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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, en el Congreso.Europa Press

Pagar la deuda que ha disparado Sánchez nos costará más que la educación en unas décadas

El coste se incrementará tras la subida de tipos de interés que casi con toda seguridad llevará a cabo el jueves el Banco Central Europeo

El pago de los intereses de nuestra deuda pública superó por primera vez en España los 40.000 millones de euros al final del año 2025, y este año rebasará en principio los 43.000 millones de euros, según los cálculos del Gobierno.

Con estas cifras, el dinero que hay que destinar a este improductivo gasto de la deuda se aproxima cada vez más al que hay que dedicar a cuestiones tan importantes como la educación. Si se proyecta el ritmo actual de incremento del pago de intereses y el de la caída de la natalidad, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) calcula que en el año 2050 habría que dirigir 74.000 millones de euros al pago de intereses y 55.700 millones a la educación.

El Gobierno de Sánchez ha incrementado la deuda como si no hubiera un mañana: 724.000 millones de euros más desde junio de 2018, según los datos del Banco de España. Estamos en un récord histórico de 1,74 billones de euros, a pesar de que el Gobierno se empeñe en decir el dato decreciente de porcentaje de deuda sobre el PIB (hoy el 101,6 %).

El incremento de la inflación debido a la guerra de Irán se va a traducir además en que el Banco Central Europeo (BCE) volverá a subir los tipos de interés este jueves, casi con toda seguridad, y ello conllevará un encarecimiento de la financiación del Estado. El bono español a diez años se paga ya a una media del 3,5 %, el doble que antes de la guerra de Ucrania.

«La deuda pública cada vez es mayor, y este ya es el decimonoveno año consecutivo en el que España paga todos los intereses de la deuda pública con más deuda pública», lamenta el economista Diego Barceló. «La presión tributaria y el gasto público están en máximos históricos, todo ello al mismo tiempo en el que las infraestructuras se caen a pedazos», añade.

Este economista incide en que Sánchez «no ha aprobado ni una reforma estructural, y las que estaban aprobadas, las ha derogado, como la de las pensiones. La política de Sánchez es como de tierra quemada, como si no hubiera un mañana, pero en economía existe todo menos la magia. Va a llegar un día en el que va a haber que pagar la cuenta, y entonces saldrán las manifestaciones de los de izquierdas con los recortes, y el propio Sánchez criticará los recortes, pero serán inevitables».