Enrique Lores, director ejecutivo de Conexus
Director ejecutivo de PayPal
El aviso sobre la IA del directivo español mejor pagado: «Las empresas van a necesitar a una tercera parte de los empleados»
El director ejecutivo de PayPal, Enrique Lores, anticipa un «impacto enorme» sobre el mercado laboral «en un plazo no superior a cinco años»
Enrique Lores, madrileño de nacimiento y valenciano de adopción, tomó las riendas de PayPal el pasado 1 de marzo. Desembarcó en el gigante de pagos procedente de HP, donde llevaba siete años como presidente y consejero delegado, erigiéndose como el directivo español mejor remunerado en el mundo, con un salario cercano a los cuarenta millones de euros.
Desde entonces, su misión ha sido cambiar el rumbo de un gigante en apuros. Aunque la compañía que en 1998 co fundara Elon Musk sigue siendo un titán de los pagos en el mundo digital, sus cuentas se han deteriorado en los últimos años ante la pujante competencia de rivales como Revolut y nuevos gigantes procedentes de Asia. Compañías como WeChat, Weixin o Tencent son el nuevo espejo en el que Lores quiere que se mire PayPal.
«PayPal tenía un producto súper exitoso, en un mercado de crecimiento súper alto, con lo cual se relajó. Este es el cambio que tenemos que hacer: entender mucho mejor que es lo que los clientes quieren, que es mucho mas que un metodo de pago sencillo».
Desde su sede en San José (California), el directivo –que afirma intentar pasar en Jávea el mayor tiempo posible, disfrutando de la bicicleta, y tiene en el corazón al Atlético de Madrid– tiene una ventana privilegiada a los gigantes de la IA que ya despuntan en Estados Unidos.
«Va a haber como mínimo dos IA», ha afirmado Lores durante un encuentro en Madrid organizado por la Fundación Conexus. «Es demasiado importante tanto como para China como para EE.UU. el tener el control, y por eso estamos viendo esa carrera desbocada. El primero que llegue va a tener una ventaja fundamental contra el segundo».
«El caso de Europa es mas complicado porque no hay un plan para tener una alternativa viable. Esto hay que cambiarlo porque sino la desventaja competitiva va a ser muy grande», ha añadido.
Lores ha afirmado que el impacto de la IA en el mundo del trabajo «entre los dos y los cinco próximos años va a ser enorme». Considera que las empresas «van a poder hacer el mismo trabajo con una tercera parte de los empleados». Un proceso de cambio que «va a ser muy duro y va a ser muy rápido», y que equipara a la revolución industrial o a la revolución agrícola.
«Tres hacen el trabajo de 500»
Esto va a suponer un reto para todas las empresas, incluyendo la que dirige. «Lo que tres ingenieros pueden hacer hoy con IA trabajando solos es lo que antes una empresa tenia que hacer con 500 ingenieros. La velocidad de cambio va a ser mucho mas rápida. Esto es un riesgo», ha trasladado.
Pero esta tecnología también aportará ventajas. «Una muy importante será en los servicios que recibimos. El coste de la medicina se va a dividir por diez, veinte o treinta».
Según Lores, las empresas «deben ayudar a los empleados en esta transición», algo que, según admite, «será muy difícil» dado que todas se están viendo impactadas a la vez.
El directivo ha cuestionado además la situación en Europa, que no se debe únicamente a la regulación, aunque sí tiene mucho que ver. «En EE.UU. o en China puedes llegar a 200 o mil millones de clientes con el mismo producto. Triunfar es mucho más sencillo». En este sentido, ha cuestionado que en Europa hay mucha menos voluntad por asumir riesgos que en EE.UU.
«El americano es mucho más lanzado que el europeo, y está dispuesto a fracasar y volver a empezar. En Europa nos sentimos con derecho a mantener nuestra muy alta calidad de vida, pero en Asia no la tienen, pero tienen la ambición de tenerla, por tanto trabajan mucho más y nadie espera nada por que sí. Aquí nos enojamos si no nos dan buena sanidad o educación, pero si no espabilamos, nuestros hijos y nietos no las van a tener».
Conexus urge a un pacto nacional por la IA
Broseta ha urgido a los agentes sociales a alcanzar un pacto sobre la implantación de la IA en España. Sin embargo, no se ha mostrado «optimista» al respecto, dada la ausencia de consensos en los últimos años. A pesar de ello, ha considerado necesario «diseñar un nuevo modelo competitivo que permita al país aprovechar las oportunidades y poner sobre la mesa un proyecto ilusionante».