Carlota Pi, CEO y Cofundadora de Holaluz
Carlota Pi (Holaluz): «Nuestro modelo abarata un bien esencial y eso molesta a los que quieren frenarlo»
La cofundadora y CEO de Holaluz asegura que «no es la primera vez» que les intentan inhabilitar, «ni va a ser la última»
«Somos David contra Goliat, y cuanto más fuertes somos, más agresivo se vuelve Goliat», añade
A mediados de julio, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) activó el procedimiento administrativo para inhabilitar a Holaluz, al considerar que la comercializadora de energía eléctrica ha incumplido las obligaciones exigidas para el ejercicio. Pero tras presentar todas las alegaciones necesarias, finalmente el Gobierno acordó el pasado 28 de agosto archivar el procedimiento.
Tras esto, Carlota Pi, cofundadora y CEO de Holaluz, ha atendido a El Debate y ha denunciando que pese a que solo tienen «el 1 % del mercado, solo se habla de nosotros, porque su modelo molesta».
–¿Por qué se abrió este expediente?
–Se trata de una discrepancia en la exigencia del pago de unas facturas a unos proveedores de logística, que son las distribuidoras. Ellos consideraban que esas facturas eran exigibles y no lo eran. Por este motivo, el Ministerio abrió un proceso con un periodo de diez días para presentar alegaciones. Nosotros presentamos dichas alegaciones explicando que las facturas no eran exigibles y que, por lo tanto, estamos al corriente de pago. El Ministerio lo ha estimado así y ha cerrado el expediente de manera definitiva y favorable a nuestros intereses.
El problema es que en 1996 la Unión Europea emitió una directiva que obliga a los Estados miembros a desverticalizar el sector de la energía. Es decir, las compañías productoras no pueden tener relación con las distribuidoras ni con las comercializadoras. En España esta desverticalización no se ha realizado totalmente.
Hay cuatro compañías verticalmente integradas que deberían segregar sus actividades, pero en la práctica, aunque tengan unidades de negocio separadas, es la matriz la que cotiza y se gestiona como un todo. Así, una distribuidora tiene el derecho de iniciar un expediente de inhabilitación «apretando un botón» para exigir facturas que, en nuestro caso, llevamos 15 años pagando.
La ley está pensada para luchar contra el fraude y las compañías «pirata», algo que apoyamos. Pero cuando una compañía integrada utiliza ese derecho contra un competidor basándose en un supuesto incumplimiento que se demuestra inexistente, es una forma muy barata de intentar eliminar a un competidor serio.
–¿La apertura de este expediente ha puesto en peligro la viabilidad de la empresa?
–En ningún momento. Hemos operado con absoluta normalidad y estábamos confiados en que las alegaciones prosperarían, como así ha sido. Incluso pensamos que esto nos hará más fuertes.
Hemos desarrollado una plataforma tecnológica capaz de conectar a decenas de miles de productores independientes con cientos de miles de clientes en toda la península e islas.
Si alguien llama diciendo que somos nosotros, seguro que no lo somos, porque nosotros nunca llamamos si no nos lo han pedido específicamente
Promovemos la generación distribuida: convertir cada tejado en un generador para la comunidad. Esto ya pasa en Australia, California o Portugal y permite incrementar la producción de electricidad en España en más de un 50 % con energía de «kilómetro cero», sin costes de transporte y con un coste variable de producción de cero euros gracias al sol.
Nosotros empujamos este modelo descentralizado que da poder a la gente y abarata un bien esencial. Tenemos un 1 % del mercado y solo se habla de nosotros, porque nuestro modelo molesta, sobre todo a los que quieren frenarlo. Somos David contra Goliat, y cuanto más fuertes somos, más agresivo se vuelve Goliat.
–¿Cree que esta situación se puede volver a repetir?
–No se puede estar apretando el botón de la inhabilitación cada cinco minutos, pero no es la primera vez que nos pasa, ni va a ser la última. Hemos tenido expedientes en 2014, 2019 y 2024.
Es algo constante. Igual que ha pasado que nos suplantan –con la mala pata de que han llamado a un trabajador– diciendo que vamos a cerrar para que se cambien de compañía. Por eso aclaramos: si alguien llama diciendo que somos nosotros, seguro que no lo somos, porque nosotros nunca llamamos si no nos lo han pedido específicamente.
–Ha mencionado 2024, un año en el que llegó la crisis a Holaluz.
–Cometimos un error en 2022. En lugar de realizar una ampliación de capital para invertir en tecnología, invertimos directamente los beneficios de nuestra cuenta de resultados. Llegó 2023, y después de la crisis de Ucrania vino la subida de tipos de interés, por lo que las ventas de instalaciones solares (que suelen financiarse) cayeron en todo el sector. Aunque doblamos nuestra cuota de mercado, el volumen absoluto era insuficiente y nos dimos cuenta de que nuestro balance no era el adecuado para desarrollar un modelo tecnológico.
Carlota Pi, CEO y Cofundadora de Holaluz
Decidimos hacer unos cambios en nuestra estructura de capital e incorporamos a un socio industrial de largo plazo, con experiencia en el mundo de la energía. Entraron en dos tramos, a finales de 2023 y en julio de 2025. Es un socio con 15 años de experiencia, sobre todo en el mundo del gas, y con inversiones muy importantes para producir hidrógeno verde y amoníaco en Argelia, lo que nos abre rutas hacia el gas verde.
Trabajamos fantásticamente con ellos; se implican en la estrategia y comparten nuestra visión de futuro. El balance ya está saneado y tenemos la estructura de capital necesaria para seguir adelante.
–¿Cómo ve la situación del mercado eléctrico tras el apagón?
–El apagón es una muestra de lo que vendrá y de que el sistema centralizado en España ha llegado a su fin. Todo depende de «autopistas» de transporte que están obsoletas. Debemos hibridar el sistema con generación distribuida y baterías. Las baterías no solo dan autonomía al usuario (una de 4.000 euros da 48 horas de autonomía), sino que son activos estratégicos de flexibilidad para el sistema. El apagón ocurrió porque falló un nodo y el error se propagó. Con una red híbrida y gestión local de la energía eso no pasaría. Además, hay industrias que no pueden instalarse en España porque no hay puntos de conexión disponibles, pero la generación distribuida liberaría ese ancho de banda.
–¿Cree que el sector fotovoltaico está en crisis?
–Hablar de crisis en la solar es un error de política industrial. En los últimos diez años, China ha instalado una capacidad solar que triplica la de Estados Unidos porque es energía barata, segura y abundante, lo que da competitividad industrial a un país. Es el camino que debemos seguir en lugar de hablar de alargar la vida de las nucleares cuando el potencial solar está lejos de su máximo.