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Tanques de almacenamiento de gas de EnagásE. D.

Europa afronta el invierno con los almacenamientos de gas en mínimos desde 2021 y los precios disparados

Bruselas y el sector descartan problemas en el suministro, al contrario de lo que se temía tras la invasión rusa de Ucrania: «La situación es muy diferente»

España encara el invierno con los almacenamientos de gas al 65 % de su capacidad. Se trata del nivel más bajo desde 2021, muy inferior, por ejemplo, al 92 % alcanzado por estas fechas en 2024. La situación, sin embargo, no hace temer problemas en el suministro, según la Comisión Europea, algo que corroboran las empresas del sector.

Los Estados miembro de la UE y la Comisión consideran que, aunque es necesario mantener «una estrecha vigilancia», con estos números «no existe un riesgo inmediato para la seguridad del suministro en la UE», como se trasladó tras la reciente reunión del Grupo de Coordinación del Gas. Aunque «excepcional», la situación, según Bruselas, «difiere significativamente de la de 2021 y 2022».

El motivo es que, a raíz de la invasión rusa de Ucrania, la UE ha diversificado mucho más las fuentes de suministro. Tiene además una mayor capacidad de importación de GNL. En paralelo, ha recortado casi un 20 % su demanda de gas, ya que parte de las necesidades se han cubierto con la electrificación de la industria y nuevas fuentes renovables.

La estimación del mercado es que el continente alcance antes del invierno el umbral mínimo del 75 %. La situación, sin embargo, es muy diversa según el país. En Alemania, uno de los países con más capacidad de almacenamiento, el nivel se sitúa apenas en el 53,28 %. En cambio, España ronda el 73,45 % de su capacidad.

«La ventaja de España respecto de otros países es la diversificación de fuentes y orígenes distintos que permite la mayor capacidad de recepción/almacenamiento y regasificación de GNL de toda Europa», detallan desde la asociación sectorial Sedigas. «Esto no nos hace invulnerables a los precios pero sí resilientes en cuanto a la disponibilidad de gas», añaden.

Cumplir con el objetivo, eso sí, será caro, lo que tendrá su reflejo en la factura del consumidor. Con el gas disparado tras los ataques de EE.UU. a Irán y el cierre parcial del Estrecho de Ormuz, alcanzar el umbral mínimo del 75 % le costará al conjunto de Europa nada menos que 7.000 millones de euros, según una estimación de Bloomberg. Un coste que podría incrementarse aún más tras los últimos ataques ocurridos este fin de semana a petroleros en Ormuz.