De la Defensa en el Cercle catalán a las cuentas de Escrivá sobre natalidad
Y mientras Sánchez vuelve al crecimiento de España y a la afiliación a la Seguridad Social, la AIReF reconoce que se equivocó en sus previsiones demográficas para el cálculo de las pensiones en España
El presidente del Gobierno Pedro Sánchez, durante la clausura de la 41ª Reunión del Cercle d'Economia
Pedro Sánchez aprovechó la clausura de la 41ª Reunión Anual del Cercle d'Economia, celebrada en Barcelona, para anunciar que iniciaba los trámites para presentar los nuevos Presupuestos Generales del Estado, «más ambiciosos, aún más sociales y aún más responsables», para el 2027. También anunció que esta semana –y así ocurrió– se publicaría la orden en el BOE. No es ninguna broma. Pero lo ha dicho tantas veces que ya nadie se lo cree. Es lo que tiene conocer al personaje.
El resto de su discurso fueron referencias a la OCDE y al crecimiento de España –2,2 % en 2026– y a los 22,3 millones de afiliados a la Seguridad Social. Y ya fuera del espejismo económico, una frase que buscaba mármol. «El entendimiento entre diferentes, ya sea con las fuerzas progresistas, nacionalistas y/o independentistas catalanas y vascas, está sentando bien al conjunto del Estado» y reivindicó los acuerdos. Precisamente los que ya no tiene.
Pero quería detenerme en este juego de palabras que no son, a las referencias del presidente del Gobierno a la Defensa y a las inversiones a las que hablé la semana pasada. A decir verdad, la que abrió el fuego fue la propia presidenta del Cercle, Teresa Garcia-Milà, que aprovechó la presencia de Pedro Sánchez para pedirle que liderara la creación de un ejército europeo. Quizá acababa de descubrir, como dijo, que los países de la Unión Europea están disparando sus presupuestos: «Una defensa común es más urgente de lo que fue el euro en su día. El euro no lo hicieron los bancos centrales, y la defensa común no la harán los militares ni los ministros de defensa, tendrán que hacerla los jefes de gobierno (…). España tiene una posición sólida en Europa. Ha llegado el momento de apalancar este capital político» para liderar la creación del ejército común.
Es un hecho que el Gobierno gastó el año pasado en Defensa casi un 50 % más de lo que figuraba en los presupuestos prorrogados para 2025
Desconozco los conocimientos y estudios de García-Milà, pero pretender que España lidere un ejército europeo cuando ni siquiera ha conseguido aportar a la OTAN la parte del Presupuesto que nos reclaman parece otra broma. Comprendo que con estas peticiones, lo que pretende la representante de la patronal catalana es hacer caja con las nuevas empresas que se están asentando en Cataluña y con el dinero que va a desviar el Gobierno de Pedro Sánchez hacia ellas, pero la realidad es la que es, por mucho que lo publique el BOE o lo reclame el empresariado catalán. Quizá por eso García-Milà aplaudió el acuerdo del Gobierno con ERC: «Un paso adelante, pero ahora es urgente que esta propuesta se haga realidad. Te pedimos que se tomen las decisiones para que eso se haga posible». Claro… más dinero.
A veces me preguntan cómo es posible que el empresariado español –también el vasco y el catalán– esté tan callado y servil con un Gobierno que ha hecho de la corrupción su santo y seña. Un silencio sepulcral. Una dejación de su responsabilidad social que naturalmente les pasará factura. En el caso vasco, que conozco mejor, esa omertà es heredada de los tiempos en los que el terrorismo les estranguló con chantajes, cartas bomba, impuestos llamados revolucionarios y huelgas políticas que condujeron a muchos al autoexilio. En el caso catalán, aquel empresariado de la burguesía socialista –tan recurrente en apellidos como Maragall, Raventós, Nadal, y otros– ha dado paso a una nueva generación más diversificada, pero igualmente dependiente de los impuestos y consumo del resto de los españoles. Pero ahora toca la Defensa. Y por una razón: porque es ahí donde está el dinero. El dinero comprometido del Gobierno con Europa, y que ni siquiera la ausencia de Presupuestos podrá evitar vía transferencias desde políticas sociales o lo que toque. Y lo que toca es mucho, especialmente para los empresarios catalanes. Casi 70.000 millones que el Gobierno destinará a Defensa sin que el Congreso diga ni mu. Todo un ejemplo de transparencia.
Es un hecho que el Gobierno gastó el año pasado en Defensa casi un 50 % más de lo que figuraba en los presupuestos prorrogados para 2025. ¿Y cómo lo ha hecho? Pues moviendo 6.300 millones para poder cumplir con el compromiso del 2 % del PIB acordado con la OTAN. Pero, como señalaba el domingo pasado, las cifras que conocemos de ejecución presupuestaria de 2025 son solo un apunte de lo que se está moviendo de cara a 2026. A cierre del ejercicio del año pasado, según datos oficiales de la Intervención General del Estado del Ministerio de Hacienda, el Gobierno se ha comprometido a gastar en Defensa 68.914 millones de euros. De hecho, después del primer trimestre de 2026, los compromisos de gasto militar adquiridos por el Gobierno se han incrementado en un 61 % respecto a los que había hace ahora un año. O lo que es lo mismo: seis de cada diez euros de los no Presupuestos serán destinados a Defensa, descontando la deuda, pensiones y las nóminas de los funcionarios. Ya pueden estar contentos los empresarios catalanes.
Y mientras Sánchez vuelve al crecimiento de España y a la afiliación a la Seguridad Social, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) reconoce que se equivocó en sus previsiones demográficas para el cálculo de las pensiones en España. La razón fue que en sus cálculos sobreestimó al alza el número de hijos por mujer. El enorme despiste vino por los datos de 2018, que mostraban un repunte repentino y muy pronunciado de la fertilidad, es decir, del número de hijos por mujer.
Las casualidades del destino recuerdan que entonces era presidente de la AIReF José Luis Escrivá. Y que, en base a aquellos datos –casi 1,8 hijos por mujer–, calculó su reforma de las pensiones, tan criticada por los expertos entonces del Banco de España. Pero aquellos números tan mal hechos consagraron la carrera política de Escrivá, que, por el procedimiento de premiar al que yerra, fue nombrado Ministro de Pensiones y Seguridad Social. Hoy es Gobernador del Banco de España y, claro, lo primero que hizo cuando llegó fue cargarse a todos los que habían criticado sus cálculos. Pero no ha habido que esperar mucho tiempo para comprobar que ni siquiera la inmigración ha hecho crecer la natalidad en España. Seguimos en el 1,1. Pero de eso el Presidente no dice nada. ¡Tiene tantos datos macro para comentar que, claro…! Pero los que saben, ya señalan que la natalidad en España ha dejado de ser un problema económico para convertirse en el problema.