La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, durante su intervención en París
Von der Leyen presiona para avanzar en la unión financiera de la UE, aunque sea a dos velocidades
Pretende así disminuir la dependencia europea de otras economías en el campo de la inversión
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, ha fijado para antes de que acabe este año la necesidad de alcanzar un acuerdo sobre la unión financiera dentro de la Unión Europea.
Y para conseguirlo, la mandataria comunitaria no descarta que esta unión se produzca a dos velocidades, que integre en primer lugar a «los países que estén preparados» y seguir trabajando a posteriori para que se integren los demás.
«Lo ideal sería con los Veintisiete estados miembros. O, si es necesario, con aquellos que estén preparados», afirmó Von der Leyen durante el Encuentro de Empresarios de Francia (la Ref), un evento empresarial anual organizado por la patronal francesa en la pista principal de Roland Garros.
La Comisión Europea ya ha presentado propuestas sobre titulización, inversión de bancos y aseguradoras y la integración y supervisión de los mercados financieros. Según von der Leyen, estas medidas podrían «desbloquear hasta 470.000 millones de euros de inversiones adicionales».
La iniciativa forma parte de la estrategia de la Comisión para reforzar la capacidad de Europa de financiar su economía y reducir su dependencia de capital extranjero.
No es la primera vez que Von der Leyen muestra su disposición a aceptar una Europa a dos velocidades. La legislación europea señala en la actualidad que las grandes decisiones de la Unión Europea deben tomarse por unanimidad entre los Veintisiete.
Sin embargo, esta obligación se está demostrando como ralentizadora del avance en la unidad económica de Europa, lo que, al mismo tiempo, implica un aumento de la dependencia de otras economías más fuertes como puede ser la china o la estadounidense.
Algunos países encabezados por Alemania llevan meses abogando por suprimir la obligación de consenso y que las grandes decisiones se puedan tomar por una mayoría cualificada que hasta ahora está reservada a las decisiones menores, para las que basta el acuerdo entre 17 países que representen al 65 % de la población comunitaria.