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España vuelve de vacaciones como el gran lastre de la Eurozona: ya nadie salvo el Gobierno cree que vamos bien

Sánchez, Cuerpo y sus compis están ya en otra cosa –elecciones por supuesto– y les pilla muy lejos la coyuntura económica. Por lo demás, las noticias económicas oscilan entre las pérdidas que conocimos este verano de Telefónica Tech y los intentos de vuelta de Pallete con el PP en La Moncloa

Pedro Sánchez, junto a su ministro de Economía, Carlos CuerpoEuropa Press

Espero que hayan tenido un buen verano a pesar del calor, de los incendios, y de la invasión de Ceuta. ¡Qué vergüenza los 309 millones del plan de ayudas a la ciudad un mes después de la invasión desde Marruecos comparados con los fondos millonarios destinados a la inmigración! ¡Contentos están los comerciantes y profesionales que han visto interrumpida su actividad!

Por eso, con tantos problemas, alguien podría pensar que la economía es un tema menor, pero todo se andará cuando recibamos la factura de la luz con el aire acondicionado despendolado, y con una cesta de la compra que tampoco ha dado tregua, ni siquiera en los lugares de veraneo más remotos. Y si éramos pocos, mañana empiezan los colegios, un nuevo desembolso para las familias. Imagino que en Ceuta no podrán. Un drama constante que sumar a la crisis social, de seguridad y económica que están viviendo. Pero vayamos a los datos.

Recuerdo cuando, a principios de julio se me ocurrió decir en una tertulia económica que en verano superaríamos el 4 % de inflación mi compañero de mesa me tachó de alarmista, y recordó que las familias ya habían sufrido demasiado con los impuestos de este Gobierno, y una cesta de la compra cada vez más difícil de llenar como para profetizar males mayores. Pero no soy profeta. Y aquel dato venía apuntado por los servicios de estudios de media Europa y también de Estados Unidos. Si el Gobierno no los quiso ver ni leer es un problema más, pero si no ve a Marruecos detrás de la invasión de Ceuta ¿Qué narices va a ver de la inflación?

El caso es que España se ha convertido en uno de los principales focos de presión sobre los precios de la Unión Europea, solo por detrás de Lituania, Chipre y Bulgaria. Nuestra inflación armonizada –la que utiliza Eurostat para comparar los precios entre países, y que es muy similar a la cesta de la compra del INE para calcular el IPC– alcanzó en agosto el 4,5 %, frente al 3,9 % de julio. Somos la cuarta economía de la eurozona con mayor presión sobre los precios.

Ya nadie salvo el Gobierno cree que la economía española vaya bien. También es un hecho que el repetido crecimiento del PIB no ha servido ni para reducir la deuda, ni para bajar los impuestos, ni para hacer crecer los salarios. Solo ha servido para otra cosa, para que Hacienda sigua recaudando como nunca aunque tampoco sepamos dónde va el dinero que aportamos los españoles.

Naturalmente, el Gobierno achacó este desmadre inflacionista al precio de la energía «en un contexto geopolítico complicado»; a los conflictos en Europa y Oriente Próximo, etc. etc. Lo que ya no son capaces de explicar es la razón de una subida de los servicios un 3 %, ni de los alimentos un 1,2 % más respecto al mes anterior. Tampoco pueden aclarar porqué la inflación en Europa sube mucho menos: el 3,3 % en agosto –desde el 2,9 % en julio–, ni tampoco cómo es España el gran lastre de la Eurozona para cumplir el objetivo marcado del 2 % que fijó el Banco Central Europeo (BCE). Y es que me temo que Sánchez, Cuerpo y sus compis están ya en otra cosa –elecciones por supuesto– y les pilla muy lejos la coyuntura económica.

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine LagardeEuropa Press

Los que se lo han tomado más en serio han sido los funcionarios del BCE, que esta próxima semana van a aumentar, por segunda vez en lo que va de año, los tipos de interés. Quieren contener como sea los precios, pero ese previsible aumento de otro cuarto de punto, hasta el 2,5 %, después de la subida de junio –la primera en casi tres años– no presagia más que unos créditos más caros. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ya sabe que las guerras van a continuar como aventura el director de la CIA en visita relámpago a Moscú. Pero hay otro dato que le preocupa más.

Las guerras de Ucrania y de Oriente Próximo han provocado el primer déficit comercial de la UE en tres años. Según datos también de Eurostat de la semana pasada, la balanza comercial de la Unión Europea registró un saldo negativo de 21.800 millones en el segundo trimestre del año. Es el primer saldo negativo trimestral para los veintisiete desde el mismo periodo de 2023. Y otro dato más: según también Eurostat se ha disparado el ahorro familiar ante este incierto futuro. La tasa de ahorro de las familias de la eurozona se sitúa hoy por encima del 14 %. Suerte que los europeos pueden ahorrar porque en España es poco menos que imposible. Todos estos datos ya no pasan inadvertidos. No solo la gente se ha dado cuenta, los mercados también son conscientes, no ya de la subida de tipos, que la dan por descontada, sino de que las guerras van a seguir y la inflación también.

Jose Maria Alvarez-Pallete, expresidente de TelefónicaEuropa Press

Aquí los únicos que parece que no se enteran son los chicos de nuestro Gobierno, más preocupados por salvar su falso discurso. Pero harían bien en mirar a otros países de Europa. En Alemania, por ejemplo, la tasa de inflación se situó en agosto en el 2,9 %, –una décima más que en julio, nada que ver con nuestro 4,5 %– y, pese a ello, las empresas de referencia en su sector automovilístico están tomando las medidas más duras de su historia para sobrevivir: despido en el Grupo Volkswagen de cincuenta mil trabajadores de aquí a 2030. Otro tanto ha hecho Francia, que a pesar de controlar mejor la inflación –está en el 2,7 %– no consigue que su PIB crezca: decreció en el primer trimestre del año y se ha estancado en el segundo, lo que ha obligado a su Gobierno a tomar medidas para evitar la temida estanflación: crecimiento de precios sin crecimiento económico. Y la tercera economía de la eurozona, Italia, aunque según el FMI crecerá un 0,5 % este año y otro tanto el que viene, sigue aplicando duras medidas antiinflacionistas pues está en el 3%. Aquí ninguna.

Por lo demás, las noticias económicas oscilan entre las pérdidas que conocimos este verano de Telefónica Tech: 420 millones a causa de la crisis de sus filiales. ¡Eso es aflorar pérdidas! Y sin salir del sector y de la tecnológica, en los intentos de Pallete y Luis Prendes –ex de la Fundación Telefónica– de postularse con el PP para volver a la operadora. ¡Vivir para ver!