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El presidente de Castilla La-Mancha, Emiliano García-Page, no coincide con Sánchez.Carlos Luján / Europa Press

Sánchez emula el ruinoso sistema de Kirchner con su intento de financiar las comunidades autónomas de manera bilateral

El presidente de Castilla-La Mancha, García-Page, se baja de esta estrategia, que asegura que está patrocinada por Junqueras

El Gobierno sigue empeñado en negociar la financiación territorial de manera bilateral con cada comunidad autónoma, algo a lo que se opone el PP, y también Emiliano García-Page, presidente de uno de los dos gobiernos autonómicos en los que manda el PSOE: Castilla-La Mancha.

El político manchego sostenía ayer en los Desayunos Informativos de Europa Press que las conversaciones bilaterales «son inútiles, porque al final esto hay que aclararlo entre todos», y se opuso a romper el sistema, porque sería «a costa de favorecer a Cataluña en contra del resto de los españoles». De modo que, como dice el profesor del IESE José Ramón Pin Arboledas en nuestro podcast El Debate de la Economía, disponible al completo en el audio que hay al principio de estas líneas, se convertiría en «una reunión bilateral solamente con el señor Junqueras, porque, como dice Page, la propuesta procede de él, y su objetivo final es romper España, y quiere empezar rompiéndola desde el punto de vista de la financiación autonómica».

Page se sale de nuevo de este modo de la posición oficial del PSOE, aunque no convence a todos: «Es un personaje que hace que mucha gente crea que hay un PSOE bueno, y yo estoy en desacuerdo con esa visión. Page es cómplice por omisión con todo lo que está haciendo el sanchismo. Es una persona que siempre habla, pero al final nunca hace nada», señala también en nuestro podcast el economista Diego Barceló.

Más allá de esta cuestión, Barceló indica que «lo de querer negociar bilateralmente la financiación autonómica es un esquema inventado por el kirchnerismo. Crearon muchos impuestos no coparticipables, es decir, que no se distribuyan con las provincias, de manera que el dinero que recibían automáticamente en las provincias era muy pequeño. Con ese sistema, cada gobernador provincial tenía que ir a hablar con Kirchner para rogarle que le diera dinero. Él utilizaba esas transferencias discrecionales como mecanismo de poder, y Sánchez quiere lo mismo. Como buen aprendiz del socialismo del siglo XXI, lo que quiere es utilizar nuestro dinero como herramienta de poder para él».

Si Sánchez lograra su objetivo, Barceló estima que «desde un punto de vista institucional, de un país avanzado, sería un disparate absoluto, porque es algo que, evidentemente, hay que negociar entre todos. Tiene que ser algo transparente, porque estamos hablando de cómo se reparte el dinero de los pagadores de impuestos. No es el dinero de Sánchez, así que la transparencia tiene que ser máxima».