La segunda inflación más alta en 31 años: la bomba del verano tendrá consecuencias funestas
Le ha venido muy bien al Gobierno que este dato pase muy desapercibido por el grave problema que tenemos en Ceuta
El INE de Elena Manzanera acaba de lanzar una de las bombas económicas más importantes del verano, que se ha comunicado cuando correspondía, pero que le ha venido muy bien al Gobierno que este dato pase muy desapercibido por el grave problema que tenemos en Ceuta.
El dato es muy grave. La inflación acumulada se ha disparado hasta el 4,3 % porque al Gobierno no le ha dado la gana mantener la subvención a las gasolinas, que se ha reducido en 5 céntimos en agosto y que se va a volver a reducir en septiembre, aunque entre en vigor que los gasóleos volverán a los 20 céntimos de ayuda.
Dice el INE en su Nota de Prensa que en esta subida «influyen los precios de los combustibles y lubricantes para vehículos personales, que suben mientras que en agosto de 2025 bajaron; y también, aunque en menor medida, los alimentos y bebidas no alcohólicas, cuyos precios descienden menos que en el mismo mes del año pasado»… Con perdón «manda huevos y mandaron dos cajas».
Que ahora la culpa no la tenga el cha-cha-cha, sino sean los alimentos, cuyos precios bajaron menos que el año pasado, demuestra que lo que arreglaste el año pasado igual hoy se te vuelve como un bumerán.
Por otro lado, parece como que el vicepresidente primero y ministro de Economía desconoce que el barril de petróleo se mantiene en torno a los 90 dólares. Por mucho que Trump proclame cada semana que el problema está resuelto, no es así. Como anticiparon muchos analistas, si la situación se prolonga hasta final de año, la inflación solo podrá contenerse mediante medidas fiscales, es decir, bajando impuestos.
Dispararse en 12 meses los precios y saber que el problema no solo no está resuelto y que, por lo tanto, el mes que viene puede ser incluso peor, debería hacer saltar las alarmas a este Gobierno. Una inflación de este tipo puede tener consecuencias funestas para nuestras finanzas públicas. Una inflación rondando el 5 % a finales de año puede anticipar el desfase presupuestario de las pensiones, que en junio de este año recibieron 33.000 millones para no quebrar y que puede llevar a un incremento insostenible de las pensiones para 2027, pero que puede trastocar todos los salarios públicos a la vez haciendo que la cifra supere de largo los 200.000 millones el año que viene.
Además de dificultar más todavía nuestras exportaciones y facilitar nuestras importaciones, con el consiguiente deterioro de la producción nacional y sus consecuencias para la economía.
Pero hoy quiero mostrarles lo que está pasando en lo que va de año con la inflación y que vean en el siguiente gráfico que estos primeros 8 meses del año nos llevan a que la inflación de este año sea la segunda más alta desde 1996.
Sólo los ocho primeros meses del 2022 la inflación ha sido más alta que en este año. Recuerden que la culpa del 2022 se la echamos a los rusos que habían invadido Ucrania y que eran los malos, que la Unión Europea no hubiese sabido hacer su trabajo y que para nuestro Gobierno, que siempre anda a la búsqueda implacable de culpables, lo encontró fácilmente, olvidándose que nosotros con la ayuda del BCE habíamos insuflado en nuestra economía en 3 años casi 300.000 millones más de euros en circulación y que en la UE había 3,3 billones de euros impresos por Christine Lagarde para financiar la deuda de los países.
Ahora el culpable es Donald Trump y no los impuestos especiales, que siguen casi multiplicando por dos el precio de los carburantes en el mercado, esto si todavía no lo han escuchado, lo escucharán de nuevo muy pronto.
Si el Gobierno hubiese mantenido las subvenciones que quitó en agosto, no significa que los precios no se nos hubiesen disparado, que seguro que hubiesen subido, pero quizás no tanto como un 0,7 % en este mes, donde es el mes de las vacaciones y mucha gente es capaz de endeudarse con tal de tomar unos días de descanso.
Pero eso ya no tiene vuelta atrás y cualquier medida que se tome en el próximo Consejo de Ministros, sin actividad durante el mes de agosto, no entrará en vigor hasta octubre y, por lo tanto, sus principales efectos no se verán hasta noviembre, lo mismo que pasó en mayo donde las medidas de finales de marzo llevaron a este mes a una subida sólo del 0,1 %.
Pero el Gobierno y Carlos Cuerpo lo saben, en septiembre del año pasado, la inflación bajó un 0,3 %. Por tanto, salvo que el INE haga en septiembre de 2026 una de las suyas, cuyo coste se pagaría en 2027, la inflación interanual podría acercarse peligrosamente al 5 %. Si eso ocurre, el problema será mucho más grave de lo que habían previsto los analistas, incluidos los del Banco de España.
Veremos a ver cuál es la propuesta que hace Cuerpo al vago de la Mareta para arreglar este problema.