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Pedro Sánchez conversa con la vicepresidenta Sara Aagesen durante el actoBorja Puig de la Bellacasa/ Moncloa

Los datos contradicen al Gobierno: los ciudadanos de 15 países europeos pagan por la luz menos que en España

El presidente del Gobierno oculta todos los datos intermedios que encarecen la electricidad que paga el ciudadano

«No nos conformamos con tener la electricidad más barata de Europa», alardeó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la semana pasada en el transcurso del el evento anual de la industria eólica europea, WindEurope 2026.

Y tenía razón Sánchez en lo de que «no nos conformamos». En lo que no tenía tanta razón es en lo de que «tenemos la electricidad más barata de Europa». De hecho, los ciudadanos de hasta 15 países europeos pagan menos cada vez que presionan el interruptor de la luz. Y entre esos países se encuentran algunos que tienen el nivel de vida bastante más alto que el español, como Dinamarca o Noruega. Y también se encuentran nuestros vecinos, tanto del norte, Francia, como del oeste, Portugal.

Así, la Oficina Europea de Estadísticas Eurostat actualizaba el pasado miércoles la lista de precios de la electricidad con los datos del segundo semestre del año pasado y España pagaba 0,184 euros el kilovatio/hora, muy por encima de los 0,1785 que pagan los ciudadanos franceses y no digamos ya de los portugueses, que lo pagan a 0,1625 euros.

Por alardear de algo, se podría decir que sí que la luz en España está algo más barata que la media europea (0,2059 euros) e, incluso, más todavía que la media de la zona Euro (0,2164). Pero para ser la electricidad más barata de Europa, el ciudadano español debería pagar la mitad, que es lo que paga el primer país de la Unión Europea que encontramos en el listado de Eurostat y que es Hungría, que paga a 0,085 euros el kilovatio/hora.

De ahí que cuando en el mismo evento el presidente del Gobierno ofreció el ejemplo de España para conseguir «que Europa tenga la electricidad más barata del mundo», pues tampoco resultó muy creíble.

Cuando Pedro Sánchez aseguró que España tiene la electricidad más barata se refería al mercado de mayoristas. Es como decir que es barata en bruto. Pero la factura que llega al ciudadano se eleva enormemente debido al incremento que suponen los impuestos, las tarifas de servicio y también las primas a las renovables.

Y eso que los precios que ofreció el miércoles Eurostat son anteriores al estallido de la crisis de Oriente Medio y el consiguiente cierre del estrecho de Ormuz. Según Eurostat, la energía ya había subido un 10,9 % en abril y el Banco Mundial prevé que a lo largo de este 2026 suba hasta el 24 %, según su informe 'Perspectivas de los mercados de productos básicos', también este miércoles.

«Debemos prepararnos a que la energía sigua subiendo en las próximas semanas e incluso meses», aseguró la semana pasada la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, ante los presidentes y jefes de Gobierno que se reunieron de manera informal en Chipre, «incluso aunque la crisis de Oriente Medio se solucione pronto».

De ahí que el Gobierno comunitario lanzara este mismo jueves un «paquete de recomendaciones» para «proteger a los clientes vulnerables y a quienes sufren pobreza energética, garantizar mercados minoristas competitivos, empoderar a los consumidores para tomar decisiones informadas y apoyar el desarrollo de comunidades energéticas y el autoconsumo» que comienza con «la identificación temprana de los hogares en riesgo para un apoyo oportuno».

En España, según datos del propio Ministerio de Transición Ecológica, al final de 2024, el 12,6 % de los hogares padecían «pobreza energética escondida», esto es, que consumen por debajo de lo que sería deseable para mantener un nivel mínimo de confort.