Un hombre camina frente a las pantallas de la bolsa de Shanghai, China
Los inversores se lanzan a por el campeón chino de los chips en plena batalla tecnológica con EE.UU.
El fabricante de memorias alcanza una valoración superior a los 420.000 millones de euros
Los inversores están dispuestos a pagar casi cualquier precio por la promesa de una industria china capaz de competir con Estados Unidos en la carrera de los semiconductores. Changxin Memory Technologies (CXMT), el mayor fabricante chino de chips de memoria, se disparó un 465,82 % este lunes en su debut en la Bolsa de Shanghái y se convirtió momentáneamente en la empresa más valiosa de los mercados continentales del país.
La compañía había fijado el precio de salida de sus acciones en 8,66 yuanes, pero los títulos comenzaron a negociarse a 49,5 yuanes y cerraron en torno a los 49 yuanes. La subida elevó su capitalización hasta aproximadamente 3,28 billones de yuanes, unos 424.000 millones de euros, una valoración superior incluso a la de históricos del sector tecnológico como Intel.
La operación supone la segunda mayor salida a bolsa registrada en la China continental, únicamente por detrás de la protagonizada por el Banco Agrícola de China en 2010. CXMT colocó inicialmente 6.688 millones de acciones y podría recaudar hasta 66.607 millones de yuanes –unos 8.620 millones de euros– en caso de ejercer por completo la opción de ampliar la oferta.
Sin embargo, el espectacular estreno de la compañía va mucho más allá de una jornada de euforia bursátil. CXMT se ha convertido en uno de los principales exponentes de la estrategia de Pekín para levantar una industria propia de semiconductores y reducir la dependencia de las tecnologías extranjeras en plena escalada de las restricciones impuestas por Washington.
La empresa fabrica chips de memoria dinámica de acceso aleatorio, conocidos como DRAM, componentes necesarios para almacenar temporalmente los datos que utilizan ordenadores, teléfonos móviles, centros de datos y servidores de inteligencia artificial. El auge de esta última tecnología ha disparado la demanda de memorias más rápidas y de mayor capacidad, hasta convertirlas en uno de los principales cuellos de botella de la nueva economía digital.
Este mercado se encuentra todavía dominado por las surcoreanas Samsung y SK Hynix y por la estadounidense Micron. No obstante, CXMT ya se ha situado como el cuarto mayor fabricante mundial, con una cuota cercana al 8 % al cierre de 2025, frente a aproximadamente el 4 % que controlaba apenas unos meses antes.
Su avance representa un desafío especialmente importante para Micron, que ha reclamado a las autoridades estadounidenses mayores restricciones sobre la venta a China de equipos utilizados para fabricar semiconductores. Algunas de las propuestas planteadas en Washington apuntan directamente a las instalaciones de CXMT, junto a las de otros campeones tecnológicos chinos como SMIC y Yangtze Memory Technologies.
Las restricciones estadounidenses han dificultado el acceso de las empresas chinas a la maquinaria y los componentes más avanzados, especialmente los necesarios para desarrollar memorias de gran ancho de banda, utilizadas junto a los procesadores de inteligencia artificial. Pero también han obligado a Pekín a multiplicar las inversiones para construir una cadena de suministro menos dependiente del exterior.
Clave en la estrategia de Pekín
CXMT es una pieza central de esa estrategia. Fundada en 2016 en Hefei, comenzó a producir sus propios semiconductores en 2019 y ha crecido apoyada por fondos públicos, gobiernos locales y grandes grupos privados. La mitad de las acciones de la salida a bolsa se ha reservado para socios estratégicos, entre ellos entidades estatales y compañías como Alibaba y el fabricante de vehículos eléctricos Nio.
La compañía pretende destinar los nuevos recursos a investigación, desarrollo y ampliación de sus fábricas. Algunas estimaciones apuntan a que podría duplicar su capacidad productiva durante este año, aunque el salto tecnológico necesario para competir en las memorias más avanzadas continúa condicionado por las restricciones al acceso a equipos occidentales.
La operación también podría abrir el camino a nuevos estrenos bursátiles de empresas vinculadas a los semiconductores y la inteligencia artificial, como Yangtze Memory Technologies o Kunlunxin, la filial de chips de Baidu.