que los impuestos que gravan el valor de la producción en el margen generado sean lo mayores posible.
No me cabe duda de que, si este artículo llega a manos de Carlos Cuerpo, le va a caer una bronca, con capirote y orejeras incluidos, porque la chapuza es monumental. Bajan 15 millones la producción agrícola, bajan 98 millones la del sector industrial, bajan 193 millones el valor generado por el comercio y la distribución, bajan 72 millones las actividades culturales y suben 390 millones el valor del resto de sectores, para dejar el valor agregado total en una mejora de 12 millones. Y, para llegar a 777 millones, suben los impuestos sobre el valor agregado en 765 millones. Así arreglo yo también la economía española.