El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas.
El Gobierno por fin reacciona y aboga ahora porque el comprador de Deoleo sea una empresa española
Desde el sector se le dijo hace unos días que sería muy negativo que España perdiera el liderazgo mundial del aceite
El Gobierno ha abogado porque el posible comprador de Deoleo, el fabricante de Hojiblanca y Carbonell, sea una entidad española, según informan fuentes del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación a Europa Press.
En concreto, el Departamento que lidera Luis Planas reconoce que está siguiendo el proceso de venta de la multinacional española por la que pugnan Coricelli, Dcoop y Acesur, ya que «afecta» al sector agroalimentario, y donde España es el primer productor mundial de aceite de oliva.
De esta forma, la posición del Gobierno en esta «posible operación de compraventa privada, entre empresas y fondos de inversión» sería «favorable a que el posible adquirente fuera una entidad española», en el marco del cuadro «legal vigente» y en el cumplimiento de las condiciones de mercado.
Además, las mismas fuentes han precisado que estarían en «favor de una opción» que preserve los intereses industriales españoles y donde se respeten «estrictamente» los intereses de los olivicultores nacionales.
La venta del propietario de Koipe y Carbonell se ha acelerado en las últimas semanas y se prevé que se cierre en septiembre, después de que los fondos CVC y Alchemy, que cuentan con el 50,9 % y el 40,3 %, respectivamente de Deoleo, confirmaran que están analizando alternativas estratégicas sobre su inversión, entre las que no descartaban la «posible venta» de la totalidad o de «parte de sus activos y negocios», según informaron a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
En la venta están pugnando la multinacional italiana Coricelli, que elevó el pasado 15 de agosto su oferta por Deoleo hasta los 500 millones de euros, superando las propuestas de las españolas Dcoop y Acesur, y ha reclamado la exclusividad de la negociación hasta el cierre de la operación.
En concreto, la firma de aceite de oliva de Pietro Coricelli, tras recibir hace unas semanas la notificación por parte de KPMG, uno de los asesores de la operación junto a William Blair, de su exclusión del proceso de venta del fabricante de Carbonell y Bertolli, reaccionó presentando el pasado 15 de agosto, en pleno ferragosto italiano, una contraoferta de 500 millones de euros para superar los 470 millones de euros ofrecidos por Dcoop y los 460 millones de Acesur.
Además de elevar la oferta, Coricelli habría reclamado la condición de tener «exclusividad en la negociación» hasta el cierre de esta operación.
Por otro lado, fuentes conocedoras indicaron a Europa Press que esta operación se estructura directamente a través de Farmers Elite Global, la sociedad española holding y matriz global de todo el conglomerado empresarial de la familia italiana.
De hecho, esta sociedad, de la que penden todas las del grupo tanto en España como en Italia (dentro de esta está Pietro Coricelli SPA) y en Estados Unidos, está domiciliada en Sevilla desde 2015.
Además, las mismas fuentes precisaron que el negocio en España es incluso anterior, ya que también es propietaria de firmas como Aceites Abasa (Baena, Córdoba), adquirida a principios de los años 2000.
Sector estratégico
En este contexto, CCOO ha exigido un comprador para Deoleo que garantice el empleo de calidad y el arraigo industrial en la comunidad, por lo que ha reclamado la entrada de un comprador que priorice proyectos de capital nacional y rechazado la llegada de fondos o competidores que pongan en riesgo la reputación del producto y la estabilidad laboral.
El secretario general de CCOO Industria de Andalucía, José Hurtado Quirós, ha reclamado a la Administración que se active la normativa de inversiones extranjeras para blindar la capacidad productiva del sector oleícola frente a fondos especulativos, como hiciera ya el Ejecutivo en el caso de Talgo, cuando se bloqueó la OPA del grupo húngaro Ganz-MaVag (Magyar Vagon) sobre la compañía española.
Fuentes de Dcoop consultadas por Europa Press han instado a que el comprador resultante de esta operación esté «alineado con la calidad y la lucha contra el fraude» en el sector, al tiempo que han reconocido que «sería malo para España perder el liderazgo en un sector tan estratégico».