Fundado en 1910

Hoy, treinta de junio, es el último día para presentar la liquidación del IRPF del año 2026. Es decir, que o bien les devuelven lo que han pagado anticipadamente –no es ningún regalo del fisco, sino dinero que le han retenido indebidamente con anterioridad– o tienen que pagar la diferencia de su cuota diferencial si les sale positiva, que no quiere decir que eso sea lo único que haya pagado a Hacienda en ese ejercicio, sino que es un añadido sobre lo que le han retenido mensualmente.

En este contexto, el despacho de abogados Amsterdam & Partners han iniciado en Madrid una campaña de promoción del libro de Robert Amsterdam y Christopher Wales Hacienda y el Estado Dual, bajo el lema «Hacienda no te renta», donde piden acabar con el sistema de bonificaciones y de la obligación de tener que pagar para recurrir. Denuncian un sistema fiscal opaco y de persecución fiscal agresiva, donde el contribuyente queda indefenso, expuesto a la arbitrariedad de Hacienda.

Dan a entender que Hacienda es el reino del terror. Este hecho parece quedar corroborado por el detalle de que ningún despacho español se haya atrevido nunca a plantar cara a Hacienda, de manera que ha tenido que ser un despacho extranjero, fuera del control tributario español, quien lo haya hecho.

Es obvio que, aunque no nos guste, la ley tenemos que respetarla y hemos de pagar estos impuestos confiscatorios a los que Hacienda nos somete, pero eso no quiere decir que nos tenga que parecer bien ni que no se denuncie el expolio que supone esta política económica abrasiva.

Efectivamente, Hacienda no te renta.

Hacienda no te renta cuando pagas impuestos para que acabe en presuntas mordidas y amaños con los que algunos presuntamente se enriquecen ilegalmente, incluso algunos ya sin presunción, al haber sido condenados.

Hacienda no te renta cuando el dinero de tus impuestos presuntamente termina en ocasiones en pagar fiestas, prostitutas y mariscadas. No es responsable Hacienda, pero sí el control del Estado, que tiene agujeros por los que se infiltra la corrupción.

Hacienda no te renta cuando te sablean a impuestos mientras te imponen encerrarte ilegalmente durante la pandemia.

Hacienda no te renta cuando recibes un sms de la AEAT y tiemblas al abrirlo por si es algún requerimiento de información

Hacienda no te renta cuando recibes un sms de la AEAT, para cualquier cosa, y tiemblas al ir a abrirlo por si es algún requerimiento de información, no ya por una posible sanción, que por lo general no la habrá cumpliendo escrupulosamente la ley, sino por el tiempo que te hacen perder en preparar la documentación que te solicitan.

Hacienda no te renta cuando prácticamente sólo trabajas para pagar a Hacienda: después de pagar el tipo marginal máximo –o el que corresponda–, pagas el IVA, los IIEE, si compras una casa pagas IVA o TPO, pagas AJD, el IBI a los ayuntamientos y tantos y tantos tributos.

Hacienda no te renta, por tanto, cuando desincentiva el trabajo, porque si de cada nuevo euro que ingresas Hacienda se va a llevar casi la mitad, llega un momento en que no merece la pena trabajar más, sacrificando tu ingreso, pero logrando, al menos, que Hacienda deje de recaudar al no generarse actividad económica. Esto es terrible, porque señala a Hacienda y su sistema de impuestos como el elemento que empobrece a una sociedad, al desincentivar el trabajo.

Hacienda no te renta cuando ves que pagas más impuestos para crear una sociedad subsidiada en lugar de una próspera

Hacienda no te renta cuando ves que te matas a trabajar, pagas impuestos y más impuestos y observas que es para que creen una sociedad subsidiada en lugar de una sociedad próspera. No se trata de negar el subsidio a quien lo necesita, porque a nadie se puede dejar desasistido, pero no se puede incentivar el cronificar una dependencia que anula a las personas y que lastra la prosperidad.

Hacienda no te renta cuando tus incrementos salariales tributan como si la inflación no existiese, al no deflactar la tarifa sufriendo lo que se llama la progresividad en frío, que te hace pagar más por ganar más en términos nominales, pero ser más pobre en términos reales, es decir, cuando puedes comprar menos cosas, simbolizado en el menor salario neto medio en términos constantes de la actualidad respecto a hace ocho años.

Hacienda no te renta cuando esa misma inflación te hace pagar más impuestos indirectos, al aplicar el mismo porcentaje sobre una base mayor, que hace que tu cesta de la compra se encarezca.

Hacienda no te renta cuando te sientes indefenso ante cualquier reclamación.

Hacienda no te renta cuando para comprar una casa es uno de los primeros obstáculos casi insuperables, que a muchos jóvenes expulsa del mercado de compra de vivienda.

Hacienda no renta con una política económica que prima el despilfarro en gasto corriente mientras tiene olvidadas las infraestructuras, en las que no invierte.

Hacienda no te renta, en definitiva, cuando ves que los excesivos e injustos impuestos que pagas se van por el sumidero.

Claro que Hacienda puede rentar y que hay un nivel de impuestos necesario para sostener los servicios públicos esenciales, que es el lugar al que hay que ir, pero no el sistema actual, que es confiscatorio, injusto, desincentivador y empobrecedor.

El próximo gobierno debe tratar a los ciudadanos como eso, ciudadanos y contribuyentes, no como siervos, que es como parece que Hacienda los trata. Debe eliminar todo el gasto innecesario y dejarlo en lo esencial. Debe huir de la economía subsidiada y dejar los subsidios sólo para los casos de las personas que los necesiten. Debe bajar impuestos y no ahogar a personas, familias y empresas. Debe, en última instancia, recordar que son ellos los que están al servicio de los ciudadanos y no al revés, eliminando el reino del terror que atemoriza a los contribuyentes. Entonces, sí, Hacienda rentará, porque cumplirá con su objetivo. Ahora, con el panorama actual, efectivamente, «Hacienda no te renta».

  • José María Rotellar es profesor de Economía y director del Observatorio Económico de la Universidad Francisco de Vitoria